El título de esta antología surge de un simpático telegrama que recibió mi padre cuando ganó el Premio Cervantes. García Márquez, que al decir de Roa era un titulador excelente, toma el título de la obra cumbre de Roa para felicitar de una manera sintética y contundente a quien formó parte de esa generación de grandes escritores -como Cortázar, Fuentes, Rulfo, Asturias, Vargas Llosa- que tuvieron éxito y trascendieron por su ruptura con las formas narrativas y exploraron nuevas estructuras y técnicas literarias. Trabajaron con el tiempo y el realismo mágico, que no era tan mágico sino real-real en nuestra región. Además, fueron amigos, se leían mutuamente, se escribían, hay una riqueza muy grande en la historia epistolar de estos escritores. Constancia que ya no tenemos en estos tiempos.
Tú, el Supremo es una antología que explora, desde distintos ángulos, la figura del poder absoluto a través de una serie de relatos inspirados en Yo el Supremo, de Augusto Roa Bastos. Los autores aquí logran plasmar una visión crítica y diversa del dictador, alternando el humor, la introspección y la sátira, para construir una colección original que revela las complejidades y contradicciones del personaje.
Como lectora, esta colección de cuentos me dio mucha felicidad porque encontré en la diversidad de textos una gran calidad, sentí que estaba frente a literatura de alto nivel. A lo largo de todos los cuentos se puede apreciar el humor y la sátira, atributos que están en el Supremo de Roa, quien se divertiría mucho con estas historias como recreaciones o interpelaciones de la novela.

Me voy a referir brevemente al contenido de este supremo homenaje que fue realizado bajo la mirada y la indagación de Javier Viveros.
1. Exhumación suprema - Eder Acosta
Eder Acosta nos introduce a un Supremo que planea hasta el último detalle de la disposición de sus restos tras la muerte. Con un humor negro y un toque de ironía, este relato nos permite ver al Supremo en su afán de control total, incluso más allá de la vida. En esta parodia el autoritarismo convierte el deseo de inmortalidad en un absurdo.
2. Pasquines en Toulouse - Ricardo Benítez Rolandi
Ricardo Benítez nos presenta a un Roa Bastos exiliado en Francia que se enfrenta al eco del poder del Supremo en un pasquín anónimo que lo acusa de traición. Con un tono satírico, el autor mezcla humor y crítica para mostrar cómo los tentáculos del autoritarismo pueden alcanzar incluso a aquellos que buscan escapar. Este cuento, irónico y melancólico a la vez, plantea la paradoja de un tirano cuya influencia parece ineludible.
3. Raymond Leroy a la vera del Jaén - Blas Brítez
En este relato, un personaje aparentemente extranjero encuentra ecos del Supremo en un rincón de España. Blas mezcla la nostalgia y el exotismo para mostrar cómo el pasado no resuelto persigue a los que han sido tocados por su influencia. Con un estilo poético y una atmósfera introspectiva, el cuento se convierte en una reflexión sobre cómo la figura del Supremo sigue viva en el recuerdo y el imaginario colectivo, aun fuera de su propio entorno. Fantástica investigación para llegar a la conclusión de que en Roa no todo es ficción y la realidad se abraza a la fantasía solo para hablarnos.
4. Nosotros los Supremos - Rolando Duarte Mussi
Este cuento muestra al Supremo en una reflexión sobre los sacrificios y las ruinas de su propio poder. Rolando capta la soledad del tirano, quien, al final, enfrenta el vacío de su ambición. Con un lenguaje poético y evocador, el autor logra plasmar la ironía de una vida de poder que, en su momento final, se revela carente de sentido. Me gustan esos guiños a otros cuentos de Roa que se meten en esta historia como si fueran propios. Y el diálogo del supremo y su amanuense es delicioso
5. Engañar a Dios - Marco Augusto Ferreira
Marco representa a un Supremo que intenta burlar hasta a la divinidad, creyéndose superior incluso a Dios. Este relato satírico ridiculiza la megalomanía del dictador, y su tono irreverente pone en evidencia la desmesura de un personaje incapaz de aceptar cualquier límite. La narración resalta la arrogancia del Supremo, presentando su búsqueda de poder absoluto como una farsa que raya en lo trágico.
