NacionalesSalud pública bajo la lupa por fallas persistentes

Línea 154: el laberinto telefónico que abandona a pacientes y expone el colapso en Lambaré

Usuarios denuncian que la opción destinada al Hospital Distrital de Lambaré nunca responde, mientras en ventanilla se niega la entrega de turnos. La falta de atención reaviva cuestionamientos sobre el trato en el sistema sanitario tras antecedentes de burlas a pacientes que derivaron en despidos.

25 Marzo de 2026
25 Marzo de 2026
Fuertes críticas a operadores del call center 154 del Ministerio de Salud.
Fuertes críticas a operadores del call center 154 del Ministerio de Salud. Foto referencial / Gentileza.

El sistema de atención telefónica 154 del Ministerio de Salud Pública vuelve a estar en el centro de las críticas por su ineficiencia. La opción 2, que supuestamente conecta con el Hospital Distrital de Lambaré, se ha convertido en una promesa vacía: llamadas que no se atienden, tiempos de espera interminables y pacientes que terminan sin respuesta ni solución.

La situación se agrava cuando los usuarios acuden personalmente al hospital. Según múltiples denuncias, en ventanilla tampoco se entregan números para consultas, dejando a las personas en un limbo burocrático donde ni el canal telefónico ni la atención presencial funcionan. El resultado es un sistema que, lejos de facilitar el acceso a la salud, lo bloquea.

"Es imposible conseguir turno. No atienden el teléfono y cuando uno va, simplemente dicen que no hay cupos", relatan afectados que deben madrugar o insistir durante días sin éxito. La frustración crece especialmente entre personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas, quienes dependen de estos mecanismos para recibir atención.

Este nuevo foco de indignación revive un antecedente que golpeó la credibilidad del sistema sanitario: el caso de funcionarias de un hospital público que fueron captadas burlándose de pacientes. El hecho generó repudio generalizado y terminó con la desvinculación del personal involucrado, pero dejó instalada una sensación de maltrato estructural que hoy vuelve a cobrar fuerza.

Lejos de ser un episodio aislado, las fallas en la línea 154 y la negativa en ventanilla refuerzan la percepción de abandono. Para muchos, no se trata solo de un problema técnico, sino de una cultura institucional que desatiende a quienes más necesitan.

Mientras tanto, el silencio de las autoridades alimenta la indignación. La ciudadanía exige respuestas concretas y urgentes: un sistema que funcione, atención digna y el fin de un circuito que hoy parece diseñado para desgastar al paciente hasta que desista.

 

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