Inflación galopante

Trabajar todo un día para comprar 1 kg de carne

Mientras los gremios empresariales ligados al mercado de la carne vacuna se pasan la pelota entre sí para justificar la astronómica disparada de los precios de la carne a nivel local en los últimos meses, los platos en las mesas de los paraguayos van siendo sustituidos por alternativas como carne de pollo y cerdo.
Paraguayos comen menos carne roja por precios exageradamente altos.

Por Alfredo Schramm

A modo de ejemplo, un kilogramo de carne de primera calidad hoy cuesta entre G. 70.000 y G. 95.000 o más (dependiendo del local), mientras que el jornal mínimo establecido por ley asciende a G. 107.000, es decir, un obrero promedio que tiene la suerte de ganar un salario mínimo legal podría comprar poco más de 1 kilogramo de carne de buena calidad, algo inaudito en nuestro mercado.

El paraguayo promedio, de por sí, tiene poco poder adquisitivo, casi la mitad de la masa de trabajadores ni siquiera llega a ganar el equivalente a un salario mínimo legal, por lo que el comer carne de primera en Paraguay para este segmento se volvió todo un lujo.

Cortes como tapa y colita cuadril se comercializan a partir de G. 70.000, la costilla especial desde G. 50.000 y el vacío no sale por menos de G. 60.000 el kilogramo en algunos locales.

Según la dudosa medición de precios elaborada por el Banco Central del Paraguay (BCP), la carne vacuna se encareció 13,9% en el último año en promedio. El corte que más se incrementó llamativamente es la carne de segunda, con 20%; sin embargo, los consumidores percibimos aumentos de entre 30 y 40 por ciento fácilmente en algunos cortes, algo que los técnicos de la banca matriz no lo ven.

Agentes del sector mencionan que las intensas lluvias registradas en el Chaco dificultaron el transporte de animales hacia los frigoríficos, provocando una escasez de oferta para la faena, reconocen.

Esta situación, sumada al aumento de la demanda en vísperas de la celebración del Día del Trabajador, impulsó los precios al alza en el mercado local y contribuyó a consolidar las subas en los distintos cortes vacunos. Estos precios nunca volvieron a bajar, sino todo lo contrario después del 1 de mayo.

Volviendo al Banco Central, "los productos sustitutos, como la carne de aves, han experimentado también incrementos de precios debido a un efecto de arrastre (o sustitución) por la mayor demanda de estos productos".

De hecho, la inflación oficial en alimentos duplica, al incremento de la "canasta básica del BCP", ya que llega a casi 8% en términos interanuales. Esta situación es más que grave en términos sociales, pues los más pobres destinan la mayor parte de sus ingresos a la alimentación. Ahorrar... ¡olvidate!

Por el techo

Sobre el punto, el presidente de la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu), Gustavo Lezcano, aseguró en entrevista con la 780 AM, que el precio de la carne alcanzó su punto máximo y no existen motivos para nuevas subas.

"La carne creo que llegó al techo. No debería subir más con los niveles de consumo que estamos viendo", señaló el referente del gremio retail.

Las réplicas también ya se sienten en el rubro gastronómico, muchos locales que no subieron los precios están sacrificando sus márgenes de rentabilidad para no perder clientes, aunque la gran mayoría ya está pasando la factura a quien siempre las termina pagando... al consumidor final.