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¿Bailar, caminar y socializar pueden ayudar a prevenir el Alzheimer?

Aunque no existe cura para esta enfermedad neurodegenerativa, estudios demuestran que la actividad física, los buenos hábitos y la estimulación cognitiva pueden retrasar su aparición y mejorar la calidad de vida.

27 Septiembre de 2025
27 Septiembre de 2025
Ejercicios físicos en la tercera edad para combatir el alzheimer.
Ejercicios físicos en la tercera edad para combatir el alzheimer. Foto: Grok.

El Alzheimer es la forma más común de demencia: representa el 75% de los casos y afecta a la memoria, el pensamiento y la vida cotidiana de millones de personas. Según la Dirección de Vigilancia de la Salud, se trata de una enfermedad crónica e irreversible, cuya incidencia aumenta con el envejecimiento poblacional.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que actualmente 50 millones de personas en el mundo padecen algún tipo de demencia, y que cada año se suman 10 millones de nuevos casos. De ellos, entre el 60 y 70% corresponden a Alzheimer. Las proyecciones son preocupantes: para 2030 la cifra podría alcanzar los 82 millones de personas y duplicarse hacia 2050, llegando a 152 millones.

Las mujeres son las más afectadas: en la región de las Américas, el 66% de las muertes por Alzheimer y otras demencias corresponden a ellas.

Un desafío sin cura, pero con aliados

Si bien no existe un tratamiento curativo, un diagnóstico temprano y un abordaje integral —que combine medicamentos, terapias no farmacológicas y hábitos saludables— permite ralentizar el avance de la enfermedad y mantener la independencia durante más tiempo.

Entre las estrategias más efectivas se encuentra la actividad física regular, que cumple un rol protector del cerebro:

Disminuye el riesgo de deterioro cognitivo.

Retrasa la aparición de la demencia.

Favorece la neurogénesis (creación de nuevas neuronas) y la angiogénesis (formación de vasos sanguíneos).

Reduce la inflamación y los factores de riesgo cerebrovasculares.

Ayuda a disminuir la acumulación de proteínas dañinas como la beta-amiloide y la Tau.

Lo mejor: es accesible, de bajo costo y con mínimos efectos adversos. Basta con 30 minutos de ejercicio aeróbico tres veces a la semana para obtener beneficios.

¿Qué actividades ayudan más?

Caminar a paso ligero, bailar, hacer jardinería, nadar suavemente o andar en bicicleta en terreno llano son excelentes opciones. También se recomiendan ejercicios de fuerza, como levantar pesas, usar bandas de resistencia o trabajar con el peso corporal (sentadillas, abdominales).

El baile es especialmente útil, ya que además de mover el cuerpo exige concentración, memoria y coordinación. Lo mismo ocurre con deportes que implican aprender nuevas rutinas o reglas, como el tenis de mesa o incluso el golf.

Más allá del ejercicio

El movimiento es solo una parte de la receta. Los especialistas recomiendan complementar con:

Dormir bien: entre 7 y 9 horas por noche.

Alimentarse saludablemente: privilegiar frutas, verduras y alimentos frescos.

Socializar: conversar, jugar en grupo, mantener vínculos afectivos.

Estimular la mente: leer, escribir, resolver crucigramas, mirar fotografías familiares, jugar ajedrez o cartas.

Cada una de estas prácticas contribuye a mantener activa la memoria, la concentración y las emociones, factores clave para frenar el deterioro cognitivo.

Un futuro con esperanza

El Alzheimer no solo es un problema de salud, sino también social y económico, ya que impacta en las familias y en los sistemas sanitarios de todo el mundo. Sin embargo, el mensaje de los especialistas es claro: prevenir y retrasar es posible.

Quizás la mejor manera de enfrentarlo sea con pequeños gestos cotidianos: un paseo al aire libre, un baile improvisado, un buen libro o una charla entre amigos. Porque, al final, cada movimiento y cada recuerdo compartido ayudan a mantener encendida la chispa de la memoria.

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