Paraguay y El Salvador sellaron recientemente un acuerdo de cooperación para modernizar la administración pública a través de programas de capacitación, intercambio técnico e innovación en gestión estatal.
La alianza fue firmada entre la Secretaría de la Función Pública (SFP) y la Escuela Superior de Innovación en Administración Pública (ESIAP), institución creada en 2021 y que el gobierno salvadoreño presenta como un referente regional en materia de profesionalización del servicio civil.
Sin embargo, más allá de los objetivos formales, la firma del convenio abre varias incógnitas. ¿En qué medida este acuerdo puede generar mejoras concretas en un Estado paraguayo históricamente afectado por la burocracia, el clientelismo y la falta de carrera profesional efectiva? ¿Puede un intercambio académico o metodológico incidir en problemas estructurales que requieren reformas profundas, voluntad política y control ciudadano?
Uno de los puntos centrales es la aplicabilidad. Aunque El Salvador impulsa un modelo de gestión pública fuertemente centralizado y con énfasis en la disciplina administrativa, Paraguay enfrenta desafíos distintos: una estructura estatal fragmentada, sistemas de control débiles y una alta dependencia de designaciones políticas antes que méritos profesionales.
Tampoco está claro cuál será el costo operativo del convenio, qué tipo de programas se implementarán, cuántos funcionarios serán capacitados y cómo se evaluarán los resultados. Hasta ahora, el Gobierno no ha divulgado un plan concreto de implementación ni indicadores de impacto que permitan medir avances.
El Nacional intentó contactar con la viceministra de Capital Humano del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Andrea Picaso, para consultar sobre estos puntos, pero no obtuvo respuesta.
Si bien el intercambio internacional puede ser positivo, las dudas persisten: ¿es esta alianza una verdadera vía para modernizar el Estado o un acuerdo más que difícilmente se traducirá en cambios medibles? ¿Qué garantías existen de que las capacitaciones no queden en un listado de actividades formales sin incidencia en la gestión diaria?
El acuerdo abre una nueva agenda de cooperación, pero también la necesidad de que el Gobierno explique cómo piensa convertir estas iniciativas en mejoras tangibles para los ciudadanos y no solo en un gesto diplomático más.
