Reflexión dominical

Obispo de Caacupé llama a combatir la explotación laboral y recuperar el sentido del trabajo digno

En su homilía, Ricardo Valenzuela recordó que el trabajo es parte de la naturaleza humana y no un castigo. También llamó a equilibrar labor y descanso, y cuestionó las condiciones que obligan a muchos a sufrir en silencio.
Obispo Ricardo Valenzuela. Foto: Gentileza.

En su homilía, Ricardo Valenzuela recordó que el trabajo es parte de la naturaleza humana y no un castigo, y advirtió que la desigualdad y la violencia nacen del egoísmo. También llamó a equilibrar labor y descanso, y cuestionó las condiciones que obligan a muchos a sufrir en silencio.

El obispo de Caacupé, Ricardo Valenzuela, centró su homilía este domingo en la importancia del trabajo digno y el equilibrio con el descanso. Recordó la enseñanza de San Pablo de que quien trabaja debe poder comer, destacando que el propio apóstol vivía de su oficio. 

"Sabemos también que Pablo trabajó y trabajó realmente. Se dedicaba a hacer tejidos, tejía cortinados. Al punto que con esto incluso él ayudaba a algunos que no tenían medios y no tenían oficio tampoco", manifestó.

Señaló que la Biblia presenta a Dios como modelo de labor y descanso, afirmando que el trabajo es parte de la naturaleza humana y no un castigo, aunque la fatiga sí lo sea.

"Todo esto antes de que existiera el pecado. El trabajo forma parte de la naturaleza. No del castigo del hombre. Del castigo más bien forma parte en todo caso la fatiga y la pena, pero hay que trabajar", prosiguió.

Valenzuela resaltó que tanto el trabajo manual como el intelectual tienen valor, citando el ejemplo de Jesús como carpintero. 

Sin embargo, advirtió que el trabajo también puede generar conflictos y sufrimiento, mencionando la historia de Caín y Abel como el primer choque laboral. 

"El trabajo a veces es fuente de conflicto. Por lo tanto, es un problema a veces el trabajo. El trabajo carga con este matiz negativo de castigo", reconoció y recordó la historia de Caín y Abel, calificándola como "el primer conflicto laboral".

"Abel fue pastor de ovejas y Caín fue agricultor. Aquí ya hay un choque de intereses porque los pastores necesitan espacio libre para a llevar a apacentar los rebaños y los agricultores necesitan poner cercos", se explayó.

Criticó las desigualdades, la explotación y la violencia que derivan del pecado humano, cuya raíz, dijo, es el egoísmo, y recordó que muchas personas hoy sufren estas injusticias en silencio.

"¿Cuántas personas así están sufriendo en silencio? No solo se entiende el pecado de Adán, sino el pecado en sus todas formas cuya raíz común es una sola cosa y tiene un nombre: El egoísmo", declaró.