Fracaso masivo en evaluación docente
El Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) dio a conocer esta semana los resultados del primer operativo del Concurso Público de Oposición correspondiente a la Convocatoria Nº 7/2025. Las cifras confirmaron lo que muchos en el sector educativo venían denunciando: la mayoría de los docentes que se presentaron a las pruebas no logró aprobar. Según los datos oficiales, entre el 66% y el 77% de los evaluados reprobó el examen escrito, dependiendo del nivel educativo.
En Nivel Inicial, de 2.274 postulantes, solo 521 aprobaron (23%), mientras que 1.753 docentes (77%) fueron aplazados. En el caso de Educación Escolar Básica (primer y segundo ciclo), 5.338 maestros rindieron la evaluación, de los cuales 3.927 no pasaron, lo que representa un 73,5% de reprobación. Para el tercer ciclo y Educación Media, el porcentaje fue algo menor, aunque aún preocupante: de 7.742 postulantes, solo 2.615 aprobaron (34%).
Este primer operativo abarcó a docentes de Asunción, Central, Itapúa, Alto Paraná, Ñeembucú, Presidente Hayes, Boquerón y Alto Paraguay. Más de 15.000 docentes participaron en la prueba, aunque en total se inscribieron más de 40.000 para rendir en los tres operativos previstos.
Una falla estructural de larga data
Lejos de ser un fenómeno aislado, el fracaso masivo en las evaluaciones docentes refleja una falla estructural en el sistema educativo paraguayo. La formación docente ha sido históricamente relegada en las prioridades del Estado. Durante décadas, el país ha carecido de políticas públicas efectivas para garantizar una educación docente de calidad, tanto inicial como continua.
Numerosos institutos de formación operan con estándares deficientes, sin controles académicos rigurosos, lo que produce generaciones de egresados con serias carencias pedagógicas. Además, la actualización profesional ha quedado en muchos casos limitada a cursos esporádicos, sin impacto real en la mejora del desempeño.
Paraguay, entre los países que menos invierten en educación
Una de las causas más profundas de esta crisis es la escasa inversión estatal. Paraguay destina actualmente solo el 3,5% de su Producto Interno Bruto (PIB) a la educación, según datos oficiales. Esta cifra coloca al país entre los que menos invierten en educación en toda América Latina.
Organismos internacionales como UNESCO y UNICEF recomiendan una inversión mínima del 6% del PIB para garantizar condiciones mínimas de calidad en el sistema educativo. En comparación, países como Bolivia, Argentina o Brasil destinan entre el 5% y 6,5% del PIB al sector.
El Presupuesto General de la Nación para el 2025 contempla una inversión de G. 11,7 billones para educación, lo que apenas alcanza para cubrir los gastos básicos del sistema, sin margen para reformas estructurales. La escasa asignación presupuestaria impacta directamente en la formación docente, en la infraestructura de las escuelas, en el acceso a materiales pedagógicos y en la conectividad tecnológica.
Maestros precarizados, desmotivados y mal remunerados
La formación deficiente no es el único problema que arrastra el sistema. La precarización del trabajo docente es otro factor determinante. Los salarios en el sector público se mantienen bajos en comparación con el costo de vida, y muchos maestros deben trabajar en más de una institución para alcanzar ingresos mínimos. Esa carga horaria impide una formación continua seria, y genera desmotivación.
A esto se suma la falta de incentivos reales por mérito o excelencia, la ausencia de acompañamiento pedagógico efectivo y las condiciones laborales inadecuadas en numerosas instituciones. En consecuencia, muchos docentes ven las capacitaciones obligatorias como una carga más que como una oportunidad de crecimiento.
Escuelas vacías: infraestructura sin alumnos
El ministro de Educación, Luis Ramírez, reveló además una problemática paralela: 2.355 instituciones educativas —de un total de 6.000— cuentan hoy con apenas 20 a 30 alumnos. Algunas incluso tienen un solo estudiante por grado. "Hay colegios que recibieron inversiones por más de USD 1 millón, pero hoy están prácticamente vacíos", reconoció el ministro, atribuyendo el fenómeno a la migración y al vaciamiento rural.
Irónicamente, estas escuelas vacías muchas veces cuentan con una cantidad desproporcionada de docentes, lo que termina distorsionando aún más el uso de los recursos humanos y financieros del sistema.
Una política de evaluación necesaria, pero insuficiente
Desde el MEC afirman que el Concurso de Oposición busca seleccionar a los mejores educadores para integrar el Banco de Datos de Educadores Elegibles (BDEE) y fortalecer la meritocracia. No obstante, la altísima tasa de reprobación deja en evidencia que no basta con filtrar: hace falta formar.
Los operativos siguientes están previstos para el 20 de agosto (San Pedro Sur, Cordillera, Guairá, Paraguarí, Misiones y Canindeyú) y el 17 de septiembre (San Pedro Norte, Concepción, Caaguazú, Caazapá y Amambay). Mientras tanto, crece el reclamo para que el Estado revise a fondo la calidad de los institutos de formación y diseñe una política de carrera docente a largo plazo.


