El arte opera con frecuencia una metamorfosis en que la manipulación de las materias permite la construcción de un campo de representación para formas y sentidos en que los referentes no necesariamente están relacionados con la naturaleza de la materialidad que los conforma artificial, estética y poéticamente. Las materias, se podrá pensar, son aprovechadas por sus cualidades maleables y plásticas, y son administradas estrictamente en función de los objetos formales y temáticos de la voluntad artística; pero no se puede ignorar que conjuntos de operaciones técnicas o el desarrollo tecnológico de los materiales están situados por una historia que inscribe en las prácticas artísticas tendencias semánticas y hasta ideológicas.
Ningún material es inocente.
En ocasiones, la manipulación de las materias enfatiza la propia materialidad, revela sus potencias energéticas. Nos referimos aquí no a un sentido metafísico sino a un materialismo que permite la comprensión de las fuerzas, las tensiones y las formas que pueden abrigar los materiales: sus cualidades contenedoras o de cobertura, de soporte, de generación de volúmenes o de pliegues; pero también a su memoria simbólica, a su historia cultural, a las relaciones sociales implicadas en su producción. (Así veía Joseph Beuys su relación con ciertos materiales, desde una perspectiva concreta en que indicadores de conducción energética eran capaces de aportar valor, pero también desde una orientación simbólica que era capaz de reconocer los rasgos históricos de los materiales en función de sus usos más frecuentes o significativos).
El papel del papel
Una de las particularidades del papel en el arte es que posee una cualidad predominantemente bidimensional y una función hegemónica de soporte. La naturaleza del soporte, no obstante, es capaz de reforzar sentidos en las obras. En su Elogio de la sombra, Junichiro Tanizaki revela su decepción ante el papel occidental, estrictamente utilitario, frente a los papeles provenientes de tradiciones conscientes de sus propiedades expresivas: “sólo hay que ver la textura de un papel de China o de Japón”, afirma Tanizaki, “para sentir un calorcillo que nos reconforta el corazón”. Pero ciertos atributos subyacentes en el papel son asimismo revelados por manos que introducen en las dos dimensiones perspectivas tridimensionales, estrías esquematizantes, pliegues y ritmos ora orgánicos, ora geométricos, que escapan del horizonte de la representación y se vuelven reflexiones meta-matéricas.
Las piezas reunidas bajo el título de Metamorfosis de papel, de Uchi González Pusineri, participan de esta reflexión sobre las materias y devienen una oda al material con el que la artista trabaja con más familiaridad, al tiempo de presentar sus visiones propias acerca del papel que puede desempeñar el papel.
Proveniente de la práctica profesional del campo de las artes gráficas, Uchi González Pusineri ha desarrollado una sensibilidad frente al papel a partir de los oficios del diseño gráfico y el trabajo en pre-prensa: primeramente, desde la exploración de las potencialidades funcionales del papel en relación con el diseño o la geometría de imprenta de troqueles y cortes vectoriales de precisión matemática. Seguidamente, su interés se dirigió al plegado, a partir del trabajo con desperdicios de papeles con cualidades específicas: La artista ha experimentado sobre todo con papeles con alto contenido de algodón que permitía la composición de formas, o papeles estucados cuya textura o resistencia podría aprovechar para el desarrollo de una propuesta visual en que el papel abandonara su condición de soporte para devenir medio expresivo.
Papeles triviales y cotidianos nos rodean, se sabe, con funcionalidades que exceden el soporte representacional: sobres, cajas, bolsas, cubos, conos y tubos de papel organizan operaciones oficinescas o transacciones cotidianas en los mercados -sin mencionar los papeles de la higiene doméstica e íntima-. En cierta medida, al emplear papeles de desecho, las piezas de Uchi también están conformadas por la trivialidad de las materias que no han sido creadas para resplandecer. El plegado, pues, traiciona el destino de desaparición que condena a estos papeles, empujados ahora hacia un uso menor, estético. En sus piezas, Uchi exhibe organizaciones geométricas en que destacan patrones repetitivos, con ritmo: cubos y pirámides con colores contrastantes o gradaciones cromáticas abren paso a veces a construcciones más irregulares: crestas modulantes o espinas iterativas. Un cuadrado de papel blanco que destaca sobre una espiral ascendentes de cuadrados de papel blanco. Colmenares inorgánicos. Composiciones que enfatizan la fragmentación y que, destacándose a través de la sombra, se presentan como maquetas de escombros. Ondulaciones en bandas y cintas integradas. O pequeños discos -pétalos, transiciones lunares- que repiten signos de apertura y de cierre, de parpadeo, de movimiento.
