CulturaLiteratura y teoría social crítica

Ciencias sociales y "El trueno" de Roa Bastos

Este ensayo busca aportar una mirada nueva al cuento "El trueno entre las hojas", del libro que lleva el mismo nombre (1953). Es la primera novela publicada por Augusto Roa Bastos y no se la puede considerar como menor; se edita, como tantos libros de la época, en Buenos Aires, y esta vez por la prestigiosa editorial Losada, que el año anterior había hecho lo mismo con "La babosa" de Gabriel Casaccia.

Roberto L. Céspedes R.
por Roberto L. Céspedes R. 20 Abril de 2025
20 Abril de 2025
Portada de "El trueno entre las hojas" de Augusto Roa Bastos. Editorial Losada.
Portada de "El trueno entre las hojas" de Augusto Roa Bastos. Editorial Losada. Cortesía

Para Juan Manuel Marcos y Alain Saint-Saëns,
el ensayo adeudado y con disculpas por el atraso.

¿Qué es lo nuevo?

La aproximación desde las ciencias sociales al texto literario es el enfoque que se pretende diferente. Al respecto, considera aspectos empíricos de la historia social del Paraguay como reflexiones de teoría social crítica sobre algunos puntos del mencionado cuento. Se parte de la creación literaria y también de aspectos que reflejan una base histórica real de los sucesos narrados. Incorpora la historia social paraguaya en términos empíricos y la sociología y sus vínculos con la rebelión primitiva y el cálculo capitalista. 

"El trueno entre las hojas" en Lisboa: Homenaje a Roa Bastos en la Fundación Saramago
Augusto Roa Bastos y la portada de "El trueno entre las hojas", edición especial. Cortesía

El cuento

La instalación de un ingenio azucarero en un recodo del río Tebicuary-mi [parte del distrito de Iturbe, donde nació Roa Bastos], cerca de Villarrica, capital del Departamento del Guairá; la posterior rebelión y la represión hasta llegar a la quema de la fábrica son el tema central. Solano Rojas, quien fuera el dirigente de la rebelión -el pasero [en su canoa pasa o transporta gente de una rivera a la otra] ciego debido a su encarcelamiento por haber actuado en la revuelta-, relata lo sucedido, tanto en vida como en el recuerdo en que lo tienen los habitantes del lugar en ese presente. 

Quemar-destruir máquinas (ludditas) en la revolución industrial

La destrucción de máquinas existió antes de la revolución industrial. Lo específico del movimiento ludita o luddita es que fue una forma de protesta primitiva contra ese proceso incipiente que los despojaba y oprimía y también incluyó, como en el pasado, incendios, en mucha menor medida. El nombre deriva del liderazgo de Ned Ludd, realmente un líder imaginario porque cartas amenazantes se firmaban con este nombre. Específicamente, el movimiento de destructores de máquinas (que dejarían sin empleo a miles de personas) involucró a miles de artesanos y obreros cualificados en la Inglaterra de 1811 y 1812, años de madurez de la revolución industrial. Las revueltas ludditas obligaron, en plena guerra napoleónica, a movilizar a miles de soldados para reprimirlas, como indica Renan Vega C. [1].

Ned Ludd.
Ned Ludd. Cortesía

En este caso, se apela al nombre en la destrucción o quema de la fábrica. Aquí se trata de la expresión de la opresión contra la dignidad de las personas, la brutalidad de la represión y la ausencia de todo indicio de justicia y de esperanza. El comisario nombrado por la empresa es un indicador inequívoco de esa realidad. La vivienda en la que reside también es habitada por el dueño del ingenio en esa parte del relato. 

No obstante, el líder de la revuelta en ciernes nítidamente advierte que no se trata de destruir la fábrica sino a las relaciones sociales vigentes, de abusos inimaginables y ya insoportables. Esta larga cita así lo evidencia y cierra este punto: 

—¡Qué huelga, Solano! — decían los pocos que aún no estaban del todo desanimados

— Ma' mijor quemamo' la fábrica y note [nos] [es]condemo' en el monte.

— La fábrica no é' el enemigo de nojotro. El enemigo e'tá en el Ogaguasú [casa grande en guaraní; vivienda en donde se encontraba la comisaría y en la que también residía el todopoderoso patrón]. En toda las Ogaguasú-kuera [plural de la expresión anterior] donde hay patrone' como el Güey-Pytá [Buey-Rojo, en guaraní, sobrenombre del actual dueño del ingenio] o Simón Bonaví [el dueño original]. Contra ello-kuera [ellos] tenemo' que levantarno'.