6. La ira del Supremo - Alcibiades González Delvalle
Alcibiades retrata un momento de furia del Supremo frente a quienes se atreven a cuestionarlo. Con su calidad ya conocida, expone la brutalidad y paranoia del personaje, quien no soporta ni la más mínima disidencia. Este cuento es una intensa representación del autoritarismo, en la que el tirano se muestra en su forma más intransigente y autodestructiva.
El cuento ofrece una crítica mordaz al autoritarismo y sus excesos, reflejando cómo el miedo a perder el poder puede llevar al tirano a un estado de perpetua violencia y desconfianza.
7. Los funerales del Karai Guasu - Ricardo Loup
En este cuento, Ricardo describe el funeral del Supremo desde la perspectiva de un niño, mostrando la mezcla de devoción y miedo que provoca en el pueblo. La narración, cargada de simbolismo y de una atmósfera casi mística, captura la relación del líder con su gente, en un acto que combina el duelo y la veneración. Es un relato que brilla por su emotividad y por su capacidad de transmitir el impacto cultural de una figura casi mítica.
8. Cambio de sitio - Irina Ráfols
Irina, y me alegra ver damas también en esta obra colectiva, presenta al Supremo en su lecho de muerte, reflexionando sobre las vidas alternativas que pudo haber tenido. Este cuento de tono melancólico explora los temas de identidad y arrepentimiento, mostrando a un tirano atrapado en sus propias dudas. La historia se distingue por su exploración psicológica, humanizando al Supremo y ofreciendo una visión introspectiva de la carga del poder.
9. Piedra de olvido - Juan Ramírez Biedermann
Juan utiliza la metáfora de una piedra que borra los recuerdos para representar la obsesión del Supremo por controlar la memoria histórica. El relato critica el deseo del dictador de borrar todo vestigio que no le favorezca, con un tono humorístico que hace de este cuento una sátira ingeniosa sobre la manipulación del pasado. Tenemos vasta experiencia de estos trucos de algunos tendota para escabullir la historia.
10. La llama bajo el agua - Verónica Rojas Schefer
Verónica Rojas cierra la colección con una narración donde confronta su vida personal, su problema de resistencia, que simboliza con la llama bajo el agua, mientras elabora un diálogo interno con ese ser omnipotente que marca los destinos, como siente el suyo mismo marcado por otros. Construir su propia prisión sin resistencia, como si todo fuera ya organizado y por fin entendiera que había que rebelarse, salir.
11. El refutador de la infamia contra Francia - Gilberto Ramírez Santacruz
He dejado para el final este texto que más que cuento es un ensayo, no escrito especialmente para este libro, ya que data de 2001. Es un texto polémico que se aleja de la figura del Supremo para afincarse en la del propio Roa. Su crítica a la obra y motivaciones de Roa Bastos resulta provocadora, convirtiendo este relato en una pieza disonante.
En su conjunto, Tú, el Supremo es una antología rica en matices, que explora los múltiples rostros del poder absoluto a través de estilos diversos. Cada autor contribuye con una voz particular, entre el humor, la crítica y la introspección, para ofrecer un homenaje que desafía y revisita la figura del Supremo, revelando la complejidad del autoritarismo y su impacto en la memoria colectiva.
Además, representa un homenaje creativo a Yo el Supremo, la icónica obra de Roa Bastos que exploró el poder absoluto, la historia y la memoria en Paraguay. Como homenaje, esta colección tiene fortalezas y debilidades que reflejan tanto el impacto como el desafío de emular la originalidad de Roa Bastos.

Diversidad de perspectivas: La colección destaca por presentar al Supremo desde múltiples enfoques, desde lo irónico hasta lo introspectivo, y desde lo poético hasta lo polémico. Esta variedad enriquece la lectura, ya que permite ver al Supremo en distintas facetas, desde un tirano implacable hasta un ser humano con dudas y temores. Así, la antología logra captar la esencia multifacética del personaje que Roa Bastos construyó, mostrando cómo el poder puede ser tan complejo como aquellos que lo detentan.
Uso del humor y la sátira: La obra de Roa Bastos utiliza el humor y la ironía y Tú, el Supremo retoma este recurso con soltura. Al reírse del dictador y de su afán de control absoluto, la antología humaniza y desmitifica su figura, lo cual resulta en una crítica eficaz y accesible. Este enfoque satírico permite que el homenaje no sea solo un acto de admiración, sino también un ejercicio de cuestionamiento al autoritarismo.
