Una de las carteras más importantes y sensibles del Poder Ejecutivo es, sin lugar a dudas, la de Educación, pues de ella depende el desarrollo cognitivo de una sociedad, siempre y cuando el programa educativo esté pensado, proyectado y articulado hacia el desarrollo de la Nación. En ese marco, es esencial enfatizar el nombramiento del orientador educativo y psicólogo Luis Ramírez, con el fin de captar y entender qué plan educativo tiene para el país.
No hace falta escudriñar mucho para saber fehacientemente que el sistema educativo del país ha tenido sus altibajos desde la creación del Paraguay como Nación hasta nuestros días. Las fases de evolución que ha tenido el sistema educativo, lamentablemente, no han tenido el resultado esperado, excepto en alguna etapa en la que educadores como Indalecio Cardozo, en contra de toda regla y desafío, han podido sembrar algún concepto de un sistema educativo acorde a la realidad paraguaya y con proyección internacional. Además de Cardozo, han surgido varios docentes que se animaron a seguir su camino.
Hoy en día, ya no hay vestigios de ese intento de darle un rostro de marca nacional al sistema educativo. Algunas maestras de la otrora Escuela Normal de Profesores aún sobreviven y mantienen esa rígida formación que ha dejado ilustres conciudadanos al país. La vorágine de la modernidad y del desarrollo intelectual mundial ha consumido las ganas de investigar, observar y crear sistemas autóctonos nacionales, pues es más fácil consumir programas educativos enlatados de otros países, que si bien tienen éxito en sus latitudes, no necesariamente se pueden aplicar a nuestra realidad.
En ese tren de novedades, hoy en día se habla hasta la saciedad del Plan Nacional de Transformación Educativa que, por razones semánticas, la palabra "transformación" ha desencadenado una polémica en los grupos sociales y políticos. Y el debate, o mejor dicho, la llaga, se ha abierto nuevamente con el nombramiento de Luis Ramírez al frente de la cartera de Educación. Si bien es un profesional capaz y ha tenido éxito en la administración de una institución privada, los grupos antagónicos a la Agenda 2030 y a la ideología de género ya lo han señalado con el dedo índice. Además, en estos últimos días, los sindicalistas ya están echando más leña al fuego.
Antes de iniciar el nuevo periodo de gobierno, Santiago Peña tiene varias batallas que librar, y una de ellas es la educación, que será una de las más complicadas con el fin de llegar a consensos a nivel nacional para convencer a los padres, educadores, empresarios y, en fin, a toda la nación de que protegerá la educación y no permitirá que la ideología de género se instale en el país. No sé cómo lo hará, pero lo ha prometido, y esa promesa se ha quedado en el pensamiento colectivo del país.
Paraguay ha suscrito la famosa Agenda 2030 durante el gobierno de Horacio Cartes. Esta firma conlleva una serie de compromisos en los que Paraguay indefectiblemente debe estar alineado; de lo contrario, vendrán represalias y consecuencias impredecibles. Entiendo que si el presidente electo quiere mostrar su absoluta decisión de no permitir ideologías foráneas en el sistema educativo, debe iniciar las conversaciones con el congreso para revocar la participación de Paraguay en dicha agenda. De no ser así, se quedaría en vanas promesas populistas.
Volviendo al nombramiento de Ramírez en la cartera de educación, según los medios, este profesional ya ha manifestado algunos ejes en los cuales basará su administración: infraestructura, formación de docentes, malla curricular, lectura comprensiva, entre otros. Me parece bien que no se exceda en prometer más ejes porque tendría serias dificultades para cumplirlos.
Un tema importante y esencial es la revitalización de la neurociencia en la enseñanza conectada con las actividades físicas. Mucha actividad deportiva estará incluida en la malla curricular, pues los alumnos deben practicar deportes todos los días en la escuela, porque eso conlleva a un mejor desarrollo cognitivo. No está equivocado y en ese aspecto lo apoyo al 100 %, pues en mi experiencia personal en la docencia he pasado por instituciones con programas deportivos de alto rendimiento, y con resultados muy positivos tanto en lo cognitivo como en las asignaturas específicas. ¿Cómo lo va a implementar? No lo sé, pues esto quizás se vincularía con el eje de infraestructura, ya que requerirá mucha articulación de recursos para desarrollar este programa.
Lo que aún no ha manifestado, pero creo que lo hará más adelante, es la digitalización en la enseñanza y toda la parafernalia que eso implica: conectividad, dispositivos, sistema de enseñanza digital, ubicación geográfica de las escuelas y colegios, entre otros aspectos.
Solo me queda desearle muchos éxitos al nuevo ministro, pero le doy cien días de luna de miel para luego analizar detalladamente hacia dónde quiere llevar la educación de la nación.
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