Tras echar a Prieto, ANR ahora se prepara para tomar la comuna esteña
El oficialismo cartista consumó así un nuevo paso en su estrategia de desplazar a adversarios incómodos, utilizando un informe de intervención municipal que quedó seriamente cuestionado por su origen y desarrollo.
El documento que sirvió de base para la destitución no fue contundente en términos técnicos, ya que el propio interventor Ramón Ramírez reconoció en audios filtrados que había sido enviado con la misión de "matar políticamente" al intendente opositor, admitiendo que debía adecuar los hallazgos para que el informe resultara demoledor. Esto instaló la percepción de que la intervención fue más un instrumento político que un ejercicio de control administrativo.
La maniobra recuerda a lo ocurrido meses atrás con la ex senadora Kattya González, apartada del Congreso también en un proceso plagado de irregularidades y con fuerte intervención del cartismo. En ambos casos, se trata de figuras que representaban un contrapeso al poder colorado y que terminaron siendo desplazadas por procedimientos que, si bien tienen sustento legal, muestran un trasfondo de utilización partidaria de las instituciones.
Esto no significa que la administración de Miguel Prieto haya estado libre de críticas. Durante su gestión se denunciaron posibles irregularidades en el manejo de recursos municipales y contratos públicos, lo que abrió un terreno fértil para que sus adversarios utilizaran esos cuestionamientos como justificación política. Sin embargo, el método con el que se llevó adelante la intervención —filtraciones, presiones y un informe armado para "lucirse"— es lo que genera un fuerte reproche en sectores sociales y políticos.
Ahora, con Prieto destituido, el Tribunal Superior de Justicia Electoral deberá convocar a elecciones para elegir un nuevo intendente que complete el actual periodo hasta 2026. Esa elección parcial tiene un enorme peso simbólico y político: Ciudad del Este es la segunda comuna más grande del país, después de Asunción, con uno de los presupuestos municipales más altos y un rol clave en la economía nacional.
El Partido Colorado, especialmente su ala cartista, ya se prepara para recuperar el poder en la comuna esteña. El objetivo inmediato es ganar la elección interina para posicionarse con ventaja hacia las municipales generales de 2026, cuando se elegirá un nuevo intendente para un periodo completo. Para el oficialismo, controlar Ciudad del Este significa no solo administrar una caja poderosa, sino también consolidar su hegemonía política en un territorio estratégico que había escapado de su dominio desde la caída del clan Zacarías.
La salida de Prieto, que llegó como outsider y opositor al poder colorado en 2019, representa el cierre de un ciclo en Ciudad del Este. Su destitución abre una nueva etapa de disputa, donde lo que está en juego no es solo la intendencia interina, sino la capacidad del cartismo de volver a afianzar su control en la segunda ciudad más importante del Paraguay.

