Empleo femenino el más afectado por sucesivas restricciones
De acuerdo al Informe Especial Covid-19 Nº 9, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2021), la pandemia ha repercutido negativamente en la ocupación laboral.
Específicamente, se ha observado un incremento de la precarización de las condiciones laborales de la región. En ese sentido, las mujeres han sido mayormente afectadas, a tal punto que las estimaciones de la CEPAL prevén un retroceso de más de diez años de la participación laboral femenina en América Latina y el Caribe.
En la Figura 1, se puede observar la diferencia entre la participación laboral por sexo en América Latina y el Caribe, a favor del sexo masculino.
Con base en los catorce países considerados, Paraguay presenta una brecha del 28,7% entre hombres y mujeres, ubicándose a la cabeza de la muestra.
En relación con la brecha para América Latina y el Caribe, calculado como el promedio simple entre los países analizados, Paraguay se ubica por encima, en un 7,5%.
Esta situación arroja una evidencia importante sobre la brecha por sexo existente en el mercado laboral nacional, dejando de manifiesto que la pandemia actuó como factor amplificador de un fenómeno ya existente desde tiempos remotos.
Alto impacto
Al respecto, en la Figura 2 se destaca que el desempleo femenino se incrementó en el cuarto trimestre del 2020, en relación con el mismo periodo del 2019, en un 4,84% en el sector “Construcción”, 4,83% en el sector “Finanzas, Seguros e Inmuebles” y 4,68% en el sector “Comercio, Restaurantes y Hoteles”.
Por otro lado, se ha registrado un marcado descenso del desempleo femenino en el sector “Electricidad, Gas y Agua”, ubicándose en 20,17%. Sin embargo, este sector solo concentraba al 0,25% de la ocupación femenina al final del 2020.
Con respecto al sexo masculino, se registraron leves aumentos del desempleo en los sectores “Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones” y “Servicios Comunales, Sociales y Personales”. Cabe destacar que estos sectores concentraban a menos de la quinta parte del empleo total masculino en el 2020.
Conforme a lo observado, se evidencia que el efecto del Covid-19 fue marcadamente más negativo para el sexo femenino, especialmente si tenemos en cuenta que los sectores con mayor incremento del desempleo concentraban al 36,45% de la mano de obra femenina al término del último trimestre del 2020.
Participación laboral sectorial
También se han observado cambios en la participación sectorial de la población ocupada.
Al respecto, en la Figura 3 se aprecia un descenso del 1,30% en la participación de la población ocupada femenina en el sector “Finanzas, Seguros e Inmuebles” y una caída del 1,19% en el sector “Servicios Comunales, Sociales y Personales”. Un aspecto a destacar es que estos sectores concentraban al 43,63% de la mano de obra femenina al cierre del 2020.
Por otro lado, la participación del empleo masculino ha caído en un 1,55% en el sector “Industrias Manufactureras”, en tanto que se registró un incremento del 1,43% en el sector “Construcción”. Esto último guarda relación con la flexibilización temprana de las medidas restrictivas para el sector, conforme a la hoja de ruta trazada en el marco de la
Cuarentena Inteligente
Por su parte, la agricultura ha registrado incrementos en la participación laboral de ambos sexos.
En el caso de las mujeres, la participación laboral en el sector ha crecido en un 2,15%; en tanto que para el sexo masculino, el incremento fue del 0,57%, una cifra inferior a sus pares femeninas.
Un aspecto importante es que la población ocupada ha descendido en torno a 83.000 personas al cuarto trimestre del 2020, en relación con el tercer trimestre del mismo año (INE, 2021). A pesar de ello, durante el 2020 se evidenció una movilización importante de la mano de obra a este sector. Este fenómeno pudo haber sido influenciado por el desempeño económico favorable experimentando por el rubro agropecuario.
Lo anterior se refleja en el Indicador Mensual de Actividad Economía a diciembre del 2020, en donde se observa que la caída de la actividad económica hubiera sido superior en ausencia de la agricultura y las binacionales.Conforme a los resultados obtenidos, se evidencia que la pandemia ha repercutido especialmente en los sectores económicos que corresponden al sector terciario, lo cual se refleja en los cambios de la tasa de desempleo sectorial.
No obstante, el efecto ha sido diferente al considerar la desagregación por sexo, siendo las mujeres las más afectadas como consecuencia de las medidas restrictivas implementadas por el Gobierno.
Otro aspecto a considerar, de acuerdo a la CEPAL (2021), es que las mujeres se concentran principalmente en ocupaciones de baja productividad, lo cual repercute de forma significativa en su autonomía económica.
En relación con la participación sectorial del empleo femenino, las principales variaciones negativas también se han dado en el sector terciario.
Al respecto, la CEPAL (2021) indica que la población ocupada femenina se concentra en micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), las cuales forman parte del sector de alto riesgo ante las consecuencias del Covid-19.
Mipymes
Las Mipymes, a su vez, se caracterizan por márgenes de ganancias y capital limitados, a lo cual se deben añadir las barreras existentes para el acceso a créditos formales.
Con base en lo expuesto, es preciso reflexionar sobre la brecha existente en el mercado laboral nacional, teniendo en cuenta que la mano de obra es el principal capital que posee el Paraguay. Además, aún nos encontramos en pleno bono demográfico, por lo cual la mitigación de esta brecha laboral entre sexos es clave para apuntalar un crecimiento económico inclusivo.
Por otro lado, se necesitan implementar reformas que permitan reducir la informalidad existente en los sectores con alta dependencia de mano de obra femenina, lo cual indefectiblemente conducirá a un incremento de los niveles de productividad.