Salvataje

Oficialismo salvaría a senadora Cabrera

La senadora liberal Noelia Cabrera estaría a punto de sortear una eventual expulsión del Congreso Nacional gracias al respaldo político del oficialismo colorado-cartista.
Noelia Cabrera.

Pese a que pesan sobre ella graves acusaciones de nepotismo, tráfico de influencias y presunto planillerismo, el blindaje que se estaría gestando en el Senado le permitiría conservar su banca, en un escenario que genera fuerte indignación ciudadana y cuestionamientos internos entre bancadas opositoras.

Cabrera se encuentra en el ojo de la tormenta tras revelarse que habría favorecido la contratación de sus dos sobrinos con sueldos elevados en el Congreso, sin que estos asistieran regularmente a cumplir funciones, configurando así también un posible esquema de planillerismo. La denuncia no solo abarca la existencia de un vínculo familiar directo con los contratados, sino también la utilización indebida de su influencia política para ubicar a ambos en cargos dentro de la estructura parlamentaria, con privilegios completamente injustificables.

Frente a estos hechos, diversas bancadas opositoras promovieron el inicio de un proceso de pérdida de investidura, argumentando que la senadora incurrió en conductas que comprometen la ética pública y desprestigian al Poder Legislativo. Sin embargo, la senadora habría logrado asegurar el respaldo de su propia bancada liberal, al menos de su sector más cercano, que no acompañaría el pedido de su expulsión. Más determinante aún sería el acompañamiento del cartismo, sector con mayoría relativa en la Cámara Alta, que estaría optando por no impulsar ni votar por la pérdida de investidura.

Con esa protección política, la legisladora esquivaría lo que podría haber sido una histórica sanción ejemplar contra el uso del poder para favorecer a familiares, justo cuando el Parlamento enfrenta una creciente crisis de credibilidad por prácticas de nepotismo, clientelismo y corrupción institucional. La situación es especialmente llamativa si se la compara con casos anteriores como el de la exsenadora Kattya González, quien fue expulsada del Congreso en un procedimiento exprés y por causas cuya gravedad jurídica y ética fueron ampliamente cuestionadas.

A medida que se acerca el momento clave de definir la suerte de Noelia Cabrera, crecen las sospechas de pactos por conveniencia política entre bancadas que en teoría deberían estar enfrentadas ideológicamente, pero que, llegado el momento, priorizan la autoprotección. La posibilidad de que la senadora conserve su banca, pese a los contundentes indicios que la comprometen, se convierte en una señal preocupante para la ciudadanía, que observa cómo el Congreso, una vez más, cierra filas para proteger a una de las suyas, dejando en evidencia una doble vara que deteriora aún más la confianza en las instituciones democráticas del país.