Reflexión sobre la memoria y el olvido: Siguiendo la línea de Yo el Supremo, varios relatos exploran cómo la memoria y la manipulación del pasado son esenciales para quienes detentan el poder. Este tema es crucial en la obra de Roa Bastos y se mantiene como hilo conductor en la antología, abordado a través de símbolos y metáforas (como la “piedra de olvido”). Así, los cuentos logran no solo homenajear a Roa Bastos, sino también profundizar en una de sus preocupaciones centrales: cómo el poder distorsiona la historia en beneficio propio.
Debilidades del homenaje
Las debilidades las dejo a cargo del lector. Solo me referiré a una. Aunque la diversidad es una fortaleza, también se convierte en una debilidad cuando se pierde la cohesión. Algunos cuentos abordan temas que se alejan del tono y profundidad de Yo el Supremo, como el relato de Gilberto Ramírez Santacruz que, con su crítica directa a Roa Bastos, rompe el flujo del homenaje. Esto puede confundir al lector sobre la intención final de la obra. ¿Por qué lo digo? Porque el texto comienza con un poema que sin contexto no se entiende, y para quienes no lo sepan, lo dice Ricardo Benítez, que aborda los mismos temas pero les da contexto. En su texto está el complemento de Gilberto.
Su texto parece sugerir que es necesario enfrentar las contradicciones, pero también reconocer la trayectoria completa de una persona. En el fondo, el texto aborda el dilema de la justicia histórica, sin dejar de exponer la humanidad y los errores que forman parte de cualquier figura pública.
Su ensayo comienza con el famoso poema, famoso porque los detractores de Roa lo usan siempre como un pobre argumento sobre su integridad. Este poema, fuera de contexto, no se entiende. Cuando Roa lo escribió, Stroessner era un joven militar excombatiente de la Guerra del Chaco y aparecía como un pacificador del tan revolucionado Paraguay, en tanto que Perón hablaba de justicia social y había introducido beneficios importantes a los trabajadores; eran dos promesas que luego cambiaron el rumbo, como también lo cambió Roa.
Habla también del supuesto exilio de Roa, como maliciosamente dicen algunos enemigos, si bien ese exilio está documentado por la carta que le escribe el embajador de Brasil en Paraguay al ministro de Relaciones Interiores, agradeciendo que le hayan dado el salvoconducto a Roa y otro compañero.
Gilberto se empeña en acumular todos los supuestos errores que Roa pudo cometer en su larga vida y los mezcla como en un gran caldero.

Si Roa Bastos pudiera leer Tú, el Supremo, es probable que encontrara en la obra muchos motivos de satisfacción. Seguramente valoraría la iniciativa de los autores por reinterpretar al Supremo, apreciando la diversidad de voces y la expansión de su personaje en contextos originales. El humor y la ironía de muchos relatos le parecerían una extensión legítima de su obra, ya que él mismo supo utilizar estos recursos para desnudar las contradicciones del poder. Y también creo que elogiaría el uso de la libertad de expresión de la cual goza esta antología.
En definitiva, Roa Bastos podría ver en Tú, el Supremo un homenaje bien intencionado y original. Aplaudiría el esfuerzo por retomar y expandir su obra, entendiendo que la esencia de su Supremo sobrevive en la pluralidad de voces de esta colección, que celebran su impacto y mantienen viva la reflexión sobre la figura del tirano y el poder.
Aprecio en todos los textos la preciosidad del lenguaje, que la palabra sea protagonista, que sea hermoso leer porque la cadencia de la lectura es como una música bien orquestada. Imagino que las diversas lecturas darán otros diversos enfoques, conclusiones, de eso se trata leer, apropiarse de los textos y convertirlos en materia de pensamiento, de sueños, de crítica.
Finalmente, como decía Roa, “Escribir es despegar la palabra de uno mismo. Cargar esa palabra que se va despegando de uno con todo lo de uno hasta ser lo de otro”. Celebremos su legado como uno de los grandes escritores que no solo interpretó la realidad de su país, sino que la transformó con su pluma.
* Mirta Roa es escritora, editora y diseñadora gráfica. Es directora ejecutiva de la Fundación Augusto Roa Bastos.