Nelson Argaña recuerda el magnicidio: "Ahí empieza el infortunio del Paraguay"
El entonces vicepresidente de la República y líder histórico del Partido Colorado fue acribillado en un atentado que sacudió los cimientos del poder y desencadenó una crisis institucional sin precedentes. La conmoción fue inmediata, pero también lo fue el quiebre emocional dentro de su entorno más cercano. Nelson Argaña relató con crudeza cómo vivió esos primeros minutos tras el ataque, recordando que escuchó el alerta a través de un sistema de comunicación y se dirigió de inmediato al lugar. "Yo también tenía un walkie y escuché cuando el chofer gritó '¡atentado, atentado!'", evocó.
Describió la escena como caótica y desesperante. Acompañó a su padre en la ambulancia en medio de intentos por reanimarlo y confesó que en ese momento se aferraba a la idea de que aún seguía con vida. "Pensé que estaba vivo, le golpeaban el pecho, le tomé la mano y le dije palabras fuertes mientras rezaba como loco", relató. Sin embargo, lo que vino después fue aún más impactante. "Entré y parecía una pesadilla", expresó al referirse al momento de la autopsia, una imagen que, según dio a entender, quedó grabada para siempre.
El impacto emocional no tardó en transformarse en una reacción visceral dentro de la familia. Nelson Argaña fue directo al describir ese sentimiento: "Sentimos un espíritu de venganza, odio y rencor como nunca, un odio visceral y unas ganas de venganza, si ahí mismo podía matar gente, era fuertísimo". Sus palabras reflejan la magnitud del trauma y el nivel de violencia con el que se vivieron aquellas horas posteriores al magnicidio.
Pero su análisis no se limitó al plano personal. También trazó una lectura política del contexto en el que ocurrió el crimen y de sus consecuencias. En ese sentido, cuestionó las dinámicas de poder que rodeaban al país en ese momento y lanzó duras críticas a sectores que, según su visión, se beneficiaron de esos episodios. "Los golpes los piensan hombres inteligentes, los ejecutan hombres valientes como los del ejército, pero se aprovechan los grandes sinvergüenzas", afirmó, en una reflexión que apunta directamente a las estructuras que operaban detrás de escena.
Incluso fue más allá al vincular estos procesos con fenómenos más amplios como el crimen organizado. En su relato, hizo referencia a episodios históricos y sostuvo que ciertas prácticas y estructuras se fueron consolidando con el paso del tiempo, generando un entramado que condicionó la política nacional.
En el terreno electoral, también dejó una mirada crítica sobre hechos del pasado que, según él, marcaron el rumbo del país. Recordó que su padre fue perjudicado en un proceso electoral que consideró manipulado. "No es que Wasmosy le ganó, Argaña pierde lejos, pero un equipo de mafiosos hizo que el Tribunal Electoral diga 'ganó el gallo muerto'", sostuvo, insistiendo en que ese episodio representó un punto de inflexión negativo. "Ahí viene el infortunio del Paraguay porque ahí empieza el po karé. Argaña tuvo que haber sido presidente, pero no lo fue", agregó, en una frase que resume su visión sobre lo que considera una oportunidad truncada.
A lo largo de los años, el asesinato de Luis María Argaña fue interpretado como el detonante de una de las crisis políticas más profundas, que derivó en episodios de violencia y reconfiguraciones del poder. Para su hijo, ese hecho no puede ser separado de una cadena de acontecimientos que aún hoy tienen efectos en la institucionalidad.
Sin embargo, a pesar del dolor, la bronca y las críticas, Nelson Argaña también dejó un mensaje orientado hacia el futuro. En un tono más reflexivo, planteó la necesidad de superar las divisiones que arrastra la sociedad paraguaya. "Debe existir una reconciliación de todos los paraguayos, sin distinción de banderías políticas, para levantar adelante a este pueblo", concluyó.
Su testimonio, cargado de memoria, dolor y posicionamiento político, vuelve a poner en escena uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente, recordando que, más allá del paso del tiempo, las heridas siguen abiertas y las preguntas de fondo continúan sin cerrarse del todo.
