NacionalesInfancia interrumpida

Matrimonio infantil: una realidad que aún atrapa a miles de niñas paraguayas

En Paraguay, miles de niñas aún son forzadas a uniones o matrimonios antes de cumplir los 18 años, una práctica que vulnera derechos y perpetúa la pobreza. Aunque la ley permite casarse desde los 16 con autorización, organizaciones como Plan International advierten que esta excepción legal mantiene viva una forma de violencia que condena a las niñas a la exclusión educativa, embarazos tempranos y múltiples formas de abuso.

12 Octubre de 2025
12 Octubre de 2025
María Molinas, asesora en Igualdad y Derechos de Plan International Paraguay insta a eliminar las excepciones legales al matrimonio infantil.
María Molinas, asesora en Igualdad y Derechos de Plan International Paraguay insta a eliminar las excepciones legales al matrimonio infantil. Foto: Plan International

Cada tres segundos, una niña en el mundo es obligada a casarse. Así lo revela el informe El Estado Mundial de las Niñas 2025: "Déjame ser una niña, no una esposa", de Plan International, que advierte que 12 millones de niñas son forzadas cada año a un matrimonio o unión temprana. En total, 650 millones de mujeres en el mundo fueron casadas siendo niñas.

En Paraguay, la situación también es alarmante. Según la Encuesta MICS 2016, el 16,1% de las mujeres de entre 15 y 19 años está casada o en unión. Y casi 4 de cada 10 mujeres jóvenes de hogares pobres se casaron o unieron antes de cumplir 18 años, según la CEPAL (2023).

A pesar de los avances legales, el Código Civil paraguayo aún permite el matrimonio desde los 16 años con autorización de los padres o un juez, una excepción que contradice los compromisos internacionales asumidos por el país.

Para María Molinas, asesora en Igualdad y Derechos de Plan International Paraguay, las uniones tempranas son una práctica profundamente arraigada en la pobreza y la desigualdad estructural.

"Muchas veces se considera una tradición. En algunas familias, las abuelas y madres también se casaron siendo niñas. Pero en realidad es una expresión de desigualdad que afecta más a las niñas rurales e indígenas, donde casarlas se percibe como una salida a la pobreza: 'una boca menos que alimentar'", explica.

El estudio Invisibles a plena luz, de Plan International y UNFPA, confirmó que las adolescentes del quintil más pobre reportaron en mayor medida estar casada o en unión antes de los 18 años, cifra que en las comunidades indígenas es aún mayor.

"Las uniones tempranas están muy ligadas al abuso sexual y al embarazo adolescente. En contextos de pobreza extrema y falta de educación sexual, el casamiento se convierte en una supuesta 'solución'", agrega Molinas.

Infancias robadas: consecuencias que duran toda la vida

El impacto del matrimonio infantil en la educación y la salud es devastador. Muchas niñas abandonan la escuela al casarse o quedar embarazadas, lo que limita sus oportunidades de vida y las condena a la dependencia económica.

"El ideal de la 'Reina de la Casa' es un estereotipo que perpetúa la sobrecarga y la pérdida de oportunidades. Las adolescentes en unión rara vez completan la secundaria", señala Molinas.

En el ámbito de la salud, los riesgos son igual de graves: embarazos de alto riesgo, complicaciones obstétricas y mortalidad materna. En 2022, la mortalidad materna fue la sexta causa de muerte entre adolescentes, según datos del Ministerio de Salud.

Además, estas uniones rompen redes familiares y generan aislamiento. "Las niñas dependen emocional y económicamente de sus parejas, lo que aumenta el riesgo de violencia física, sexual y psicológica", advierte Molinas.

La historia de Aurora, una mujer indígena que fue entregada por su familia a un hombre adulto cuando tenía 17 años, es un reflejo de esta realidad. "Me entregaron a una unión forzada, pero no me rendí", dice hoy, a los 44 años, convertida en docente y directora de una escuela en su comunidad.

Romper el silencio y transformar la cultura

Uno de los grandes desafíos es cambiar la percepción social que normaliza el matrimonio infantil. Para Molinas, la transformación requiere la participación de todos los sectores.

"El primer paso es reconocer que esta práctica destruye la infancia y perpetúa la pobreza. Hay que desmontar los mitos del amor romántico y los estereotipos de género que la justifican", afirma.

Plan International propone fortalecer la educación sexual integral, fomentar el liderazgo femenino desde la infancia, involucrar a hombres y líderes comunitarios en la corresponsabilidad de los cuidados, y reforzar las redes de protección en zonas vulnerables.

"No debemos soportar nada. Tenemos que ser libres. Las uniones tempranas y forzadas no están bien", dice Aurora, con la voz de quien sobrevivió al silencio y hoy inspira a otras niñas a no resignarse.
 

Erradicar el matrimonio infantil no es solo una cuestión de leyes, sino de justicia y de futuro. Implica reconocer que cada niña tiene derecho a vivir su infancia, acceder a la educación y decidir sobre su vida sin presiones ni violencias. Mientras persistan las uniones tempranas y forzadas, Paraguay seguirá negando a miles de niñas la posibilidad de soñar en libertad. Garantizar que todas puedan crecer, aprender y elegir es la deuda más urgente con la niñez.

Últimas noticias