Cuando hablábamos de Iodi, lo primero que venía a la memoria era “Pienso en ti”, una balada melosa bañada de sintetizadores, y que tuvo buena difusión en los años setenta en toda Latinoamérica. Incluso llegó a ser grabada por Silvana Di Lorenzo y Quique Villanueva, pero ninguna de las versiones de dichos cantantes argentinos superaba a la original de los hermanos Joern y Dirk Wenger. La canción sonaba, pero no quedaba claro de dónde realmente eran los Wenger, dos muchachos asuncenos, hijos de inmigrantes alemanes, que experimentaban con música en su estudio casero.
¿Pero es Iodi o Jodi? Vamos por parte. Antes de Iodi existía Jodi, un nombre surgido de la abreviatura de los nombres de los hermanos. Luego un ejecutivo argentino, cuando firmaron con EMI Odeón, sugirió el cambio de la J para que no se crea que se trataba de una joda.
Hoy en día Pops de vanguardia ya no es el secreto mejor guardado del rock de nuestro país. Con su reedición en LP y CD por el sello español Guerssen, en 2016, y el lanzamiento de temas inéditos en el álbum Pop espontáneo (2018), el dúo de los Wenger salió de las sombras. Actualmente sus temas se encuentran en las plataformas digitales con facilidad. Hay videos en Youtube con Joern explicando sobre sus canciones, su historia y su particular forma de plantear su proyecto musical.
Pero vayamos hasta los años sesenta. Los Wenger, como cualquier joven de dicha década, estaban fascinados por el sonido Beatle. Desde niños estudiaron música y tenían el respaldo de sus padres para desarrollar sus propias canciones. Con sus compañeros de colegio, el Goethe, formaron el grupo The Rabbits en 1969 y grabaron un EP de cuatro canciones en el mítico estudio Guarania. Pero según cuenta Joern, sus compañeros querían tocar en un escenario y los Wenger, no. Entonces, decidieron salir del grupo y continuar por su cuenta.

Gracias a los ingresos familiares lograron equiparse de instrumentos musicales y de grabación. Sin salir de casa, los jóvenes Wenger podían dedicarse a lo que más les interesaba. Pero la cosa no podía terminar en ese juego. Entonces, empezaron a producir sus propias grabaciones. Joern cantaba y tocaba la guitarra, el bajo y el órgano, mientras que Dirk estaba encargado de la batería y otros instrumentos de percusión. Incluso llegaron a viajar a Alemania donde se especializaron en técnicas de grabación.
Así, en enero de 1971, logran que Phonogram/Philips de Argentina les edite el álbum Pops de vanguardia, con doce temas, entre canciones e instrumentales, dentro de su serie de producciones especiales. Todos los temas del disco son en inglés, con la intención de proyectarlo hacia el mercado europeo y norteamericano. Es un pop rock muy fresco, sin la fuerza del sonido progresivo de la época ni la frivolidad del beat argentino. Hay una influencia beatle en los temas, principalmente en la experimentación de sonidos en estudio. Pero más que nada sobresale en el disco un sonido crudo, de garage y low fi, que en esos años de rock progresivo, con gran explotación de las ventajas del stéreo y las posibilidades de las consolas de 16 y 24 canales de sonido, pasó desapercibido, como un disco mal grabado.
Pero lo que tiene Pops de vanguardia es una gran inventiva para desarrollar sonidos con muy pocos recursos. “Eran largas noches hasta llegar a terminar una canción. Los efectos usados como el de Echo o reverberación eran imposibles de adquirir aquí, entonces mediante ciertas técnicas de grabación podíamos conseguir un efecto similar”, recuerda Joern en el cuadernito de la edición CD de 2016. Los Wenger solo usaron dos grabadores de una pista. “Es un material de laboratorio que nunca fue presentado en vivo. Mi filosofía era la de perfeccionar las canciones del estudio al máximo, sin depender del tiempo que nos tomara, y entregar un producto bien terminado”, recuerda Joern.
Pero como tantos productos culturales en Paraguay, la obra pasó desapercibida. El disco fue incomprendido y prácticamente no se difundió.
En el diario ABC se publicó una crítica, el 25 de enero de 1971, que decía: “El disco es interesante, no solo como un logro de un conjunto hecho a partir de solo dos personas, sino también como experiencia musical ya que sus ejecuciones están enriquecidas por toda una serie de efectos de acuerdo a las nuevas modalidades dentro de este campo”. Por su parte, La Tribuna publicó el 23 de febrero de 1971: “La experiencia arrojó algunos brillantes resultados, conformando sonidos de corte moderno que traduce el sentir joven ante objetos, hechos y circunstancias humanas. En líneas generales los surcos ofrecen frases musicales ubicadas en una línea de avanzada”.

