Estamos celebrando dos fechas importantes, por un lado, al trabajador y por otro lado al maestro, y yo quisiera en esta oportunidad centrarme en ese casi desconocido, desapercibido, oculto, no mediático, que es esa persona que hace investigación científica, y que además de evaluarlo por sus aportes a la ciencia, se le exige que también sea docente, y en particular que cree capacidades, que apadrine investigadores, y que no solo haga investigación, sino que enseñe a investigar. En un país en el cual la educación, la seguridad y la salud son buenos negocios ya que no están debidamente atendidos por el Estado y por ello hay un desarrollo privado destacado que en muchos casos brindan un servicio mucho más eficiente que el mismo Estado, parece que también podemos meter en este análisis a la ciencia, con un desarrollo privado que ha motivado en muchos casos a la formación de los investigadores. O por que tuvieron la posibilidad de ir a formarse fuera del país gracias a alguna beca o por tener la posibilidad económica de hacerlo.
Si bien, a estos investigadores los han motivado más los salarios dignos que ofrece el sector privado, esta relativa despreocupación por “el llegar a fin de mes” ha permitido que esos seres humanos con avidez por entender y explicar procesos, responder preguntar, buscar la verdad, hayan tenido más oportunidades.
Podemos disentir quizás, pero lo cierto es que existe un conjunto de investigadores científicos que tuvieron la posibilidad hace poco más de 10 años por un sistema innovador para el país, de ser reconocidos e incentivados a seguir haciendo lo que venían haciendo, pero sin incentivos. Esto que ideó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología del Paraguay (CONACYT) que conocemos como el Programa de Programa Nacional de Incentivo a los Investigadores (PRONII) que apunta a fortalecer y expandir la comunidad científica del país, fomentar la carrera del investigador a través de su producción científica y tecnológica, también le exige la formación de recursos humanos, este trabajador que se dedica a investigar también debe hacer docencia, debe hacer mentoría, debe crear capacidades. Desde el punto de vista biológico, mantener la fisiología del investigador, haciendo el trabajo que tiene que hacer, es decir investigar, pero también mantener o perpetuar “su raza”, “su especie”, es decir hacer que sigamos teniendo investigadores.
Este trabajador que está sentando las bases de un conocimiento genuino, autónomo, para un desarrollo del país que este basado en un conocimiento propio. Si bien gran parte de los trabajadores del país utilizan productos y procesos que derivan de la ciencia y de la tecnología, muchos de ellos son importados, son exógenos, creados en otras circunstancias, en otras condiciones. Posiblemente estos productos y procesos son universalizables, demostrables y obviamente de mucha utilidad para un país que no destina los recursos suficientes para salud, seguridad, educación y ciencia, pero esto debe cambiar, o debería cambiar si buscamos nuestra autonomía y soberanía social y económica. Y lo vemos en cosas relativamente simples, exportamos productos de la agricultura y de la ganadería, pero la mayor parte de la base tecnológica no nos pertenece, hasta muchas veces nos vienen del exterior productos tecnológicamente desarrollados sobre productos que son autóctonos, pero no supimos ver la oportunidad de esos desarrollos con nuestro patrimonio natural, solo por citar la yerba mate y la Stevia o ka'a he'?.
Debemos buscar formas de apoyar a estos trabajadores investigadores y docentes, debemos asegurar que la ley de investigador vea la luz, y esperamos tener algunos parlamentarios que puedan ver un poco más allá y estén iluminados, dejando el discurso de que, sin ciencia, un país no tiene desarrollo, para llevarlo a la práctica, y la práctica es honrando a ese trabajador, poco visible, poco reconocido, a través de su reconocimiento legal. Seguramente este trabajador seguirá haciendo investigación y docencia, porque es parte de su fenotipo, es parte de su ser, además de saber que así se los evalúa, que así son más competitivos, seguramente más allá de las fronteras nacionales, en ese colectivo mundial de este tipo de trabajadores.