La creciente relevancia de Uzbekistán en el tablero global y el interés estratégico de la visita de Santiago Peña
Lo que antes era una república exsoviética con un rol periférico en la economía mundial hoy emerge como un actor con peso propio, capaz de influir en equilibrios regionales, rutas comerciales estratégicas y nuevos polos energéticos. En ese contexto, la visita del presidente Santiago Peña adquiere una dimensión que trasciende la diplomacia protocolar: posiciona a Paraguay dentro de una región que, aunque distante geográficamente, concentra parte de las disputas económicas y geopolíticas más relevantes del siglo XXI.
Uzbekistán es el país más poblado de Asia Central y uno de los que impulsa con mayor fuerza un proceso de apertura económica desde 2016. Este giro transformó su matriz productiva, atrajo inversión extranjera y le permitió reposicionarse en sectores clave como la minería, la industria textil, la agricultura de gran escala y, especialmente, las energías renovables y el gas natural. Su apuesta por la modernización también implicó reformas profundas en infraestructura, transporte y facilitación del comercio. Hoy, el país es el eje de varios corredores logísticos que buscan conectar Asia con Europa y el Medio Oriente sin depender exclusivamente de Rusia o China.
En términos políticos, Uzbekistán ejerce un liderazgo silencioso pero firme en la región. Participa activamente en foros multilaterales, promueve acuerdos de seguridad y ejerce un rol estabilizador en una zona atravesada por tensiones históricas, desde Afganistán hasta el Cáucaso. Su diplomacia pragmática le permitió mejorar relaciones simultáneamente con potencias como Estados Unidos, la Unión Europea, China y Turquía, construyendo alianzas diversificadas para no quedar atrapado en disputas de influencia. Ese equilibrio explica por qué hoy es un punto de referencia para países que buscan nuevos socios fuera de los circuitos tradicionales.
La importancia económica de Uzbekistán también se refleja en su creciente peso en la producción y exportación de minerales críticos, entre ellos oro, uranio y elementos esenciales para la transición energética global. Para Paraguay, un país que busca abrir nuevos mercados, atraer inversiones y fortalecer vínculos con economías emergentes, la visita presidencial representa la posibilidad de integrarse a cadenas de valor no tradicionales y explorar acuerdos en áreas como tecnología agrícola, energías limpias, logística y cooperación financiera.
En el plano social, Uzbekistán experimenta una transformación cultural apoyada por la expansión educativa, la digitalización y la apertura gradual de su sociedad civil. Este proceso, aunque todavía enfrenta desafíos democráticos, coloca al país en una senda de modernización que genera interés de actores internacionales dispuestos a acompañar su transición con programas de formación, innovación y desarrollo sostenible.
La presencia de Santiago Peña en Taskent puede interpretarse como un movimiento orientado a diversificar la política exterior paraguaya, ampliando su presencia en plataformas globales donde se discuten nuevas rutas de comercio, inversiones estratégicas y alianzas energéticas. Visitar un país que está reposicionándose como nodo central entre Oriente y Occidente implica reconocer que el mapa económico del futuro se está dibujando más allá de los actores tradicionales. Y que, para Paraguay, insertarse en estos espacios desde ahora puede marcar la diferencia entre ser un observador distante o un participante activo de los reordenamientos globales que ya están en marcha.