El aislamiento voluntario de los Ayoreo-Totobiegosode

29 Mayo de 2022
29 Mayo de 2022
El aislamiento voluntario de los Ayoreo-Totobiegosode
El aislamiento voluntario de los Ayoreo-Totobiegosode

Desde la semana pasada se exhibe en las salas de cine la película Eami, que ha conmovido de una manera especial a la gente que fue a verla. No hablaré de la técnica, porque este aspecto no es de mi conocimiento y porque mi interés se centra en contribuir a la construcción de una conciencia de solidaridad con el sufrimiento de un pueblo que hasta hoy busca su tranquilidad, sin persecuciones, bajo el manto de protección de sus bosques y la armonía con los demás seres vivientes que allí habitan. La película desnuda de manera poética, hablada en idioma ayoreo, con traducciones al español, la violencia tremenda que han sufrido los integrantes del clan Ayoreo-Totobiegosode de parte de un grupo religioso, que invadió su territorio y la placidez de su vida en el monte, arrastrando a este grupo a la agonía con la desesperada dispersión producida por el ataque, junto a la tristeza de la separación de los seres queridos.

El hecho ocurrió en el año 1994, 11 de noviembre, cuando una misión religiosa, con el propósito de evangelización, decidió penetrar en los montes del Alto Paraguay para atrapar a un grupo de los ayoreos silvícolas a fin de convertirlos en la religión cristiana, poniendo a sus propios hermanos ayoreo de otros clanes atrapados con anterioridad, al frente de la acción. Esta tragedia trajo consigo la resistencia de los silvícolas, quienes con lanza en mano intentaron salvar a su gente, su vida y su territorio. El episodio ocasionó incluso muertes de ambos lados. Este horrible suceso llegó a puntos de extrema violencia bien ilustrada en la película, con actuaciones de actores genuinos que dieron autenticidad al film, particularmente la niña Eami, protagonizada por Anel Picanerai, con su súplica en busca de un compañero perdido en el desastre.

Al término de la contienda, los integrantes del clan, vencidos, hombres, mujeres y niños, fueron arrastrados hasta la misión religiosa. Posteriormente, ocurrieron muchas cosas, muchas acciones de organizaciones y personas solidarias, que culminó con el retorno del grupo a una parte de su territorio original. Allí están hoy los Totobiegosode, viviendo en su lugar, Chaidi, el que fue jurídicamente declarado por la Secretaría de Cultura como Patrimonio Cultural Totobiegosode.

A partir de ese momento, los Ayoreo-Totobiegosode, haciendo uso de su derecho a la libre determinación, tomaron la decisión de vivir en aislamiento voluntario, lejos de nosotros, aislados de una sociedad que los maltrata, los discrimina, los agrede y los mata. Me pregunto yo, si la gente puede ver en realidad la dimensión de lo que significa el acontecimiento ocurrido en el año 1994 con este pueblo. Me pregunto si la película puede enseñar algo para que la sociedad externa pueda comprender que este mundo es diverso, que la diversidad humana es inagotable, y que no solo es una realidad, sino un derecho. ¿Será que la gente puede indignarse ante el dolor de un pueblo y sentir hasta dónde puede llegar el racismo y el fundamentalismo religioso? ¿Y será que tendremos la capacidad de indagar en la profundidad de las opciones de los seres humanos y comprender el verdadero sentido de la libertad?

Un documento del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, sobre “Directrices de protección para los pueblos indígenas en aislamiento y en contacto inicial de la Región Amazónica, el Gran Chaco y la Región Oriental del Paraguay”, explica que “el primer contacto es un momento de especial relevancia para estos pueblos, puesto que de ello dependerá en gran medida su interacción posterior con la población mayoritaria. En otro punto afirma que “son pueblos altamente integrados a los ecosistemas en los que habitan y de los cuales forman parte, manteniéndose una estrecha dependencia del medioambiente en el que desarrollan su vida y su cultura". [1]

Hoy los Totobiegosode en su vida en Chaidi no tienen la tranquilidad ansiada, ya que están rodeados de vecinos que sin contemplación se dedican a la deforestación de las tierras aledañas, lo que significa una constante amenaza a la pérdida de los montes que necesitan para su tranquilidad. Al respecto, los mismos, aun con su situación de reciente contacto, han tenido que recurrir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para la protección de su territorito y la seguridad ambiental en las zonas de amortiguamiento, a pesar de contar con protección juridicial, entre las que se halla una histórica sentencia de la Corte Suprema de Justicia del Paraguay.

Mi colega y amigo Renzo Cristaldo Garay, interesado en esta situación de los Totobiegosode y de los derechos de los pueblos aislados del mundo, busca compatibilizar el derecho positivo con el derecho de los pueblos indígenas en su libro El derecho de no contacto de pueblos indígenas en aislamiento voluntario, en cuyas páginas construye desde un abordaje flexible y novedoso, los fundamentos jurídicos para la protección de los derechos de los pueblos indígenas que permanecen invisibles por propia opción, e invita al reconocimiento de esos derechos, aun cuando no estén explícitamente anunciados en los principios constitucionales. Recordemos que una Comunidad Mbya Guaraní de la Región Oriental también ha optado por su vida en aislamiento.

Si bien se ha adoptado un Protocolo para la protección de los Totobiegosode, aún permanece en el ambiente una incomprensión del modelo de vida que han escogido para su buen vivir. Esperamos que la película, a más de su belleza poética, pueda sensibilizar a los tomadores de las decisiones para un entendimiento del derecho a la diversidad cultural, y despierte la solidaridad de los paraguayos y paraguayas con los pueblos en aislamiento voluntario del Chaco y de la Región Oriental del Paraguay.

[1]Directrices de protección para los pueblos indígenas en aislamiento y en contacto inicial de la Región Amazónica, el Gran Chaco y la Región Oriental del Paraguay-año 2012.

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