Las piezas de Uchi González Pusineri destacan por su carácter de abstracción geométrica. En estas, se sabe, por muy ideales que se presenten sus formas, resuenan ecos subyacentes de accidentes de la superficie y armazón de cosas materialmente concretas. En El pliegue. Leibniz y el barroco Gilles Deleuze enumera los dobleces de la realidad que reaparecen estallados en las formas artísticas:
Pliegues de los vientos, de las aguas, del fuego y de la tierra, y pliegues subterráneos de los filones en la mina. Los plegamentos sólidos de la geografía natural remiten en primer lugar a la acción del fuego, luego a la de las aguas y los vientos sobre la tierra, en un sistema de interacciones complejas; los filones mineros son semejantes a las curvaturas cónicas, unas veces se terminan en círculo o en elipse, otras se prolongan en hipérbola o parábola.
La papiroflexia de Uchi González Pusineri es mayormente racional, pero, “como diría el filósofo japonés” -agregamos con Deleuze- “la ciencia de la materia tiene por modelo el origami, o el arte del pliegue del papel”. Esta poesía exacta pertenece sobre todo a una flexión del papel sobre sí mismo, como si en patrones repetitivos y apariencias inesperadas el papel se revelara a sí mismo papel.
En Papel máquina, Jacques Derrida afirma, definiendo un linaje y una genealogía, que, “heredero del pergamino de piel: el papel se retira, reduce, encoje inexorablemente a medida que el hombre envejece”. El filósofo franco-argelino se refiere a la transición del uso predominante del papel como soporte hacia medios digitales que desempeñan funciones similares, pero, ciertamente, con implicaciones distintas. “Cada signo sobre el papel debía ser presentido como un signo precursor”, continúa Derrida, “anunciaba la pérdida de un soporte”.
No es lo mismo escribir a máquina que escribir a mano. Inscribir los sueños y el deseo sobre el muro había activado en tiempos arcaicos una forma de aprehensión del mundo, insustituible y radical, que, llegada al papel moderno, devendría una revolución cultural y cognitiva para la humanidad bajo la aparición de la escritura.
Contra la idea de la neutralidad del soporte, Derrida subraya la importancia del papel para los sentidos, para lo sensorial y lo semántico. Las caricias geometrizantes de Uchi revelan un papel embellecido mediante la organización regular de las formas; fondo sobre el que destaca a veces el accidente espontáneo de la variación. La artista acentúa, pues, una percepción sensible de la materia -del papel-, pero libera el significado. Son fechas de la desaparición del papel y retornos oscilantes, de funciones anacrónicas y extintas, y la emergencia de nuevas necesidades. En este contexto, no se le puede pedir al papel que diga más. Bastará con que se diga a sí mismo.
Nota de edición: El presente texto acompaña la muestra "Metamorfosis de papel", de Uchi González Pusineri, que será inaugurada hoy, domingo 2 de marzo, en la galería Fuga Villa Morra (Seiferheld 5144 c/De Gaulle). La muestra permanecerá habilitada hasta el 18 de abril y las visitas son por agendamiento, salvo los sábados, que estará abierta de 15:00 a 19:00 horas.
* Damián Cabrera es escritor, investigador, docente, gestor cultural y curador. Su trabajo se desarrolla en las áreas de lengua, literatura, fronteras, arte, política y cultura. Es miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte Capítulo Paraguay, y de los colectivos Ediciones de la Ura y Red de Conceptualismos del Sur.