El doctor Antonio Danei afirmó que la carne de burro podría ser una alternativa alimentaria viable, siempre que cumpla con las condiciones fitosanitarias adecuadas. El especialista señaló que este producto posee un valor nutricional comparable al de la carne vacuna, con menor contenido graso y alto aporte proteico. Aunque en el país no existen antecedentes de consumo, su incorporación dependería de una regulación sanitaria específica.
Según explicó Danei, la carne de burro contiene proteínas de excelente calidad, además de ser una fuente importante de hierro y vitaminas del complejo B, nutrientes esenciales para una dieta equilibrada. Estas características la posicionan como una opción saludable dentro del consumo de carnes, especialmente para quienes buscan reducir la ingesta de grasas sin sacrificar valor nutricional.
Desafíos y regulaciones
El especialista también destacó que su sabor es muy similar al de la carne vacuna, lo que facilitaría su aceptación por parte de los consumidores. No obstante, aclaró que actualmente no existe en el país una tradición de faenamiento ni comercialización de esta carne, lo que representa un desafío cultural y regulatorio.
En ese sentido, subrayó que, de implementarse normativas sanitarias claras, no habría impedimentos técnicos para su consumo. Esto abriría la puerta a diversificar la oferta alimentaria y explorar nuevas alternativas sostenibles.
La posible incorporación de la carne de burro al consumo humano dependerá de marcos regulatorios y aceptación social. Sin embargo, sus propiedades nutricionales la posicionan como una alternativa que podría ganar espacio en el futuro alimentario.