El perro vinagre, en guaraní jagua yvyguy (Speothos venaticus), también conocido como zorro pitoco o perro vinagre o perro de monte, es uno de los cánidos más raros y menos estudiados de América del Sur. La especie se avistó en Parque Nacional Serranía San Luis hace pocos días y las fotos recorrieron las redes sociales nacionales e internacionales. Y es que no sé si somos conscientes de la importancia de este hallazgo. Su presencia en Paraguay representa un hallazgo significativo para la biodiversidad del país, ya que históricamente esta especie ha sido difícil de observar y estudiar debido a sus hábitos elusivos y su baja densidad poblacional. Hace más de 30 años que recorro la naturaleza de Paraguay y apenas hemos podido conseguir información, ver algún rastro o alguna huella (digo esto porque hay muchos colegas con quienes trabajo); inclusive para alimentar el libro que hicimos con mi amigo y colega, Ramón Villalba allá por el año 2000.
Y en redes sociales se han dicho muchas cosas, algunas de ellas para las cuales no tenemos evidencia y es mi responsabilidad como investigador y ecólogo, ayudar a educar a la gente. No hay otros nombres para la especie, y lo avistado no es un felino, ni es el jaguarondi. Agradezco al Sr. Ministro del Ambiente, el apreciado Rolando de Barro Barreto Acha, quien me motivara a escribir y además me ayudara a tener la autorización para publicar las fotos. El Sr. Ministro me comentó que las fotos que aquí comparto pertenecen a Ricardo Achucarro quien realizó las tomas fotográficas en coordinación con el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible, y realizó el recorrido por el Parque Nacional San Luis acompañado de guardaparques de esta área protegida, parte integral de nuestro Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas (SINASIP).
En Paraguay, los registros del jagua yvyguy son escasos y dispersos. Se ha documentado principalmente en las regiones orientales del país, en departamentos como Alto Paraná, Canindeyú y Amambay, asociados a los últimos remanentes del Bosque Atlántico. También existen registros en otros lugares, aunque algunos con falta de confirmación, aunque son menos frecuentes. Los hallazgos suelen provenir de cámaras trampa, observaciones directas de guardaparques y reportes de comunidades indígenas.

La confirmación de su presencia en áreas como la Reserva de Biosfera del Bosque Mbaracayú, el Parque Nacional Serranías San Luis y posiblemente en San Rafael, y otras zonas protegidas ha sido crucial para entender su distribución actual en el país. Cada registro constituye un dato valioso para la conservación de esta especie catalogada como "Casi Amenazada" según la UICN, pero en Peligro de Extinción a nivel nacional.
Es un cánido pequeño, pero robusto, de pelaje corto y oscuro, generalmente marrón rojizo a negro, con una cabeza ancha con hocico corto y orejas pequeñas, patas llamativamente cortas y adaptadas para moverse en la densa vegetación, membranas interdigitales que facilitan la natación, y una dentición especializada para desgarrar carne. Estas adaptaciones morfológicas reflejan su especialización como depredador de ambientes boscosos y húmedos, capaz de cazar tanto en tierra como en agua.
Este cánido, único que caza en jaurías, es particularmente sensible a la fragmentación del hábitat y la deforestación, lo que explica su rareza en paisajes altamente modificados. Requiere territorios extensos con suficiente cobertura vegetal y disponibilidad de presas. Los estudios han documentado que un grupo familiar puede utilizar un área de hasta 100 km², lo que implica la necesidad de grandes extensiones de bosque continuo para mantener poblaciones viables. Recuerdo algunas recorridas con los hermanos Aché, en Mbaracayú, tratando de ubicarlos, luego de encontrar sus huellas e identificarlos dentro de sus madrigueras (bajo tierra).
En nuestro libro con Ramón Villalba damos a conocer algunos aspectos de sus rastros y huellas, y es el único cánido de Paraguay en el que se ve el quinto dígito, como así también la unión de las almohadillas de los dedos tercero y cuarto (al igual que en el aguará guasú), ambos nos caracteres nos permiten identificar las huellas en el ambiente y diferenciarlas de perros y otros zorros. Su excremento es parecido otros, quizás la única forma de identificarlo sería analizar su contenido de presas.
Una de las características más notables del perro vinagre es su estructura social altamente cohesionada. A diferencia de otros cánidos sudamericanos, es una especie extremadamente sociable que vive en grupos familiares de 3-12 individuos, generalmente conformados por una pareja reproductora dominante y sus crías de diferentes edades.

La reproducción en estado silvestre está poco documentada, pero se sabe que la hembra puede tener entre 1-6 cachorros por camada. Todo el grupo participa en el cuidado y la alimentación de las crías, mostrando un sistema de crianza cooperativa que aumenta las probabilidades de supervivencia de los cachorros.
El jaguay yvyguy es un cazador diurno y social que utiliza estrategias grupales para capturar presas que serían inaccesibles para un individuo solitario. Su dieta incluye principalmente roedores medianos como agutíes y pacas, armadillos o tatúes, pequeños venados, aves terrestres, y ocasionalmente, presas acuáticas como peces y caimanes juveniles. La capacidad de coordinar ataques grupales les permite cazar presas más grandes que ellos mismos, compensando su pequeño tamaño con estrategias cooperativas sofisticadas. Los grupos emiten vocalizaciones distintas durante la caza para mantener la cohesión, un comportamiento poco común entre los cánidos.
La conservación efectiva de esta especie requiere la protección de grandes bloques de bosque nativo, corredores biológicos que conecten poblaciones aisladas y programas de educación ambiental dirigidos a comunidades locales para valorar la presencia de esta especie única. Como depredador especializado, el zorro vinagre cumple un rol fundamental en los ecosistemas paraguayos, controlando poblaciones de roedores medianos y manteniendo el equilibrio ecológico en los bosques. Su presencia es considerada un indicador de la salud de los ecosistemas, ya que requiere hábitats bien conservados y cadenas tróficas completas para sobrevivir. Las imágenes muestran un animal con algunos problemas piel, posiblemente sarna contagiada de perros domésticos. Los contagios de enfermedades entre fauna silvestre y fauna doméstica es un aspecto que considerar, más aún hoy, con el enfoque de "una sola salud (salud ambiental, animal y humana)".
Los hallazgos recientes en Paraguay no solo amplían el conocimiento sobre su distribución, sino que también subrayan la importancia de conservar los últimos remanentes boscosos del país para garantizar la supervivencia de esta fascinante y enigmática especie.
Agradezco al Ministro Rolando por la motivación y los esfuerzos para preservar el capital natural del Paraguay, y a Ricardo Achucarro por permitirnos disfrutar, al menos en imágenes, de este enigmático cánido que habita el territorio paraguayo.