En el escenario político paraguayo, la verdadera batalla por el poder local no se libra en las elecciones generales de finales de año, sino meses antes, en las urnas de las internas partidarias. Para cualquiera que aspire a liderar un municipio, las internas no son un simple trámite burocrático; son el filtro definitivo, el verdadero "bautismo de fuego" donde se miden las fuerzas reales de los movimientos. Reguladas por el Código Electoral Paraguayo, estas elecciones obligan a los partidos a abrir sus padrones para que los propios afiliados elijan a sus candidatos a intendente y concejales. Lejos de ser un proceso uniforme, la dinámica de las internas actúa como un termómetro exacto del movimientismo y el peso de las estructuras locales, definiendo de antemano el rumbo de los 263 municipios del país.
La Elección del Candidato a Intendente: El Choque de Estructuras y Liderazgos
El cargo de intendente es uninominal, lo que significa que el ganador se lleva todo. Por eso, la interna para la intendencia se convierte en una guerra de liderazgos fuertemente personalizados y, sobre todo, de maquinarias electorales. En esta etapa, los precandidatos no solo buscan el voto del afiliado común, sino que necesitan pactar con los caudillos barriales y los líderes de las bases —como los presidentes de seccionales o comités— quienes manejan la logística y el movimiento de los afiliados y afiliadas el día de los comicios.
Ganar una interna con una alta participación de votantes otorga una legitimidad de origen crucial. El candidato que sale victorioso de unas internas reñidas no solo se consagra como el representante de su partido, sino que lanza un mensaje de fuerza hacia afuera, demostrando que tiene la musculatura financiera y de militancia necesaria para pelear en las generales.
El Impacto de las Internas en las Ciudades Clave: Tres Realidades Distintas
La importancia y la forma de hacer campaña en las internas varían drásticamente según el territorio, cobrando una relevancia única en las tres grandes cabeceras del país:
Asunción (La Madre de Ciudades): la interna en la capital del país,es una vitrina nacional y sumamente mediática. Al ser la capital, el internismo se vive con una intensidad feroz. Las estructuras partidarias tradicionales pesan muchísimo, y las campañas se juegan tanto en las redes sociales y canales de televisión como en las populosas bases de los Bañados o la Chacarita. Una victoria en la interna asuncena repercute directamente en la cúpula nacional del partido.
Ciudad del Este: La capital del Alto Paraná se caracteriza por un electorado históricamente volátil y un internismo comercialmente fuerte. En el Este, las internas suelen ser batallas campales entre movimientos regionales con enorme poder económico. Al ser una zona de frontera con dinámicas comerciales complejas, los candidatos locales dependen de estructuras muy leales y de la capacidad de movilizar masas en un contexto donde el voto independiente suele pasarle la factura a los partidos tradicionales.
Encarnación: La perla del Paraguay,presenta una dinámica diferente, donde el internismo se mezcla fuertemente con el arraigo y el perfil de gestión de los candidatos. El encarnaceno tiende a valorar mucho el orden local y las propuestas de desarrollo turístico y urbano. Por ello, las internas en Itapúa exigen un equilibrio muy fino entre la lealtad a la estructura del partido y una imagen pública limpia que pueda atraer al electorado del centro y de los barrios periféricos en la siguiente etapa.
La Lista para la Junta Municipal y el "Canibalismo" del Voto Preferencial
Si la carrera por la intendencia es un choque de titanes, la competencia por las concejalías es un "sálvese quien pueda". Con la implementación de la Ley de Voto Preferencial (Ley 6318/2019), las viejas e intocables "listas sábana" pasaron a la historia. Esto cambió por completo las reglas del juego en las internas paraguayas.
Antes de esta ley, los precandidatos se desvivían por quedar en los primeros tres o cuatro lugares de la lista de su movimiento, ya que entrar ahí garantizaba un cupo seguro en la Junta Municipal si su sector ganaba. Hoy en día, la interna funciona bajo una doble competencia: primero, los movimientos compiten entre sí para ver cuántos lugares consiguen meter en la lista final mediante el Sistema D'Hondt; segundo, los precandidatos de un mismo movimiento compiten entre ellos, ya que el orden final en la papeleta lo decide el afiliado votando directamente por el nombre y la foto de su preferido o preferida .
Esta realidad ha atomizado las campañas. Los postulantes ya no pueden colgarse del saco del líder del movimiento; ahora cada uno debe financiar su propia propaganda, mandar a hacer sus propios pasacalles y activar sus propias redes de contactos. El lado positivo es el desbloqueo real: figuras jóvenes, mujeres líderes y referentes comunitarios sin el padrinazgo de las cúpulas tradicionales tienen ahora la oportunidad de "escalar" en la lista oficial si logran movilizar un voto preferencial fuerte en sus distritos.
El Post-Interna: El "Abrazo" y la Operación Cicatriz
El verdadero arte de la política paraguaya empieza el lunes posterior a las internas. Debido a que las disputas municipales son muy cercanas y directas, las campañas suelen dejar heridas profundas y Facturas políticas por cobrar. Es aquí donde entra a jugar la famosa "Operación Cicatriz" o, en el caso del partido tradicional mayoritario, el folclórico "Abrazo Republicano".
Para que el partido tenga chances de ganar la intendencia en las generales, el candidato ganador debe tener la cintura política de sentarse a negociar con los sectores que persiguió y criticó durante las internas. Si no hay una reconciliación real y un reparto estratégico de espacios de poder, el fantasma de la traición cobra vida. En Paraguay, los brazos caídos (militantes que deciden no trabajar el día de la elección general) o el "voto castigo" (votar al opositor para perjudicar al rival interno) han definido decenas de intendencias a lo largo de nuestra historia democrática. La lista de concejales, al quedar integrada de forma mixta por ganadores y perdedores de la interna, obliga a todos a convivir bajo una misma bandera, aunque sea a regañadientes.
Las elecciones internas en Paraguay son el verdadero motor y el filtro de la política criolla a nivel municipal. No representan una simple antesala, sino el momento exacto donde se decide quiénes tienen el peso, el respaldo y la estructura para aspirar a administrar los recursos de las comunidades. Si bien el voto preferencial trajo un aire fresco de democratización y competencia real para las juntas municipales, el desafío pendiente sigue siendo estructural: lograr que estas intensas disputas internas se basen en propuestas de desarrollo para ciudades como Asunción, Ciudad del Este o Encarnación, y dejen de depender puramente del poder del dinero, el clientelismo y la capacidad de movilización de las maquinarias de turno.