Más de 100 legisladores cobrarán G. 9.300 millones sin sesionar durante receso
Mientras la mayoría de los trabajadores paraguayos apenas logra tomarse algunos días de descanso a fin de año, el Congreso inicia uno de los recesos más largos del Estado, un período durante el cual la mayor parte de senadores y diputados seguirá cobrando su salario completo, pese a no participar de sesiones ni de la actividad legislativa ordinaria.
El receso parlamentario se extiende oficialmente desde el 21 de diciembre hasta el 1 de marzo. Durante esos más de dos meses, tanto la Cámara de Senadores como la Cámara de Diputados suspenden sus sesiones ordinarias, quedando el funcionamiento del Congreso limitado a una instancia mínima prevista por la Constitución: la Comisión Permanente.
Un Congreso en pausa y una minoría activa
La Comisión Permanente es el único órgano legislativo habilitado para actuar durante el receso. Está integrada por 18 legisladores titulares: seis senadores y doce diputados. Son ellos quienes, en caso de urgencia, pueden reunirse, analizar temas puntuales y eventualmente convocar a sesiones extraordinarias.
El resto del Congreso, compuesto por 125 legisladores en total, queda sin actividad parlamentaria regular. Esto significa que 107 senadores y diputados no integran la Comisión Permanente y, por lo tanto, no tienen obligación de sesionar ni de cumplir funciones legislativas ordinarias durante todo el receso.
En términos prácticos, apenas el 14 % del Congreso permanece formalmente activo, mientras que el 86 % restante entra en una pausa legislativa que se extiende por más de dos meses.
Quiénes integran la Comisión Permanente
Para el receso vigente, ya fue conformada la Comisión Permanente del Congreso. En el Senado, los miembros titulares son Lilian Samaniego, Zenaida Delgado, Juan Carlos Galaverna Ortega, Patrick Kemper, Dionisio Amarilla y José Oviedo. En Diputados, la integran Miguel Ángel del Puerto, Esteban Samaniego, Benjamín Cantero, Néstor Castellano, Alejandro Aguilera, Santiago Benítez, Édgar Olmedo, Daniel Centurión, Jorge Ávalos, Pedro Gómez, Adrián Vaesken y Johanna Ortega.
Estos legisladores son los únicos que, en términos formales, continúan con funciones durante el receso.
Salarios intactos durante el receso
Más allá de la actividad legislativa, hay un punto que genera debate año tras año: el aspecto económico. Actualmente, tanto senadores como diputados perciben una remuneración mensual que ronda los G. 37.900.000, suma que incluye la dieta parlamentaria y los gastos de representación.
La normativa vigente no contempla ningún tipo de reducción salarial durante el receso. Es decir, los legisladores cobran exactamente lo mismo estén o no sesionando, una situación que contrasta con la realidad de la mayoría de los trabajadores del país.
Mientras miles de paraguayos deben conformarse, en muchos casos, con seis o siete días de vacaciones anuales —cuando no menos— y en un contexto donde el salario no alcanza y la circulación económica sigue resentida, el Congreso entra en una pausa prolongada sin impacto alguno en los ingresos de sus miembros.
El costo del receso en números
Tomando como base la duración aproximada del receso —unos 2,3 meses—, cada legislador que no integra la Comisión Permanente percibirá cerca de G. 87 millones durante ese período, aun sin participar de sesiones ordinarias.
Al multiplicar ese monto por los 107 legisladores que quedan fuera de la Comisión Permanente, el resultado arroja un desembolso aproximado de G. 9.300 millones en salarios que el Estado pagará durante el receso a parlamentarios sin actividad legislativa regular.
Se trata de un cálculo basado en cifras oficiales, dietas vigentes y un período claramente establecido por el calendario legislativo. No implica una irregularidad ni una ilegalidad, pero sí expone una realidad que vuelve a instalarse cada fin de año en el debate público.
Legal, pero bajo la lupa social
El receso parlamentario está previsto por la Constitución y forma parte del funcionamiento institucional del Congreso. Sin embargo, el contraste entre la extensión de esa pausa, los salarios que se mantienen intactos y la situación económica de la mayoría de la población vuelve a generar cuestionamientos.
Receso parlamentario Última sesión del Senado
En un país donde el trabajador común difícilmente accede a vacaciones prolongadas y donde el fin de año llega con bolsillos ajustados, el costo del receso legislativo no pasa desapercibido. Más allá de la legalidad, el debate vuelve a instalarse en el terreno de la legitimidad y de la distancia entre la política y la realidad cotidiana de la gente.


