La crisis económica lleva a los paraguayos a esperar horas por cortes populares
Largas filas se registraron ayer, miércoles, frente a locales de Frigorífico Concepción, las personas rodearon una manzana entera por una oferta de costilla a G. 19.900 el kilo y falda a G. 17.900. Este no es solo un fenómeno insólito, es la expresión palpable de una emergencia económica que golpea el bolsillo del ciudadano común y lo empuja a la desesperación.
Clientes atrapados en esas filas repiten que la carne, antes símbolo de celebración, se ha convertido en un lujo. "Hoy es imposible acceder a un asado de los domingos", señalaron los consumidores.
En lo que va del año, algunos cortes subieron más del 30%, impulsados por una menor oferta interna y un récord de exportaciones que al mes de julio alcanzó los USD 1.500 millones. Esto evidencia cómo el mercado local pierde frente al apetito global, donde las coderas y falda del asado familiar ceden paso a demandas más lucrativas.
A esto se suma la alta concentración del frigorífico en el mercado: dos empresas —Minerva Foods y Frigorífico Concepción— controlan entre 60 % y 70 % de la faena y fijan precios a su conveniencia, dañando a productores y consumidores por igual.
Costo humano detrás de los cortes
El escenario es más sombrío cuando se mide en términos de salario mínimo y calidad de vida. Un trabajador con ingreso mínimo apenas cubre alquiler, servicios y transporte, quedando casi sin margen para comprar alimentos básicos. Todo esto se traduce en filas interminables, que termina siendo una tabla de salvación disfrazada de "oferta limitada".
Las críticas a la administración del presidente Santiago Peña se disparan ante la sensación de que sus promesas quedan solo en palabras mientras el pueblo se empobrece.
Ofertas ocasionales no reemplazan políticas públicas sostenibles que enfrenten la inflación, garanticen la transparencia en la industria cárnica o fortalezcan la competencia. Sin estas reformas, los cortes populares seguirán siendo mercaderías para coleccionar esperanzas, no una solución real.
Las largas filas por carne barata no son solo un fenómeno mediático, son un espejo que refleja la vulnerabilidad estructural del paraguayo promedio.