La Federación Mundial de Obesidad advirtió recientemente que, el consumo de alimentos ultraprocesados (UPF, por sus siglas en inglés) alcanzó niveles alarmantes en todo el mundo, especialmente entre niños y adolescentes, y genera efectos perjudiciales en la salud.
En esa línea de advertencia, la licenciada Karen Bernal, diplomada en Trastorno del Espectro Autista (TEA), señaló, que "es importante hablar que el consumo de alimentos ultraprocesados ha aumentado y se ha vinculado con enfermedades metabólicas (obesidad, diabetes tipo 2) y trastornos del neurodesarrollo".
El trabajo científico internacional más destacado que se ha basado en el sistema NOVA ha provenido de América Latina y Canadá. Al evaluar la relación entre los patrones de alimentación, los patrones de obesidad y enfermedades relacionadas es preciso tener en cuenta la importancia del procesamiento industrial de los alimentos con particular atención a los productos ultraprocesados que debemos disminuir, señaló la profesional.
El sistema NOVA clasifica los alimentos en cuatro grupos:
- Alimentos sin procesar o mínimamente procesados (frutas, verduras, carnes, huevos).
- Ingredientes culinarios procesados (aceites, sal, azúcar).
- Alimentos procesados (panes sencillos, quesos, conservas).
- Productos ultraprocesados (snacks, bebidas azucaradas, bollería industrial, papas fritas en paquete y muchos otros tipos de productos grasos, snacks empaquetados, salados o dulces; helados, chocolates y caramelos; panes, bollos, galletas (galletitas), pasteles y tortas empaquetados; cereales endulzados, barras "energizantes"; mermeladas y jaleas; margarinas; bebidas gaseosas y bebidas "energizantes"; bebidas azucaradas a base de leche, incluido el yogur para beber de fruta; bebidas y néctares de frutas.
Según la profesional, "varios estudios han demostrado que el alto consumo de ultraprocesados está relacionado con problemas de salud infantil, resaltando la necesidad de promover una alimentación más natural".
"En varias revisiones sistemáticas acerca del estado nutricional de los pacientes con TEA se va estableciendo que tienen riesgo de padecer tanto obesidad como desnutrición debido a una ingesta inadecuada de energía en la dieta y mala absorción de nutrientes", explicó Bernal.
Sin embargo, resaltó que no todo es restricción, puesto que la nutrición también es fuente de oportunidades. "Nutrientes como los ácidos grasos Omega 3 han demostrado mejorar la conducta. La inclusión de probióticos también podría contribuir a equilibrar la microbiota intestinal, favoreciendo una mejor digestión y absorción de nutrientes. Por todo esto es importante acudir a la consulta para recibir una suplementación individualizada", precisó.
Recomendaciones
La profesional mencionó que es de suma importancia alertar a las familias y dejar en claro que no existen dietas milagrosas ni soluciones instantáneas. Dijo que la alimentación es un pilar más dentro de un abordaje multidisciplinario que incluye terapia conductual, ocupacional y apoyo familiar. "Existen recomendaciones basadas en excluir de la dieta el gluten, la caseína, el azúcar, pero aún siguen siendo objeto de investigación. Más bien nunca está de más evitar exagerar con el contenido de estos, especialmente en los alimentos muy procesados", indicó.
Recomendó a los padres o cuidadores, observar por sobre todas las cosas, escuchar al cuerpo de los niños. "Alimentarlos bien es mucho más que nutrir su organismo es brindarles herramientas para conectarse con el mundo", finalizó.