Las palabras del Premio Princesa de Asturias, Byung - Chull Han, autor del libro "La sociedad del cansancio", lanzó una voz de alerta, causando un gran impacto, que se extendió en todo el mundo, cuando decía que las tecnologías, tarde o temprano, esclavizarán a la humanidad. En este discurso, el filósofo ganador del premio Comunicaciones y Humanidades, se refirió, además de la cuestión tecnológica a la esclavitud moderna, que ya no consiste en la venta de esclavos en las plazas y en las calles, sino en nuevas formas de explotación que radican en abusos de diversas manifestaciones inhumanas con fines de lucro o de sumisión.
Efectivamente, en su libro, no se limita a la cuestión tecnológica, sino que se extiende a toda la problemática que se asocia a las nuevas formas de esclavitud, con miras a la concentración y multiplicación del capital, que trae como resultado una libertad restringida, con mecanismos sofisticados que crean una ficción de éxito y de rendimiento productivo, y que no es más que una auto explotación, con la tendencia de que todos entraremos a esa tropa de "ganado". Una esclavitud forzosa, pero al mismo tiempo, muchas veces bondadosa, casi imperceptible.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha producido un documento sobre las " Formas Contemporáneas de Esclavitud", afirmando que esta práctica "además de la esclavitud tradicional y la trata de esclavos comprende los abusos de la prostitución infantil, la venta de niños, la explotación del trabajo infantil, la trata de personas, la servidumbre por deudas, la explotación de la prostitución, la venta de órganos humanos y los regímenes coloniales" Según informe de la Organización Internacional del Trabajo, existen hoy en el mundo mas de cien millones de niños víctimas de la explotación laboral.
En Paraguay, una esclavitud con rostro bondadoso es, por ejemplo, la práctica del "criadazgo". Esta vieja costumbre se halla naturalizada y disfrazada de benevolencia de familias caritativas, quienes acogen en su hogar a una niña o un niño, quien termina haciendo gran parte de las tareas de la casa, incluso tareas pesadas, sin ningún pago, aunque con la promesa de una retribución a través de la alimentación y talvez el envío a una escuela para estudiar. Este niño o niña termina lejos del contacto familiar, siendo víctima de un juego engañoso de supuesta generosidad. Así funcionan algunas manifestaciones de las formas contemporáneas de esclavitud. El "criadazgo" es un sistema perverso que permanece a pesar de los esfuerzos de instituciones de derechos humanos para su erradicación, y hasta hoy no se ha adoptado por el Congreso Nacional una ley que ponga fin, o que al menos sancione mecanismos para su regulación.
Asimismo, duele ver en los diversos espacios de las ciudades y del área rural a personas, que bajo el mando de sus patrones, trabajan más de 12 horas por día, sin los pagos de horas extras, o por un pago que muchas veces no alcanza siquiera el sueldo mínimo legal, el que en sí mismo, es legal, pero injusto. Son relaciones laborales esclavistas, que simulan legalidad y donde se originan las desigualdades económicas y sociales. En este listado se podría incluir también el escándalo llamado "mafia de los pagarés", la que estaría configurando una forma de servidumbre por deudas. Han pagado sus deudas, pero siguen extorsionados, y sus salarios embargados y confiscados, por más de siete años. No es una forma de esclavitud, acaso?
Usualmente, en nuestro país no se escucha la palabra "esclavitud", incluso existe la tendencia de hacer una negación de que haya habido esclavos en el Paraguay, aunque aún sobreviven familias de afrodescendientes, muchos de ellos ligados al tronco de los esclavos de esos tiempos de esclavitud legal, y otros que llegaron después. Esta misma negación hace que persistan diversas formas de lucro con la explotación de seres humanos, como la trata de personas, la venta solapada de niños, la explotación sexual de niños tanto físicamente, como a través de las imágenes virtuales. Los abusos sexuales de niños y niñas indígenas adquieren una connotación particular que merece mayor atención.
Actualmente, la esclavitud ya no se manifiesta como venta directa de personas, pero se realiza en forma engañosa, y las personas víctimas, aunque perciben y reclaman los abusos, se sienten atrapadas, soportando los sufrimientos, pero no los identifican como esclavitud, ya que aunque nuestra Constitución de la Republica la prohíbe, en las legislaciones actuales ya no existe esa palabra, y los gobiernos son indiferentes o lo permiten, como si la misma hubiera desaparecido para siempre.
Esta preocupación sobre las formas contemporáneas de la esclavitud es la que desarrolla el libro "La sociedad del cansancio" cuando se refiere a una "libertad engañosa, con explotación de seres humanos como partes de un ganado, con la autoexigencia del rendimiento". Tal vez debemos mirar mas lejos, y tratar de observar las diversas formas contemporáneas de esclavitud en nuestro país, y nombrar a estas persistentes desigualdades económicas y sociales por su verdadero nombre.