La Fiscalía presume que Alexander, el niño de 11 años con diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA), grado 3, falleció el mismo día de su desaparición, el pasado 4 de enero. El cuerpo fue hallado en el arroyo Ñeembucú y se encontraba en avanzado estado de descomposición, según informaron las autoridades.
La fiscal del caso, Erica Encina, dispuso la realización de una autopsia en la Morgue Judicial de Asunción con el objetivo de determinar con precisión la causa y el momento del fallecimiento, así como descartar cualquier otra hipótesis que rodea el hecho.
"El cuerpo fue encontrado en un estado avanzado de descomposición, por lo que a simple vista no se puede determinar si hubo algún tipo de lesión causada por otra persona. Por eso ordené la autopsia", señaló la agente fiscal en declaraciones a la radio 780 AM.
Encina explicó que el médico forense de Pilar, quien participó de la intervención inicial, estimó que la muerte habría ocurrido entre tres y cuatro días antes del hallazgo, lo que coincide con la fecha de la desaparición. "Ese mismo día que desapareció, probablemente haya sucedido lo que sucedió", afirmó.
De acuerdo con los datos preliminares, todo indica que el niño habría fallecido por ahogamiento, aunque será el estudio forense el que confirme oficialmente las causas del deceso.
El cuerpo de Alexander fue encontrado a unos 400 metros del lugar donde fue visto por última vez. Imágenes de un circuito cerrado lo muestran corriendo de manera aparentemente desorientada momentos antes de desaparecer.
Desde el 4 de enero, el niño fue intensamente buscado por efectivos policiales, bomberos y voluntarios, con apoyo de canes, embarcaciones y buzos, hasta que finalmente se produjo el hallazgo que dio paso a la investigación fiscal.
