Habitar el negro
En su ensayo In the Dust of This Planet. Horror of Philosophy, v. 1, Eugene Thacker (2010) revisa la semántica de la palabra negro en inglés, asociada con el satanismo, con ciertas formas de brujería, pero también con el género musical Black Metal; una de las formas más oscuras de Metal. Para el autor, los sentidos asociados al negro en el Black Metal son múltiples, pero uno de sus aspectos menos evidentes involucra lo que el autor denomina un pesimismo cósmico, implicado en los modos de percepción y anticipación de un mundo inhumano, apocalíptico, resultado de "guerras nucleares y desastres naturales, pandemias y los efectos cataclísmicos del cambio climáctico", donde también habita "el imposible pensamiento de extinción".
Thacker enfatiza este sentido de la oscuridad mediante un análisis comparativo [1] del poema anónimo The Subharmonic Murmur of Black Tentacular Voida [El murmullo subarmónico de vacíos tentaculares negros] que reza: "Una noche oscura/Noche más viscosa que el alba/Noche que ha unido lo viviente y lo no viviente/Transformando lo viviente en no viviente".

Es precisamente en torno a estas relaciones dicotómicas que Rodrigo Gómez Spelt desarrolla las piezas reunidas en esta exposición, a partir de preocupaciones de índole crítica y operaciones formales integradas. En términos temáticos y conceptuales, el artista plantea un acercamiento poético a los cataclismos ambientales de origen antropogénico, contrapuestos a las posibilidades de regeneración de la vida. El artista recoge encajes plásticos o de origen industrial —imitaciones de aquellos de confección manual—, pegados a mallas negras —los encajes también son negros—.

Sobre este soporte, Gómez Spelt ejecuta intervenciones con fibras textiles de origen vegetal —como el doidie, una especie bromeliácea chaqueña que mujeres ayoreo procesan para su posterior implementación en la confección de bolsos— o semillas varias —empleadas por los mbya guaraní en la elaboración de abalorios—. Antes que una preocupación etnográfica, la selección de estos materiales tiene que ver con la identificación de reservorios genéticos, tecnológicos y de sentido que algunas comunidades poseen —acaso aquello que Donna Haraway denomina "refugios"; espacios desde los cuales la vida puede volver a proliferar—. Se trata tanto de prácticas y saberes como de materiales amenazados por el avance colonial, y que el artista articula en una dramatización que ejecuta una especie de respuesta victoriosa contra el apocalipsis, invocado en el color negro de sus piezas. Irradiadas de forma rizomática, las fibras y otros materiales orgánicos se van superponiendo al negro, a la manera de líquenes o de hiedra: se trata pues, del anuncio de una potencia que se activa en contextos de amenaza de extinción.

El título de la exposición, Fungarium, alude de hecho a las capacidades de descomposición que poseen ciertos hongos para desintegrar materias inhóspitas para la vida, y volverlas fértiles: como ocurre, por ejemplo, tras eventos límite —tales como impactos de meteoros, erupciones o grandes incendios— en que materias orgánicas se carbonizan y se vuelven estériles [2].
La preocupación de Gómez Spelt en torno al negro procede de un testimonio ayoreo acerca de las reconfiguraciones del paisaje suscitadas por incendios forestales en el contexto de procesos coloniales. El artista toma como punto de partida una narración de Aquino Picanerai (2019), líder de la comunidad de Campo Loro, recogida por la Iniciativa Amotocodie:

El rostro de nuestro territorio cambia. La señora Chagua, Taise y también Igaubi, los ancianos sabios que nos acompañan en este viaje dicen que lamentan mucho todo. Ellos vivían aquí. Justamente Igaubi dijo: 'yo ya no reconozco dónde estamos. El incendio dejó todo negro'. Eso dicen ellos. Suerte que hay una mitad viva todavía, da esperanza".
Es eso todo negro, invocado por Picanerai, lo que Gómez Spelt explora en los materiales industriales que componen sus obras. El encaje y el bordado, integrados a otras operaciones textiles, constituyen desde hace tiempo una zona de interés para el artista, que ha abordado estas prácticas en otras series, tales como su exposición Pyhare pyte (Fuga Villamorra, 2023); donde aplicó sobre ao po'i, la paradigmática tela paraguaya, motivos estelares del bordado tradicional, así como notaciones musicales. Pero si en los otros episodios el artista experimentó con acercamientos artesanales, en esta exposición se centra en estos encajes de origen industrial —imitaciones de encajes de confección manual—. Los encajes industriales resumen en su materialidad y en la imitación artificial del gesto humano que se ejecuta en su factura una doble amenaza: la de la sustitución de ciertas materias primas cuya disponibilidad constituye indicio de sostenibilidad medioambiental y cultural; y la de las tecnologías que en el desarrollo de los bordes estéticos de mercancías prescinden del talento humano, y que sugieren, acaso, al humano prescindible.

En los primeros minutos de su documental San soleil [Sin sol] (1983), Chris Marker presenta una narración ficcional en off que refiere la captura de la imagen de la felicidad en tres niños tomados de la mano en Islandia, en 1965. La voz en off alude a la dificultad expresada por el realizador para integrar esas imágenes con otras. "Él me escribió", dice la voz en off, "un día voy a ponerla sola al comienzo de una película, entre un fondo negro prolongado; si no pueden ver la felicidad en la imagen", agrega el remitente, "al menos verán el negro".
Frente al realismo cotidiano de las cosas que se extinguen, cierta imaginación especulativa contribuye con la expansión de los horizontes de lo posible hacia un mundo donde lo vital pueda habitar el negro y extraer de él sus filos nocivos. A veces, hay que habitar el negro. Quizás así se pueda reunir lo no viviente con lo viviente. Transformando lo no viviente en viviente.

Notas
[1] El autor establece comparaciones, por ejemplo, con la Noche oscura de San Juan de la Cruz, poeta del Siglo de Oro español.
[2] Y para Donna Haraway el capitalismo —o el capitaloceno— constituiría un evento límite con capacidad de extinguir la vida, las vidas.
Nota de edición: El presente texto acompaña la muestra "Fungarium", de Rodrigo Spelt, habilitada en Casa Mayor en el marco de Pinta Asunción 2025.
* Damián Cabrera es escritor, investigador, docente, gestor cultural y curador. Su trabajo se desarrolla en las áreas de lengua, literatura, fronteras, arte, política y cultura. Es miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte Capítulo Paraguay, y de los colectivos Ediciones de la Ura y Red de Conceptualismos del Sur.