Gamarra le baja el tono a la "cafetería de oro" de Itaipú y acusa doble vara en las críticas
Para el legislador, la discusión no revela un hecho nuevo dentro de la binacional, sino un cambio de clima político: "lo que cambió no es el café, sino quién está sentado en la mesa", sugirió en una publicación en redes.
Gamarra sostuvo que las licitaciones para el rubro cafetería ya existían en administraciones anteriores y que, en ese entonces, el tema no generaba titulares ni indignación pública. En su argumentación, ironizó con la idea de que el café "ahora sería de oro, importado y servido en tazas de lujo", para afirmar que la polémica se alimenta porque cambió la conducción y porque, según su lectura, quienes "antes manejaban la lapicera" ya no están en posición de control.
El diputado insistió en que el contrato en cuestión no se reduce a "servir café", sino que cubre un paquete operativo de alcance amplio por un periodo de tres años. Según la descripción que defendió, el servicio contempla más de un centenar de puntos de atención y tareas asociadas a la provisión de bebidas, reposición de agua, limpieza y mantenimiento de bebederos, además de apoyo logístico para reuniones institucionales y visitas oficiales, bajo un esquema que —a su criterio— es comparable al de grandes empresas u organismos.
Sin embargo, la controversia no se apagó y, por el contrario, tomó vuelo desde el Congreso con críticas frontales de legisladores opositores, que califican la contratación como un despilfarro y cuestionan que la cifra sea desproporcionada para servicios de esta naturaleza. La licitación señalada se ubica en torno a G. 35.209 millones, con foco en las oficinas del lado paraguayo en Hernandarias, y contempla un esquema de 116 puestos con provisión de insumos como café, cocido, leche, té y agua, además de la atención para reuniones y visitas.
En ese contexto, Gamarra intentó invertir el eje del debate y planteó que la cobertura mediática se concentra en un rubro puntual mientras —según su versión— se omite o se subestima lo que denomina "obras" y ejecuciones de Itaipú que, asegura, se vienen desarrollando bajo la actual administración. En esa línea, reclamó que se expongan con el mismo énfasis las inversiones y proyectos en marcha, en particular los que vincula a la conducción política de la binacional en el entorno del clan Zacarías, al que atribuye resultados que, dice, no reciben la relevancia que merecen.
La polémica, además, se alimenta por antecedentes recientes: Itaipú ya había adjudicado servicios similares para el edificio de Asunción, pero sin transparentar públicamente, según las críticas instaladas, detalles claves como la empresa seleccionada y el alcance final del paquete contratado en esa sede, lo que suma presión sobre la necesidad de mayor información y control ciudadano.
Con la discusión instalada, el caso de la "cafetería de oro" se convirtió en un símbolo de una pelea más grande: de un lado, el oficialismo buscando encuadrarlo como un servicio habitual y necesario dentro de una estructura de gran escala; del otro, la oposición denunciando gastos difíciles de justificar en un momento en que el discurso público exige prioridades claras y menos margen para contratos que parecen, a simple vista, diseñados para irritar a la gente. En el medio, Itaipú vuelve a quedar bajo la lupa, no solo por lo que compra, sino por cómo lo explica.