Finalmente se agrega que también existió una versión agraria, esta vez como el Capitán Swing, al que dos prominentes historiadores (Eric J. Hobsbawm y George Rude) dedicaron un libro con este nombre.

Utilizar-precisar el cálculo, parte del proceso de racionalización (Weber)

Otro aspecto que llama a reflexión remite a Max Weber [2]. Se registra el cálculo preciso que es específico del proceso de racionalización occidental en el desarrollo capitalista. 

No por casualidad en Economía y sociedad, el término racionalización se halla presente 188 veces, pero el cálculo, 254. En la búsqueda de la ganancia siempre existió algún cálculo. Pero, dentro de este contexto nuevo de capital y trabajo asalariado y reglas dentro de un proceso de racionalización, se tiene una nueva concepción en la que "un cálculo exacto[es] fundamento de todo lo demás" [3].

Max Webber.
Max Webber. Cortesía

Este giro de mayor racionalidad y cálculo se expresa en el siguiente pasaje: 

El reemplazante de Eulogio Penayo, más que un matón era un burócrata. Vivía en sus planillas. Y lo tenía todo organizado a base de números, de fichas, de metódica rutina. Los hombres trabajaban más holgados con la mejor distribución de las tareas.

Este nuevo control, más racional, con base en el cálculo y así mayor precisión de las tareas, se aplica a esta sociedad tan atrasada del Tebikuary. Weber reconoce que pueden faltar cálculo y estimación exactos "pero esto no afecta la esencia, sino solamente al grado de racionalidad de la actividad capitalista" [4]. Esto es, los condicionamientos afectan el grado de racionalidad y cálculo, pero se trata de niveles y este mejor cálculo (aunque probablemente sin la precisión requerida por la empresa capitalista avanzada) refleja un avance dentro de esta lógica. 

El incendio que ¿no fue? 

La historia social es una de las tantas materias pendientes en ciencias sociales. Hoy el libro inicial y fundamental sigue siendo la Introducción a la historia social y gremial del Paraguay de Francisco Gaona (1901-1980), edición original de Buenos Aires (1967, volumen 1).  Después, con el esfuerzo de RP (Rafael Peroni) Ediciones, en 1987 se reedita el volumen 1 y aparece el 2 y en 1990 sale el último, el 3. Germinal-Arandurá reeditan el volumen 1 en 2007 y se publican el 2 y el 3 en 2008. En tres tomos del lapso que abarca (1: 1870-1904, 2: 1905-1929 y 3: 1930-1940) no se hallan referencias a la quema de la fábrica, aunque está la mención a la lucha de cañicultores y obreros de las azucareras. 

Después de este cierre temporal no se encuentra, desde este punto de vista, texto alguno que estudie el proceso con esta cobertura y detalle; menos uno centrado en la historia de los cañicultores u obreros de las azucareras o de ambos, que también podrían ser las mismas personas. Por consiguiente, en principio, la respuesta es no existió ese incendio. Es más, dada la magnitud de la rebelión se recordaría este evento; sería un hito que como tal requeriría ser incluido en todo recuento pertinente, inclusive hoy [5]. 

El "Simón Bonaví" que existió

El descubrimiento de la existencia del primer dueño del ingenio azucarero es relevante en cuanto que existe una historia real que fundamenta el relato. Su base es Jan M. G. Kleinpenning, geógrafo holandés (1936-...), con Rural Paraguay, 1870-1963. A Geography of Progress, Plunder and Poverty, volumen I [6]. En el capítulo 5 sobre Agricultura (arable farming) III, dedicado a cultivos alimentarios, bebidas e industrias relacionadas, cuenta con una sección sobre la producción de la caña de azúcar y la industria azucarera durante el período liberal y otra sección sobre lo mismo para el período 1940-1963 (pp. 240-274). 

Portada de "Paraguay Rural 1870-1962" de Jan Kleinpenning.
Portada de "Paraguay Rural 1870-1962" de Jan Kleinpenning. Editorial Tiempo de Historia. Cortesía

Se adelantan disculpas por -extensas quizás- transcripciones (traducidas) por la importancia y precisión de las mismas. Kleinpenning lista y analiza las ocho nuevas fábricas importantes, además de La Azucarera Paraguaya, instaladas en la década de 1920 (p. 256). Textualmente dice: "2) La Azucarera Nacional S.A. en Iturbe, establecida en 1917 por Ramón Bonhevi and Cía., de Asunción. El ingenio, posteriormente llamado Ingenio Santa Clara S.A., fue adquirido en 1946 por uno de los [familia] Friedmann, después de lo cual se llamó Azucarera Iturbe Egon Friedmann S.A. La fábrica de Iturbe comenzó sus operaciones en 1919" [7].

