Cardenal Adalberto Martínez pide que la inteligencia artificial esté al servicio de la dignidad humana
La inteligencia artificial ofrece enormes oportunidades para el desarrollo de la humanidad, pero su avance debe estar guiado por principios éticos que coloquen a la persona en el centro. Ese fue el mensaje que transmitió el cardenal Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción, durante su intervención en la segunda jornada del Consistorio Extraordinario convocado por el papa León XIV en el Vaticano.
En su exposición, el purpurado paraguayo destacó la importancia de la encíclica Magnifica Humanitas, el primer documento pontificio de León XIV, al considerar que ofrece criterios para afrontar los desafíos que plantea la inteligencia artificial sin perder de vista la dignidad humana y la protección de las personas más vulnerables.
Martínez señaló que uno de los pasajes que más lo impactó es aquel que recuerda que la dignidad de cada persona no depende de sus capacidades, productividad o utilidad, sino que constituye un don inherente. A partir de ese principio, sostuvo que la Iglesia está llamada a garantizar que el desarrollo tecnológico permanezca siempre al servicio del ser humano y nunca lo sustituya.
Advierte sobre los riesgos
El arzobispo de Asunción alertó que el uso irresponsable de la inteligencia artificial puede derivar en nuevas formas de manipulación, explotación, control indebido y exclusión, afectando especialmente a niños, adolescentes y personas en situación de vulnerabilidad. En ese contexto, afirmó que la respuesta debe ser una "cultura del cuidado" que acompañe el desarrollo tecnológico con responsabilidad ética.
También resaltó otro de los ejes de la encíclica, en el que el papa sostiene que la calidad de una civilización no se mide por el poder de sus herramientas, sino por la capacidad de cuidar a las personas. Según Martínez, ese principio debe orientar tanto el diseño como la aplicación de las nuevas tecnologías.
IA con supervisión humana
Si bien reconoció el potencial de la inteligencia artificial para mejorar áreas como la educación, la salud, la comunicación y la prevención de riesgos, el cardenal insistió en que estas herramientas no pueden reemplazar el discernimiento moral, la responsabilidad personal ni la cercanía humana.
A su juicio, la IA puede fortalecer los procesos de formación, contribuir a la transparencia institucional y crear entornos digitales más seguros, siempre que exista supervisión humana y un marco ético sólido. "La cercanía, la escucha, la compasión y el discernimiento pastoral nunca podrán ser sustituidos por una tecnología", enfatizó.
Las reflexiones del cardenal paraguayo se producen en momentos en que el Vaticano ha intensificado el debate sobre el impacto de la inteligencia artificial. Desde la publicación de Magnifica Humanitas, el papa León XIV viene insistiendo en que el progreso tecnológico debe desarrollarse con transparencia, responsabilidad y pleno respeto a la dignidad de la persona.