Un cuerpo fue hallado este jueves flotando en el arroyo Ñeembucú y, según confirmó el padre del menor, se trata de Alexander Saturnino, el niño de 11 años con trastorno del espectro autista (TEA) que se encontraba desaparecido desde el pasado domingo 4 de enero.
El menor, diagnosticado con autismo de nivel 3, se había escapado de su vivienda y, según relataron sus familiares, solía acercarse al agua o subir a vehículos, lo que activó una intensa búsqueda tanto en la zona como en terminales fronterizos.
Durante cinco días, efectivos de la Policía Nacional y de la Armada, junto con voluntarios de la comunidad, participaron en los operativos de rastrillaje, en un caso que generó profunda conmoción y una amplia muestra de solidaridad hacia la familia.
Las autoridades continúan con los procedimientos de rigor para determinar la causa de la muerte, en qué circunstancias y cuándo ocurrió este trágico desenlace.