La poca difusión del álbum no impidió que los Wenger siguieran adelante. Luego del LP editaron varios simples de manera independiente, y también realizaron cortos en 16 mm sobre sus canciones, como lo serían años más tarde los videoclips, en la industria musical. En 1973 firmaron contrato con EMI Odeón de Argentina, cambiaron al nombre Iodi y al año siguiente lanzaron su simple “Yo pienso en ti”, que se convirtió en un éxito. La EMI lanzó sus discos en 13 países, incluyendo tres europeos. Con dicha multinacional publicaron tres LPs y una gran cantidad de simples.
Pero siempre se mantuvieron como un grupo de estudio. En Paraguay estaban fuera del circuito underground, es decir, del rock nacional, y también de las orquestas de fiestas. Así fue hasta que el negocio familiar y la química -que fue la profesión que los hermanos abrazaron- encabezaron sus prioridades. En el último LP, lanzado en 1985, ya no participa Dirk. Joern lo terminó por compromiso y no es un disco que le guste mucho. El estudio se abriría para grabaciones de otros grupos y de jingles publicitarios.
En la década pasada, con la revalorización del low fi y el rescate de sonidos que salen del eje anglo, la música de Jodi volvió a sonar gracias a las reediciones del sello español Guerssen. Inclusive, los temas más rockeros que Joern fue componiendo y que EMI rechazaba fueron reunidos en el LP Pop espontáneo, en el cual puede apreciarse el sonido más experimental del grupo. No tiene la crudeza de Pops de vanguardia, pero sí una mejor producción.
Aquel LP del '71 arrancaba con “Experiment”, un tema bien crudo. Luego viene “Mild Wave”, una canción que nos recuerda al Beach Boys más garagero, al igual que “Canción cariñosa”. Hay tres temas instrumentales: El garage “Yellow Spring” y los surf “Imagen en rojo” y “Fantasmas del sonido”. Hay mucho más sonido garage en “Jodi Rytmus” y “Sueño en la catedral”. “Arrivederci” es bien sicodélico y el álbum culmina con un tema bien pesado como es “Espíritu fosforescente”.
Entre los bonus tracks de la edición 2016 están “Buscándote”, un tema de The Rabbits, bien en la onda de Los Gatos; “Little Butterfly” que está en la línea pop de lo que será Iodi después; “Awake”, la más beatle de todas, y “Poor man rich man”, que suena como el Lennon solista.

Es el primer álbum de rock de un grupo paraguayo pero no es el primero del Rock Nacional, así, con mayúsculas. Este es Música para los perros (1983), de Pro Rock Ensamble, grupo que desde sus comienzos expresó objetivos a cumplir: canciones propias en castellano, con la fuerza y el sentimiento de dicho género musical. Música para los perros se entiende así como un manifiesto, el resultado de una generación que asumía el rock como un movimiento artístico, hasta una postura ideológica, que rechazaba la entonces llamada “música comercial y complaciente”, que es la que tocaban las orquestas de fiestas. Con los años, el rock se diluyó como movimiento y los grupos siguientes ya no necesitaban asumir posturas tan sólidas.
Antes de Pops de vanguardia ya hubo rock grabado, como el LP resultado del Festival de Música Beat (1970), con varios participantes, y el EP de Los Rebeldes.
¿Y por qué esta historia no está en Rompan todo, el documental distribuido por Netflix? Porque el rock paraguayo no tuvo la difusión internacional que tuvieron otros grupos del continente, principalmente de Argentina y México. Ni siquiera “Yo pienso en ti”, de Iodi, entra en esta categoría porque integraba las listas de las canciones románticas y no la de los éxitos rockeros. Pero eso no significa que no haya habido rock en Paraguay. Hubo y las pruebas son las canciones grabadas y que hoy están a un click en las plataformas musicales.
* Sergio Ferreira (1967) es periodista especializado en la música popular paraguaya, principalmente el rock.