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"todo alrededor MALEZA"

Esas "malas hierbas" rodean el lugar en donde Wolfgang Krauch ha elegido para que la vida transcurra. Es la que contiene lo que tiene todavía sentido.

Lia Colombino
por Lia Colombino 10 Agosto de 2025
10 Agosto de 2025
"todo alrededor MALEZA", exposición de Wolfgang Krauch.
"todo alrededor MALEZA", exposición de Wolfgang Krauch. Cortesía

La maleza suele entenderse como un lugar en donde abundan las denominadas "malas hierbas". Estas son consideradas "malas" por crecer en donde no queremos que crezca. También algunas plantas llamadas así, en esa forma que tenemos los seres vivos de estar en el mundo acompañados, pueden sacarles el sol a otras, pueden empobrecer de nutrientes el suelo. Ambas acotaciones también son características bastante parecidas a las de algunos seres humanos.

Pero la idea de maleza también puede asociarse a cierta idea de espesura, aquella formada por vegetación enmarañada.

Vista de sala.
"todo alrededor MALEZA", muestra de Wolfgang Krauch en el CAV/Museo del Barro . Cortesía

Me acerco al trabajo de Wolfgang Krauch desde ambas ideas. Figuras de pastizales monocromos abundan en su obra. Me pregunto qué es lo que busca al capturar con el grafito o con el óleo esa maleza. Osvaldo Salerno, el curador de la muestra, me cuenta: "es que él vive rodeado de ese paisaje".

El paisaje en el que se inserta Krauch se compone de su propia casa, un paisaje interior en el que su obra aparece envuelta también en libros, instrumentos musicales, las cosas de las que se rodea para vivir. A esa casa le rodea una maleza que él deja avanzar, cada cierto espacio crece un cocotero u otras especies que se despegan más del suelo que esos pastizales que dan cuenta también del viento.

Vista de sala.
"todo alrededor MALEZA", muestra de Wolfgang Krauch en el CAV/Museo del Barro . Cortesía

Ese paisaje exterior, ingresa al interior de la casa a partir de la operación del artista. El dibujo, pequeño, íntimo, va adquiriendo mayor escala y puebla esa casa que no va pudiendo albergar ya más cosas.

Hay dos cuerpos de obra. Una realizada en grafito, la otra en óleo. Las obras realizadas en grafito poseen una factura precisa, casi obsesiva, en donde cada hebra parece construida desde una mirada minuciosa, paciente. Ese trazo fino, contenido, sostiene la intimidad del gesto. Por contraste, los óleos irrumpen con una fuerza distinta. En ellos la maleza se vuelve más cruda, menos contenida, como si el óleo permitiera soltar algo, dejar que el cuerpo del artista intervenga de manera más impulsiva, incluso más ruda. 

Vista de sala.
"todo alrededor MALEZA", muestra de Wolfgang Krauch en el CAV/Museo del Barro . Cortesía

En esa propuesta obsesiva por trabajar con la vegetación circundante hay algo que me recuerda a Michel Houellebecq en El mapa y el territorio, quizá sea el descreimiento por lo que los seres humanos hemos hecho del mundo, pero también con el mundo del arte —atravesado por el sinsentido del consumo—. Me recuerda también el retiro de quienes construyen otro mundo dentro de sí mismos, menos humano —tomando la idea de lo humano no desde lo humanitario sino de este ser que somos y que ha hecho de este mundo lo que es—. Quizá más lleno de maleza.

Esa maleza es la que hace el sentido. Esas "malas hierbas" rodean el lugar en donde el artista ha elegido para que la vida transcurra. Es la que contiene lo que tiene todavía sentido. Quizá, como dice Houellebecq al terminar su novela: "Después todo se calma, sólo quedan hierbas agitadas por el viento. El triunfo de la vegetación es absoluto". Debería la vegetación triunfar, eso pienso. 

 

Nota de edición: 

El presente texto acompaña la muestra del mismo título, habilitada en el CAV/Museo del Barro. 

 

* Lia Colombino es escritora, poeta, crítica de arte. Cofundadora de Ediciones de la Ura. Fue presidenta de AICA Paraguay. Es directora del Instituto Superior de Arte (FADA-UNA) y del Museo de Arte Indígena del CAV/Museo del Barro.

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