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Paraguay vuelve a quedar expuesto entre los países con mayor corrupción del planeta

Paraguay cerró el 2025 sin avances en la lucha contra la corrupción y volvió a ubicarse entre los peores evaluados a nivel mundial, según el último Índice de Percepción de la Corrupción elaborado por Transparencia Internacional.

10 Febrero de 2026
10 Febrero de 2026
Eje corporativo.
Eje corporativo.

El país quedó en el puesto 150 de 182 analizados, repitiendo exactamente la misma posición del año anterior y consolidando una década marcada por estancamiento institucional y falta de resultados concretos.

La calificación obtenida fue de 24 puntos sobre 100, un registro que lo coloca al mismo nivel que países con graves crisis estructurales como Bangladés y la República Centroafricana. En Sudamérica, Paraguay solo supera a Venezuela, que figura entre los países más corruptos del mundo, mientras que Uruguay se mantiene como el mejor posicionado de la región.

El informe vuelve a mostrar que Paraguay no logra romper el piso de las peores calificaciones de los últimos diez años. Los 24 puntos actuales coinciden con los registros más bajos alcanzados en 2013 y 2014, muy lejos de los picos relativos de 2016 y 2021, cuando llegó a 30 puntos. Esta falta de progreso sostenido evidencia que las promesas de reformas y transparencia no se tradujeron en mejoras reales.

A nivel global, el ranking es encabezado nuevamente por Dinamarca, seguido por Finlandia, Singapur, Nueva Zelanda y Noruega, países que combinan instituciones sólidas, controles efectivos y altos niveles de confianza pública. En el extremo opuesto se encuentran Sudán del Sur y Somalia, mientras que Venezuela aparece inmediatamente después, reforzando el delicado lugar que ocupa Paraguay dentro del grupo de países con mayor percepción de corrupción.

En el análisis regional, Sudamérica muestra una brecha cada vez más marcada. Uruguay lidera con comodidad, seguido por Chile, mientras que países como Colombia, Argentina, Brasil, Ecuador, Perú y Bolivia se concentran en la franja media-baja. Paraguay aparece entre los últimos, confirmando su rezago frente a vecinos que, aun con dificultades, han logrado mantener mejores indicadores.

El estudio también advierte que el continente americano, en general, no consiguió avances significativos en 2025. La puntuación promedio regional sigue siendo baja y la corrupción continúa afectando la calidad de la democracia, los servicios públicos y la seguridad. Transparencia Internacional subraya que años de inacción estatal facilitaron el crecimiento del crimen organizado y debilitaron los mecanismos de control y rendición de cuentas.

El informe destaca que la corrupción tiene efectos directos en la vida cotidiana, especialmente en áreas sensibles como salud, educación y programas sociales. Investigaciones por desvíos de fondos, sobornos y redes de impunidad se repiten en varios países de la región, mientras se reduce el espacio cívico y se debilita el rol de las organizaciones de la sociedad civil y de los medios independientes.

En este contexto, Paraguay aparece como un caso emblemático de estancamiento. Pese a los discursos oficiales y a los anuncios de combate frontal a la corrupción, los indicadores internacionales siguen reflejando una realidad marcada por la falta de sanciones, la debilidad institucional y la persistencia de prácticas que erosionan la confianza ciudadana.

El nuevo informe de Transparencia Internacional vuelve a dejar en evidencia que, sin cambios profundos y sostenidos, el país seguirá atrapado en los últimos lugares del ranking, con consecuencias directas para la democracia, la inversión y la calidad de vida de la población.

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