En nota de pie de página se aclara: "Los inmigrantes judíos no hicieron una importante contribución al desarrollo del país rural, pero hubo una importante excepción: los Friedmanns fueron descendencia judía" [8]. Esta referencia se fundamenta, dice Kleinpenning, en Alfredo Seiferheld ("Los judíos en el Paraguay", en Estudios Paraguayos, 1981, diciembre, e Inmigración y presencia judías en el Paraguay -aunque la tapa exprese: Los judíos en el Paraguay-, 1981, Colección Historia 15).                                            

El relato parte de la exploración-búsqueda del lugar de instalación de la fábrica; el tiempo entre ubicarlo hasta la finalización de la fábrica muy claramente se encuentra presente en el cuento. Entre los distintos eventos se halla una cronología de años expresada a través de la cantidad de veces de "las fogatas de San Juan".       

Anotaciones de cierre

La conclusión central de este breve ensayo es la riqueza del cuento para la historia social, la sociología, la psicología, antropología cultural, como fuente de hipótesis. Paralelamente, se encuentra el deleite de su lectura con sus imágenes, su preciso vocabulario, su desarrollo cinematográfico, etcétera. 

Desde un primer momento, el cuento remite a un fenómeno real con las libertades de la ficción. La quema de fábrica, interpretación libre como rebelión de los ludditas que se asume como propia, siempre fue el recordatorio de lo inverosímil porque hubiese devenido en hito de la historia social si hubiese ocurrido. 

El uso de la racionalización expresada en el cálculo que aparece como una forma menos brutal o más sofisticada de explotación capitalista conduce a Max Weber y su obra sobre este proceso central en el desarrollo de Occidente. Es un pasaje breve pero relevante y resumido en "más que un matón era un burócrata. Vivía en sus planillas". 

La confrontación entre la quema de fábrica y la búsqueda de estudios que la corroboren o desmientan mostró nuevamente la escasez de estudios de historia social y especialmente de los subalternos y sus rebeliones. Si bien en los inicios existieron más estudios sobre el sindicalismo que sobre las mujeres, con el tiempo se revirtió el orden. No obstante, las mujeres en la lucha social gremial carecen de la visibilidad que les corresponde.  

En principio, no se dudaría de que el cuento transcurre en el Iturbe natal del autor, ciudad que curiosamente en ningún momento aparece mencionada. Sí, la importante ciudad de Villarrica es mentada una sola vez en comparación con la docena del río Tebikuary, con diferentes extensiones; la clave es el Tebikuary-Costa. Al autor de este ensayo impactó gratamente descubrir la existencia de Ramón Bonhevi trasmutado en Simón Bonaví. 

Y sí, es pertinente una última opinión: leer o volver a leer este cuento y otros y así tal vez toda la novela. En cualquier opción, descubrimientos habrá y otra vida más se tendrá, parafraseando a Umberto Eco. 

 

Notas

[1] Ver Renan Vega Cantor, "Un bicentenario olvidado. La rebelión de los ludditas (1812-2012)", Marxismo crítico, 01-12-2012, 

[2] Especialmente, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, traducción de Luis Legaz Lacambra, Ed. Península, Barcelona, 1979 y Economía y sociedad. Esbozo de una sociología comprensiva, traducción de José Medina Echavarría y otros, FCE, México, 2002.

[3] Max Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, op. cit., p. 14. El énfasis es nuestro. 

[4] Íbid, p. 11. El énfasis es nuestro.

[5] Un paralelismo se podría encontrar en un hito, que también se presenta como verídico y luce verosímil, el compuesto Mateo Gamarra, un masculinicidio (por construir un par al feminicidio) en la década de 1940 o 1950 en un lejano -pero no desconocido- paraje del Chaco paraguayo. 

[6] Iberoamericana-Vervuert, 2009; edición en españo de Tiempo de Historia, 2014. 

[7] Traducción nuestra, cuando es pertinente.

[8] La traducción es nuestra.

 

* Roberto L. Céspedes R. es magíster en Sociología y en Historia, investigador y docente universitario.

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