A medida que se aproxima el cierre del año, la población experimenta un incremento en la tensión emocional que se refleja en conflictos familiares, episodios de violencia callejera y reacciones impulsivas, según advirtió la psicóloga Liz Aguiar. El estrés económico, el cansancio acumulado y las altas expectativas por concluir satisfactoriamente el año elevan los niveles de cortisol, la hormona del estrés, provocando irritabilidad, ansiedad y mayor sensibilidad ante situaciones cotidianas.
Aguiar explicó que muchas veces el enojo no representa dolor directo, sino emociones no verbalizadas que buscan salida. "La sobrecarga emocional necesita expresarse y, lamentablemente, a veces se descarga sobre otras personas. Esto genera intolerancia y reactividad ante situaciones que normalmente serían mínimas", señaló la profesional. La especialista remarcó que las fiestas no necesariamente sanan heridas, sino que tienden a visibilizar conflictos y emociones reprimidas, por lo que es fundamental dejar de exigirse estar siempre bien y permitirse actuar como seres humanos con emociones complejas.
Además, la necesidad de resolver pendientes antes de fin de año puede ser un detonante de violencia, tanto en la vía pública como en el entorno familiar. "Las agresiones muchas veces son un pedido de ayuda disfrazado. La reactividad indica que algo está doliendo y que se necesita aprender a gestionar estas emociones", explicó Aguiar.
Para enfrentar la sobrecarga de compromisos sociales, la psicóloga recomienda establecer prioridades y seleccionar de manera consciente los eventos a los que asistir. Mantener un descanso adecuado, incorporar actividad física, como caminatas al aire libre, y cuidar la alimentación son estrategias que favorecen la producción de neurotransmisores como oxitocina, dopamina y serotonina, esenciales para el equilibrio emocional.
Otro punto clave es rodearse de personas que aporten bienestar. Las interacciones influyen directamente en cómo nos sentimos y en nuestro comportamiento hacia la sociedad, por lo que se aconseja evitar debates polémicos durante reuniones familiares o sociales. En caso de tensiones, breves pausas o caminatas permiten reconectarse con la calma y reducir la reactividad.
"Comprender que las emociones surgen de situaciones acumuladas y que no siempre podemos cumplir con todas las expectativas es fundamental para transitar este período de manera más saludable", concluyó Liz Aguiar, enfatizando que la gestión consciente de emociones y la planificación de actividades contribuyen a disminuir conflictos y a disfrutar de un cierre de año más equilibrado y seguro.