La medida surgió pocas horas después de un nuevo episodio protagonizado por el diputado cartista Yamil Esgaib, quien volvió a reaccionar de manera hostil ante consultas periodísticas relacionadas con las controversias que rodean tanto a su entorno familiar como a su formación académica.
El comunicado distribuido entre cronistas parlamentarios establecía que los medios debían presentar notas formales dirigidas a la Dirección General de Comunicaciones para acreditar a sus periodistas ante la Cámara Baja. Además, se exigía portar credenciales vigentes y cumplir con nuevos requisitos administrativos para continuar realizando coberturas dentro del edificio legislativo.
La decisión generó inmediatas críticas debido a que la disposición no explicaba en qué normativa legal se sustentaba ni justificaba los motivos de la restricción. Diversos periodistas interpretaron la medida como un intento de limitar el trabajo de la prensa y desalentar preguntas incómodas dirigidas a legisladores oficialistas, especialmente a Esgaib.
Tras las protestas y cuestionamientos públicos, el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, afirmó no estar al tanto de la disposición adoptada por sus funcionarios. Horas después, la misma vía utilizada para anunciar la medida sirvió para comunicar que la decisión quedaba suspendida "hasta nuevo aviso".
El episodio volvió a colocar en el centro de la polémica al diputado Yamil Esgaib, quien mantiene desde hace tiempo una relación conflictiva con sectores de la prensa. En varias ocasiones reaccionó con agresividad ante consultas relacionadas con denuncias de presunto nepotismo y cuestionamientos sobre el salario que percibe su hija en la embajada paraguaya en el Reino Unido.
En los últimos días también crecieron las dudas en torno a su título universitario como administrador de empresas. Periodistas le consultaron sobre cómo logró concluir la carrera en un periodo menor al establecido normalmente por las mallas académicas, lo que derivó nuevamente en respuestas airadas y evasivas por parte del legislador cartista.
Las sospechas sobre la validez de su formación académica comenzaron incluso a ser comparadas políticamente con el escándalo que rodea al senador con permiso Hernán Rivas y las investigaciones sobre su cuestionado título de abogado.
El intento de imponer mayores barreras al trabajo periodístico terminó profundizando las críticas contra la Cámara Baja y alimentó nuevamente el debate sobre la libertad de prensa, el acceso a la información pública y el clima de intolerancia hacia periodistas dentro del Congreso.

