¿Cómo cuidar tus finanzas?
Llegar a fin de mes no es suficiente, todos nos merecemos mejorar nuestra calidad de vida y alcanzar tranquilidad financiera, pero la misma no llegará por arte de magia, sino más bien por un fuerte control de las tentaciones financieras.
No quiero que el dinero (porque falte o porque sobre) te haga perder la cabeza, sin embargo, haz de coincidir conmigo en que en varias ocasiones parecería que el vil metal es el motivo por el cual se originan los demás problemas.
Cuando los errores y vicios en el manejo del dinero nos impiden sostener el bienestar financiero, al punto que incluso cuando todo parecería ir mejor, algo sucede y nuevamente te encontrás en la cuerda floja de no poder ahorrar, no atreverte a invertir o peor aún, caes en una vorágine de cuentas altas y cuotas eternas que parecerían multiplicarse.
Del problema a la solución
Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Estoy convencida de que todos tenemos, tuvimos o tendremos techo de vidrio en algún momento de la vida, cuando de finanzas personales se trata.
Un imprevisto puede cambiarnos las prioridades de una bofetada y la vida es excelente en boxeo. La única forma de no terminar en el piso tendido y sin fuerzas, es iniciar una rutina de ejercicios periódicos que nos genere músculos financieros capaces de mantenernos con las defensas financieras elevadas.
Acontinuación, encontrarás 7 consejos para mantener tus finanzas saludables:
Es difícil y no entiendo luego: de esta frase se desprenden crueles y comunes desaciertos. La incapacidad de aprender sobre finanzas, tiene más que ver con limitaciones auto impuestas producto de la costumbre o creencias que sobre la complicación real que pudiera implicar.
Consejo: te aseguro que el manejo de tus finanzas es una habilidad sencilla que tiene mucho de sentido común, pero necesitas abrir tu mente hacia el “sí puedo y vale la pena hacerlo”. Podes empezar por leer materiales sencillos y ponerlos en práctica, a medida que apliques a tu vida pequeñas píldoras de salud financiera, vas a sentir ganas de escalar cada vez hacia tu bienestar financiero.
De nada sirve anotar: cuando no registras tus ingresos, ahorros y gastos, se vuelve muy difícil (para no decir imposible) visualizar tus metas de corto, mediano y largo plazo, por lo tanto, tampoco es viable planificar cual sería el mejor camino para alcanzar esos objetivos. En otras palabras, si sabes a donde queres llegar (destino = metas) pero no sabés donde estás (origen = situación financiera actual) entonces elegir el mejor camino sería más una adivinanza que una certeza.
Consejo: trabaja sobre tu presupuesto de este mes, al cierre del mes controla cuales fueron las desviaciones y evalúa los motivos, luego proyecta tu presupuesto a los próximos 36 meses incluyendo tus metas (por ejemplo, quiero hacer una maestría el próximo año, ¿cuánto sale?, ¿cuál es la forma de pago?, carga esos costos a tu presupuesto proyectado y evalúa como queda el escenario.
Gasto es gasto y son todos iguales: no tener clasificados los gastos es un grave error, pues no permite poner un orden de prioridades. Te falta dinero para pagar una deuda, pero durante el mes compraste una gaseosa para el almuerzo y la cena, total ¡son gastos pequeños que no influyen!, cuando no tenes elaborada una escala de gastos el dinero pequeño tiende a irse de la billetera sin ningún análisis, pero en el mes esas fugas pueden causar graves daños.
Consejo: tenemos tres clases de gastos (fijos, variables y superfluos), es importante que los clasifiques de esa forma porque conllevan estrategias distintas para controlarlos, ponerles tope mensual, evaluar la prioridad de cada uno de ellos en tu presupuesto. Al fin y al cabo, ¡son los gastos quienes se llevan los ingresos que tanto te cuestan ganar!
Endeudamiento inadecuado: puede ser por el sobre endeudamiento o por la clase de deuda asumida, también puede darse por un descalce de tiempo (plazo de cobro versus pago de devolución de la deuda) o tipo de moneda (ingresos en guaraníes y deuda en dólares - por ejemplo). Por otro lado, no solo los préstamos o créditos son una deuda, también los compromisos asumidos por pago de servicios en cuotas (colegio, seguros, etc) y por contratación de colaboradores (salarios, cargas sociales, aguinaldo, indemnizaciones, etc).
Consejo: la deuda no tiene por qué ser considerada como mala, el problema generalmente radica en asumir una obligación cuando la capacidad de pago es reducida (por otras deudas, gastos o ingresos inferiores a los deseados para ese nivel de deuda). Antes de endeudarte es importante analizar sí la suma de todas las cuotas de deudas, incluyendo la nueva, se encuentran por debajo del 25% de los ingresos netos. Si el financiamiento será por un tiempo inferior a la vida útil del bien o servicio que estamos queriendo adquirir. Si la deuda que vas a tomar, resulta la mejor herramienta para el destino del crédito, atendiendo siempre que sea la mejor tasa de interés que podes conseguir en el mercado.
No contar con ahorros: trabajaste todo el mes y cuando por fin cobras, te das la vuelta a distribuir el dinero para que en tu billetera quede solo el recuerdo. Eso no tiene sentido y en mi escala de errores de caja, sin duda ocupa un sitial relevante. El ahorro es la única parte de tus ingresos que se queda contigo, debería ser la primera cuenta para pagar.
Consejo: el ahorro no es opcional, podes tener imprevistos en cualquier momento y si no tenes ahorros te vas a endeudar, entonces, si antes no te alcanzaba para ahorrar, ¿cómo ahora vas a pagar la deuda más intereses?
No visualizar tus metas a mediano y largo plazo: es difícil que te prives de un disfrute que podrías tener con tu dinero hoy para ahorrarlo sin saber para qué, entonces es fácil caer en la tentación de consumir todo lo que ganas sin destinar nada al ahorro, a menos que puedas identificar las metas que queres lograr y proyectar el monto mensual que vas a destinar para alcanzarlas. Es como comprar en cuotas pagando por adelantado y que te paguen los intereses, da más gusto cobrarlos que pagarlos.
Consejo: distingue los objetivos que queres lograr, poneles plazo y monto, luego evalúa dónde estás y distingue tu hoja de ruta para llegar a cada una de esas metas, eligiendo la manera en que ese ahorro mensual puedas transformarlo a inversión para que te genere ingresos.
No diversificar tus fuentes de ingresos: generalmente las personas trabajan arduo para ganar dinero, algunos ahorran una pequeña parte de ese dinero y lo acumulan. Así, durante su vida económicamente activa, se convierten en excelentes creadores de riqueza que no llegan a disfrutar, pues a medida que trabajan ganan un dinero que van gastando nuevamente para mantener su calidad de vida.
Consejo: independiente a que seas empleado, profesional independiente, comerciante o empresario, necesitas aprender a invertir tus ahorros de manera a transformar tu dinero en activos que trabajen para vos. De esta forma, tendrás una fuente de ingresos activos (tu trabajo) y otra fuente de ingresos pasivos (el rendimiento de tus inversiones).
Hay muchos otros golpes a tu caja, sin embargo la mayoría derivan de alguna forma de éstos siete ante citados. Construye tu calidad de vida desde la sólida base de una buena salud financiera. Sigamos Hablando de Dinero, así aprendemos a manejarlo mejor.