Fuerza Republicana, que sostiene un discurso de rechazo al atropello institucional y al copamiento por parte del cartismo, terminó alineándose en los hechos con Honor Colorado para asegurar la mayoría necesaria.
Entre los que acompañaron la destitución figuran los disidentes Daniel Centurión, Roberto González, Luis "Tiki" González Vaesken y Carlos Núñez. Sus votos a favor consolidaron la estrategia de Horacio Cartes y permitieron consumar lo que en la práctica se conoce como el abrazo republicano. En el caso de Mauricio Espínola, este se ausentó para no votar a favor; sin embargo, en la práctica resulta el mismo actuar que sus pares.

La oposición había advertido que el proceso contra Prieto se trataba de una maniobra de persecución política y que las denuncias de irregularidades en la administración municipal eran utilizadas como excusa para desplazarlo del cargo. Sin embargo, la suma del cartismo y la disidencia terminó imponiéndose en una votación que sella un mensaje político claro: cuando se trata de poder, las diferencias internas en la ANR desaparecen.
El desenlace derrumba el relato de Fuerza Republicana de ser distinta al cartismo. En los hechos, ambos sectores actuaron en conjunto y dejaron en claro que, de cara a las próximas elecciones, el abrazo republicano está más vigente que nunca.