Inicio de clases con falencias
El año lectivo 2025 arrancó en medio de un escenario repetitivo y desgastante para la comunidad educativa: edificios escolares al borde del colapso, obras inconclusas y promesas de mejoras que no se concretan. En todo el país, alrededor de 1.400.000 alumnos del sector público y subvencionado volvieron a las aulas, muchas de ellas en condiciones lamentables.
Según datos del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), el 90% de las instituciones necesita algún tipo de intervención, y más de 50 escuelas y colegios requieren una reconstrucción total. Sin embargo, la respuesta del Estado sigue siendo lenta e insuficiente.
Escuelas en crisis: una bomba de tiempo
El caso de la escuela y colegio República Argentina, en Asunción, es solo una muestra de la gravedad de la situación. Miguel Marecos, presidente del Sindicato Nacional de Directores (Sinadi), advirtió que la estructura del edificio corre riesgo de derrumbe, lo que pone en peligro a estudiantes y docentes.
Ante la falta de respuestas del Gobierno, padres, docentes y exalumnos han recurrido una vez más a la autogestión, organizando rifas y otras actividades para recaudar fondos y evitar que las instituciones se vengan abajo. Es un mecanismo de supervivencia que refleja el abandono estatal.
"Hambre Cero", pero con platos vacíos
El programa Hambre Cero, anunciado como una de las principales apuestas del Gobierno para este año, prometía garantizar cobertura total de merienda y almuerzo escolar en todo el país. Sin embargo, en varios departamentos, la realidad fue otra: el primer día de clases, cientos de alumnos no recibieron alimentos debido a la falta de infraestructura y logística.
Según el propio MEC, apenas el 60% de las instituciones cuentan con cocinas y comedores adecuados para garantizar el programa. En las demás, los niños deberán esperar hasta que se resuelvan los problemas de provisión, lo que podría tomar semanas o incluso meses.
Obras paralizadas y licitaciones en el limbo
A la crisis estructural de las escuelas se suma la parálisis de varias obras de reparación y construcción. Muchas de ellas llevan meses, e incluso años, sin avances significativos. La burocracia en las licitaciones y la falta de inversión eficiente han provocado que cientos de alumnos inicien el año escolar entre techos con goteras, paredes agrietadas y baños en condiciones deplorables.
Un inicio de clases marcado por la incertidumbre
Mientras el MEC insiste en que el 100% de las instituciones educativas iniciaron las clases con normalidad, la realidad en el terreno es otra. Miles de alumnos estudian en condiciones indignas, con un futuro educativo atado a la improvisación y la autogestión de sus comunidades.
El ciclo lectivo 2025 arranca sin cambios estructurales reales, con un sistema educativo que sigue dependiendo de promesas y paliativos, pero que no resuelve el problema de fondo: el abandono histórico de las escuelas y colegios públicos.