Pasajeros se plantan contra suba del pasaje y apuntan al Gobierno y transportistas
Desde el gremio fueron tajantes al sostener que no existe margen para subir la tarifa, actualmente fijada en G. 2.300 para el servicio convencional y G. 3.400 para el diferencial. Afirmaron que el servicio sigue presentando deficiencias y que sería inaceptable exigir un mayor pago por una prestación que consideran deficiente.
La reacción se da luego de que los principales gremios empresariales del sector —Cetrapam, Ucetrama y Fetram— elevaran al Viceministerio de Transporte una serie de exigencias vinculadas a la sostenibilidad del sistema, entre ellas la actualización de la tarifa técnica y el pago inmediato de subsidios atrasados.
Opama cuestionó que, ante este escenario, la respuesta que se perfila sea un eventual aumento del pasaje, señalando que el Ejecutivo estaría cediendo a la presión de los transportistas en detrimento de los usuarios. En ese sentido, acusaron al Gobierno de no ofrecer soluciones reales y de limitarse a discursos que no se traducen en mejoras concretas para la ciudadanía.
La organización insistió en que es el Estado el que debe absorber el impacto generado por la suba del combustible, garantizando que el precio del pasaje no se modifique. También reclamaron mejoras en la frecuencia del servicio y condiciones dignas para los pasajeros, en un sistema que arrastra problemas estructurales desde hace años.
En su posicionamiento, remarcaron que el contexto actual, marcado por el encarecimiento del costo de vida, hace aún más inviable cualquier incremento en el transporte público, al tratarse de un servicio esencial para miles de trabajadores.
La tensión entre empresarios y usuarios se da en un escenario de creciente fragilidad del sistema, donde los reclamos de ambos sectores chocan sin que, hasta el momento, exista una respuesta clara por parte de las autoridades. Mientras los transportistas advierten sobre un posible colapso si no se ajustan las condiciones económicas, los pasajeros rechazan pagar las consecuencias de una crisis que consideran ajena.
