MERCADO AGRÍCOLA INTERNACIONAL

USDA ajusta su proyección de granos y mantiene un escenario favorable para la soja

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos redujo algunas estimaciones para la campaña 2026/27, en un contexto de menor oferta de cereales, pero sostiene una perspectiva positiva para la soja. El escenario mantiene la atención sobre los precios internacionales y las oportunidades para los grandes países exportadores de la región.
Mercado mundial de granos. Referencial.

El mercado mundial de granos transita la campaña 2026/27 con señales mixtas. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ajustó a la baja algunas de sus proyecciones de producción, reflejando un escenario de oferta menos holgado para determinados cereales, aunque sin configurar, por ahora, un panorama de escasez global. En este contexto, la soja aparece entre los cultivos con mejores perspectivas dentro del complejo agrícola internacional.

Las estimaciones más recientes ubican la producción mundial de soja de la campaña 2026/27 en alrededor de 441,7 millones de toneladas, con una revisión mensual al alza. El incremento responde principalmente a mejores perspectivas para Estados Unidos, mientras que Brasil mantiene una proyección de 186 millones de toneladas y Argentina una estimación de 50 millones. Al mismo tiempo, el procesamiento y las exportaciones mundiales también muestran revisiones positivas, lo que refleja una demanda que continúa firme.

Para el mercado regional, la evolución de Brasil adquiere especial relevancia. El gigante sudamericano se mantiene como el principal productor y exportador de soja y su desempeño tiene una incidencia directa sobre la formación de precios internacionales, los flujos comerciales y la competencia entre los principales proveedores. Una mayor oferta brasileña puede ejercer presión sobre las cotizaciones, pero también confirma la fortaleza estructural de la región en el comercio mundial de la oleaginosa.

Paraguay, como uno de los principales productores y exportadores de soja de Sudamérica, sigue de cerca esta dinámica. El comportamiento de la cosecha regional, la demanda de China y otros grandes compradores, los costos logísticos y la evolución del dólar son factores que determinarán cuánto de este escenario favorable puede trasladarse efectivamente al productor paraguayo. Una perspectiva positiva para la soja no necesariamente implica precios elevados, especialmente cuando el crecimiento de la oferta acompaña una demanda también sostenida.

En el caso de los cereales, el panorama es más heterogéneo. Las revisiones a la baja en algunas producciones reflejan los efectos de las condiciones climáticas y las perspectivas de rendimiento en diferentes regiones. La FAO, por su parte, estima que la producción mundial de cereales en 2026 alcanzaría 2.983 millones de toneladas, un 1,9% por debajo del récord registrado en 2025, aunque todavía sería la segunda mayor cosecha de la historia.

La lectura para Paraguay pasa, por tanto, por una combinación de oportunidades y riesgos. La fortaleza de la soja como producto estratégico para el comercio agrícola mundial ofrece un escenario que puede favorecer al complejo exportador nacional, pero la mayor producción de los grandes competidores también limita la posibilidad de una escalada sostenida de precios. El desempeño de la próxima campaña y la capacidad del país para mejorar su logística, reducir costos y agregar valor a la producción serán determinantes.

El mercado internacional vuelve a mostrar así una realidad conocida para la economía paraguaya: las oportunidades existen, pero dependen de factores que el país no controla. El clima, la producción de Brasil y Estados Unidos, la demanda asiática y las decisiones comerciales de las grandes potencias seguirán marcando el rumbo. Para Paraguay, el desafío será aprovechar un ciclo favorable para la soja sin depender exclusivamente de la cotización de un solo producto y avanzar hacia una mayor industrialización de su producción agropecuaria.