La controversia surgió durante la sesión en la que la Cámara Baja procedió a tomar juramento a los legisladores designados para representar a la institución ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y el Consejo de la Magistratura. Antes del acto, la diputada Johanna Ortega planteó una consulta al presidente de la Cámara, Raúl Latorre, respecto al momento en que una decisión parlamentaria adquiere plena vigencia.
La legisladora recordó que, al analizar el caso de Kattya González, una mayoría de ministros de la Corte sostuvo que las decisiones del Senado solo quedaban firmes una vez aprobada el acta de la sesión correspondiente. Sobre esa base, consultó si el mismo criterio debía aplicarse ahora en Diputados, teniendo en cuenta que el acta de la sesión aún no había sido considerada.
Ortega señaló que la propia jurisprudencia invocada por la Corte parecía generar una contradicción con el procedimiento que estaba a punto de realizar la Cámara Baja, ya que, de seguir esa interpretación, el juramento de los nuevos representantes debería esperar hasta la aprobación formal del acta en una sesión posterior.
Ante el planteamiento, Latorre evitó pronunciarse sobre el contenido de la resolución judicial y sostuvo que no le correspondía interpretar decisiones de otro poder del Estado. No obstante, afirmó que la Cámara de Diputados ya había elegido a sus representantes y anunció que el juramento se realizaría de inmediato.
Con esa determinación, el cuerpo legislativo actuó bajo el criterio de que sus resoluciones producen efectos desde el momento en que son adoptadas por el pleno, sin necesidad de aguardar la aprobación posterior del acta, una postura que difiere de la interpretación utilizada por la mayoría de la Corte para resolver la controversia vinculada a la exsenadora.
La situación volvió a colocar bajo análisis el razonamiento empleado por el máximo tribunal en uno de los casos políticos más discutidos de los últimos años. Diversos sectores sostienen que el procedimiento aplicado este martes evidencia una diferencia entre la práctica parlamentaria y la interpretación jurídica utilizada para validar la expulsión de González.
Aunque el episodio no modifica la situación jurídica de la exlegisladora, quienes cuestionan el fallo consideran que constituye un antecedente que podría ser incorporado a futuras presentaciones ante organismos internacionales, instancia a la que Kattya González ya anunció que recurrirá tras agotarse las vías internas.
La polémica también vuelve a situar en el centro de la discusión la actuación de la Corte Suprema en causas de fuerte contenido político y reabre el debate sobre la seguridad jurídica, la uniformidad de los criterios interpretativos y el alcance de las decisiones adoptadas por los órganos legislativos.