Lo que se advirtió, se aconsejó, se debatió se ha validado esta semana, que el movimiento Honor Colorado ha cooptado gran parte de los tres poderes del Estado. Esto se ha corroborado con la expulsión de la legisladora Kattya González del Congreso. Para los miembros que componen la actual aplanadora, es una victoria que no creo que se sientan orgullosos de esta afrenta a esta democracia incipiente, pues sus conciencias en algún momento de sus vidas les traicionarían.
Los 23 “borregos” que votaron por la pérdida de investidura de la congresista no representan al grueso de los buenos colorados que componen la ANR, sino solo al grupo del movimiento Honor Colorado que no es otra cosa que un grupo corporativo gobernado y dirigido por una persona que, a propósito, entró por la ventana al partido y, a través de ella, llegó a la presidencia de la República para fortalecerse como figura política, pero a mi entender una figura política mala y perniciosa que ha corroído la estructura del partido y en consecuencia a los poderes del Estado.
Estos 23 "héroes", entre ellos figuras con cargas pesadas a sus espaldas y de dudosa moralidad, fueron los que avalaron el despojo de investidura de una congresista que llegó al Congreso con voto legítimo del pueblo, es más, una de las mujeres que sí pudo hacer cierto contrapeso a la aplanadora cartista. Una bofetada para los churros y machos congresistas que se esconden o temen en defender al pueblo.
Es inconcebible que el poder solo se concentre en la persona de Horacio Cartes, que de acuerdo a los EE.UU. está considerado “significativamente corrupto” y quien desde su guarida de la calle España dirigiría los pasos a seguir en el plan de copamiento de la República, no lo digo yo, sino lo que se visualiza actualmente con la prolongación de su gobierno. El resto ya la ciudadanía sabe y está enterada de las consecuencias que ha traído este personaje a la engangrenada política del país.
Por otro lado, el actual presidente de la República, en un día crucial como el estudio de pérdida de investidura de la congresista, se manda mudar a la Argentina para reunirse con su par del país del tango y de Messi.
Este señor Peña, como presidente, ha dejado mucho que desear, hasta ahora no ha mostrado ni una sola acción que demuestre que tiene la capacidad ni que influya en las decisiones esenciales dentro de su gobierno. Lo más patético es que tiene el tupé de aconsejar a su par argentino en cuestiones políticas, vaya descaro y atrevimiento, considerando que su gobierno apenas se mueve, pero los que sí se mueven son sus lamebotas allegados al poder.
Estos ya están mejor, con nombramientos en puestos de importancia, con salarios astronómicos, mientras que al pueblo se le va la vida en paradas de buses, va esto como analogía, ya el lector sabrá de cómo vincularla con lo que actualmente representa este gobierno actual.
En fin, a nivel internacional este circo ya tuvo su repercusión: el embajador de los EE. UU. se ha manifestado y abogó por el respeto del orden constitucional. Las reacciones vendrán con el tiempo, por ahora hay que digerir esta deplorable acción de los congresistas que se mofan del pueblo, cambiando reglamentos a su antojo para ajustar votos para lograr sus objetivos.
Se entiende que ningún hecho que viole las leyes debe ser tolerado, eso implica que si Kattya González ha cometido actos fuera de las leyes, debe ser castigada como corresponde y recibir la sanción de acuerdo a lo que dicta la ley, pero en este caso, una forzada expulsión violando reglamentos propios solo llevará a segmentar más a la sociedad.
A nivel político, solo los miembros voraces y los que creen que codearse con el movimiento de Honor Colorado obtendrán regalías estarían de acuerdo con estas desviadas acciones.
La ANR deberá sacudirse de estas acciones que enturbian aún más esta alicaída asociación, hay muchos movimientos internos e independientes disidentes que no comparten con el plan "autónomo" de este movimiento Honor Colorado.
El silencio de los miembros honestos de esta asociación partidaria, en caso de no reaccionar ante esta calamitosa situación, los hará cómplices de la destrucción paulatina de la República.
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