Rostros de hombres corren por tu costa.
Me excito en el segundo paso, en el quinto
me enamoro, al octavo soy esclavo.
Barreto, E. Primera Piedra. Poesía gay bajo el agua, 2018
Me descubro repasando palabras de Susan Sontag mientras la investigación visual de Sergio Ozuna avanza. Armé una playlist, recordé Beso Negro [1] de Edu Barreto, pensé en aquellos rígidos dirigibles de principios del siglo XX, su manera de surcar el cielo, sus anillos transversales, su forma erecta de habano... He hallado en este ensayo fotográfico no solo la metodología documental que el autor utiliza, sino también la construcción de la dignidad -muchas veces olvidada- del placer y el deseo homosexual.
El ensayo fotográfico de Ozuna se cimenta en dos puntos importantes: por un lado, en el sitio que significó un espacio de revelaciones sensibles para su práctica visual; por otro, en los hombres retratados a lo largo de dos años de documentación. A partir del primer punto, pienso en los espacios tangibles como artefactos de memoria; a partir del segundo, en los cuerpos como espacios de desvelo -en su acepción pronominal-.

1.El lugar
El relato de Ozuna se sitúa en Menstetic, un sauna/club masculino fundado en 2005 con la propuesta de un espacio de recreación sexual-homosexual en Asunción. Menstetic prioriza las experiencias, todo el sitio obedece a una suerte de inmersión sectorizada: la sala de vapores, el cuarto oscuro, la luminaria roja en los pasillos... El aparecer sensible ante otra arista inmutable: el consentimiento.
Tras la apertura de este espacio, Hernán Aguilar (fundador y propietario) ha identificado (en comunicación personal, 2025) que el paso de los años no sólo renovó generacionalmente a los usuarios, sino que acercó a los mismos nuevos cuestionamientos: ¿De qué manera influyen en el varón los códigos de deseo y pertenencia hacia estos sitios de búsquedas y encuentros? ¿Existe dignidad en el desahogo sexual? ¿Es la censura hacia estos sitios, y quienes lo frecuentan, una carga o una posibilidad? Preguntas como estas han marcado profundamente las reflexiones de Ozuna. Largas conversaciones se han dado durante estos años e inclusive antes, en 2019, cuando Ozuna retrata por primera vez a quienes posteriormente lo acercaron a Menstetic en 2023. El autor ha sabido, a su vez, acercarme a mí -mujer- a esta contingencia.

Este lugar ha recibido a todo tipo de hombres, a quienes se asumen y a quienes se ocultan, a quien decide bajar la mirada y a quien se yergue ante la mirada del otro, a quien elige descubrir y descubrirse y al que desea lo que simultáneamente condena. Es aquí, en esta diversidad, que Ozuna ha encontrado su objeto de estudio y reflexión.
2.Los cuerpos
En su libro Sobre la fotografía (1977) Susan Sontag dice: "Como cada fotografía es un mero fragmento, su peso moral y emocional depende de dónde se inserta. Una fotografía cambia según el contexto donde se ve" [2]. Pienso entonces en estas fotografías y la manera en que Ozuna las asume y hoy se comparten: desde los cuerpos retratados que enfatizan el placer -como signo, como aquello que es propio por derecho- insertos en una reflexión que dignifica la sexualidad y la registra casi con la mirada de un antropólogo social, a través de la observación directa y de la inmersión prolongada.

Las imágenes se ensamblan a partir de gestos que evidencian la preocupación por la intimidad; rostros que aparecen velados por sombras y recortes precisos que impiden el reconocimiento. Estos gestos desafían lo explícito; erecciones, rojos zepelines retratados por la aguzada mirada de Ozuna, cuerpos encontrándose, manos rozando las carnes del otro. Aquí, en este ejercicio de placeres, el artista opera de manera sensible y precisa. Como si de un trabajo cinematográfico se tratara, Ozuna construye sus imágenes en un set imbuido por la iluminación roja propia del lugar, sombras de cuerpos interactuando, momentos de zoom impecable, gemidos silenciados por la toma fija de la cámara, nombres, hombres y anónimos.
El trabajo fotográfico de Ozuna, dotado de la potencia de significación, busca, tal vez, rescatar el placer del varón -a partir de la experiencia o lo que se reconoce y alcanza por ella- del olvido, de lo frívolo, de lo vacuo... orillándolo a la luz, a otras miradas, a otros sentires.

Notas
[1] Plaquette publicada en 2021, Ediciones Petalurgia.
[2] Sontag, S. (2006). Sobre la fotografía. México, Alfaguara, p. 109.
Nota de edición:
El presente texto acompaña la muestra "Rojos Zepelines", de Sergio Ozuna, que será inaugurada el próximo martes 11 de noviembre en "Menstetic" como parte del programa del Festival Internacional de Fotografía El Ojo Salvaje.
* Raquel Cuella / Tim MiRaquel es es una artista y docente que vive y trabaja en Areguá. Es profesora universitaria de filosofía del arte y ha expuesto su obra de forma individual y colectiva en varios países de América Latina y España.