TIPO DE CAMBIO

El guaraní se fortalece 8,13% en 2026 y el dólar cae a niveles que reabren debate sobre la competitividad

La moneda paraguaya acumula una apreciación de 8,13% frente al dólar en lo que va del año y de casi 20% en la comparación interanual. La caída del tipo de cambio beneficia a importadores, consumidores y deudores en dólares, pero reduce los ingresos en guaraníes de los exportadores.
Guaraníes. Foto: Gentileza.

El guaraní atraviesa uno de sus períodos de mayor fortalecimiento reciente frente al dólar. En lo que va de 2026, la moneda paraguaya acumula una apreciación de 8,13%, mientras que en la comparación interanual la valorización llega al 19,96%, de acuerdo con datos de Puente Casa de Bolsa citados por Ratio Paraguay. El dólar, que comenzó el año en niveles sensiblemente superiores, llegó a cotizar en torno a G. 6.070 a la venta, consolidando una tendencia que ya tiene efectos visibles sobre distintos sectores de la economía.

La trayectoria no fue lineal, pero sí marcadamente descendente. Solo entre marzo y el cierre de junio, el guaraní se apreció 5,9% frente a la moneda estadounidense. El movimiento se produjo en un escenario en el que el dólar perdió fuerza en los mercados internacionales durante parte del período, aunque posteriormente recuperó terreno por las expectativas vinculadas a la economía estadounidense, la inflación y la posibilidad de que las tasas de interés permanezcan elevadas durante más tiempo. A pesar de esa recuperación internacional del dólar, el guaraní mantuvo su fortaleza.

El comportamiento cambiario tiene una explicación que excede a un solo factor. La dinámica de las exportaciones, el ingreso de divisas, los flujos financieros y la propia evolución internacional del dólar intervienen en la formación del tipo de cambio. En el caso paraguayo, la mayor disponibilidad de dólares en determinados períodos puede contribuir a presionar a la baja la cotización, mientras la demanda de la moneda estadounidense y las intervenciones del mercado pueden moderar esos movimientos.

El resultado es una situación con ganadores y perdedores claramente diferenciados. Para quienes compran bienes importados, la apreciación del guaraní significa que necesitan menos moneda local para adquirir productos cotizados en dólares. El efecto ya se refleja en algunos bienes durables: vehículos y electrodomésticos importados registraron una deflación interanual de 9,3% en junio, según los datos citados en el informe. La fortaleza del guaraní también reduce, en términos nominales, el costo en moneda local de las obligaciones financieras denominadas en dólares.

Pero el mismo movimiento genera el efecto contrario sobre quienes producen para vender al exterior. Un exportador que recibe USD 1.000 obtiene hoy menos guaraníes por esos dólares que cuando la cotización era más elevada. Esto significa que, aunque el precio internacional de un producto aumente, una parte de esa mejora puede diluirse al convertir los ingresos a moneda nacional.

El caso de la carne vacuna resulta ilustrativo. Entre enero de 2024 y mayo de 2026, el precio de exportación de la carne paraguaya aumentó 46,3% medido en dólares. Sin embargo, la apreciación del guaraní reduce el valor de esos ingresos cuando son convertidos a moneda local. Para un sector cuyos principales costos se encuentran en guaraníes, la ecuación final depende no solo del precio internacional, sino también del tipo de cambio vigente al momento de transformar las divisas en recursos para pagar salarios, insumos, servicios e inversiones.

La preocupación, por tanto, no está necesariamente en que el guaraní sea fuerte, sino en la velocidad y la magnitud de su apreciación. Una moneda estable y previsible puede ser positiva para la economía; una valorización acelerada, en cambio, puede modificar las condiciones de competitividad de las actividades orientadas a la exportación. El riesgo aparece cuando los sectores que generan divisas reciben progresivamente menos guaraníes por cada dólar, mientras sus costos internos mantienen su dinámica.

Esta tensión es especialmente relevante para Paraguay por la estructura de su economía. El país necesita generar dólares mediante sus exportaciones agropecuarias, industriales y de servicios, pero al mismo tiempo la entrada de divisas contribuye a fortalecer la moneda local. El mismo éxito exportador que sostiene el flujo de dólares puede, bajo determinadas circunstancias, terminar presionando a la baja el tipo de cambio y reducir la conversión de esos ingresos para los propios exportadores.

El mercado también muestra un aumento de la actividad financiera en moneda estadounidense. Los préstamos en dólares crecieron 23,6% interanual hasta mayo, mientras los depósitos en esa moneda aumentaron 21,4%. El fenómeno refleja que el dólar continúa teniendo un peso importante en las decisiones financieras de empresas y familias, incluso en un escenario en el que su cotización se encuentra en descenso frente al guaraní.

La incógnita ahora es cuánto puede prolongarse este ciclo de apreciación. Las expectativas del mercado recogidas por el Banco Central del Paraguay en su encuesta de julio ubicaron la mediana del tipo de cambio esperado para ese mes en G. 6.100 por dólar, por debajo de la previsión de G. 6.200 realizada en la encuesta anterior. El dato confirma que, al menos en el corto plazo, los agentes económicos siguen percibiendo un escenario de guaraní relativamente fuerte.

El comportamiento del tipo de cambio se convierte así en una variable central para la economía paraguaya durante 2026. La caída del dólar puede contribuir a contener costos de productos importados y aliviar obligaciones financieras, pero también obliga a revisar la competitividad de las actividades exportadoras. Para un país que necesita ampliar sus ventas externas y atraer inversiones, el desafío consiste en que la estabilidad cambiaria no termine convirtiéndose en una pérdida de incentivos para producir y exportar.