Los reclamos que los pueblos indígenas hacen al Instituto Paraguayo del Indígena, INDI, son interminables, diríamos infinitos, ya que, como todas las sociedades, las comunidades indígenas no son estáticas, son dinámicas, se transforman, surgen nuevos liderazgos, las necesidades aumentan día a día, y existe la opinión generalizada de que pocas veces esta entidad rectora ha podido satisfacer las demandas de tierra, alimentación, salud, servicios públicos de electricidad, de agua y una cadena de problemas que exigen capacidad y compromiso de los servidores del Estado. Los órganos respectivos responsables de estos servicios tampoco se han conmovido ante las necesidades de los pueblos indígenas, y por más que exista un plan de acción con responsabilidad de los órganos concernientes, no se han visto los resultados hasta hoy.
Aun así, ciertas actuaciones casi invisibles aparecen de tanto en tanto, testimoniando el compromiso de sus funcionarios. Me he informado en estos días de una actuación del INDI que me ha conmovido profundamente, más aún porque los protagonistas son dos personas a quienes conozco, y que han tomado con sensibilidad la cuestión jurídica planteada respecto a una pequeña niña perteneciente al Pueblo Ayoreo. En realidad, fue uno de los protagonistas, el abogado indigenista Juan José Mallada, abogado del INDI, quien me relató la historia de la pequeña ayorea de apenas unos meses que, habiendo nacido en un hospital brasileño de Puerto Murtiño, Brasil, pudo retornar a su comunidad, luego de varias gestiones que junto con la Sra. Lina Franco llevaron adelante, con la intervención de otras autoridades de nuestro país.
Esta historia trae a luz dos cosas: la cuestión relativa al territorio transfronterizo de los pueblos indígenas, cuyo espacio ancestral se extiende más allá de los límites nacionales que impone nuestra geografía actual, y, por otra parte, la carencia de atención de la salud en el Chaco paraguayo, razón por la que las personas tienen que recurrir a los hospitales de frontera. Esta situación se vive tanto en las fronteras de Brasil como en las de Argentina.
La pequeña bebe ayorea, cuyo territorio se halla en el Paraguay, en Carmelo Peralta, proviene de una familia del Pueblo Ayoreo; había nacido en un hospital de Murtiño, Brasil, por lo que fue inscripta con la nacionalidad brasileña. Hasta allí todo bien, pero el caso es que la criatura nació con problemas de salud de cierta gravedad; y es a partir de allí que comienza la odisea de esta familia de la comunidad Ayoreo, ya que, siendo brasileña, y habiendo nacido con problemas, la niña quedó retenida, para su atención, en el hospital en Murtiño, por una orden judicial, como medida de guarda y protección. Una medida admirable, por cierto.
Los familiares de la niña no podían comprender y resignarse, a pesar de que sus padres podían visitarla, pero eso no era suficiente, por lo que recurrieron al INDI. ¿Qué hizo el INDI? Según informe de los protagonistas, respetando el derecho a la identidad cultural, "el INDI recurrió al juzgado y expuso las normas nacionales e internacionales que garantizan la protección integral de los derechos de los pueblos indígenas, enfatizando el principio de la autodeterminación de los pueblos y el derecho a la vida comunitaria".
De este modo, el INDI, con la participación del Consulado de Paraguay en Puerto Murtiño, a cargo de la Sra. Marlene Ocampos, el intendente de Carmelo Peralta, Silverio Adorno, el concejal municipal Denis Chiquenoi, la Codeni local y miembros del pueblo ayoreo, logró el retorno de la pequeña a su comunidad de origen, pero gozando de todos los beneficios de atención gratuita a su salud en el hospital de Murtiño.
La sensibilidad de los funcionarios del Instituto Paraguayo del Indígena movilizó a las personas indicadas y recurrió a la legislación apropiada para resolver, de la mejor manera, un problema grave para la comunidad ayoreo, pero que probablemente nunca llevará grandes titulares en la prensa y sería mirado con indiferencia por quienes no conocen y no viven la realidad de los pueblos indígenas. A eso se refieren estas breves páginas, con el título "Lo pequeño es hermoso", basado en la portada del libro de E.F. Schumacher. Una pequeña acción hermosa que puede sumar para reivindicar al INDI.