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En Caacupé, Peña evade hablar de escándalos de corrupción de su gobierno

Aunque reconoció fallas históricas en Salud y habló de una lucha permanente contra la corrupción, Santiago Peña evitó responder sobre los escándalos que involucran a su círculo cercano y las licitaciones bajo sospecha, dejando sin aclarar las denuncias que hoy comprometen la credibilidad de su Gobierno.
Raúl Latorre, Santiago Peña y Leticia Ocampos. Web.

El presidente Santiago Peña reconoció públicamente las fallas estructurales del sistema sanitario y la persistencia de la corrupción, pero esquivó las críticas más fuertes surgidas en torno a su gestión, especialmente aquellas vinculadas a licitaciones, medicamentos faltantes y los polémicos sobres del poder, que marcaron el trasfondo político de su presencia en Caacupé.

La homilía que puso al Gobierno bajo la lupa

La celebración central en Caacupé volvió a convertirse en un escenario de tensión política. La homilía de monseñor Adalberto Martínez aludió con claridad a la corrupción, al deterioro del sistema de salud y a la desigualdad en el acceso a servicios básicos, en un mensaje que el mandatario escuchó en primera fila junto a sus ministros. El tono directo del obispo instaló inmediatamente el debate sobre la responsabilidad actual del Gobierno frente a problemas que, si bien son históricos, hoy se sienten con mayor crudeza en hospitales colapsados, falta de personal y familias obligadas a recurrir a rifas o préstamos para costear tratamientos.

Tras la misa, Peña y Martínez mantuvieron una breve conversación sobre la necesidad del diálogo institucional, aunque el presidente evitó profundizar sobre las advertencias lanzadas desde el púlpito.

El presidente reconoció que la crisis sanitaria es real

Interpelado por periodistas acerca del estado del sistema público de salud, Peña admitió que las críticas son reales y que no existe forma de maquillar una situación que preocupa a la ciudadanía. Aseguró que el deterioro arrastra varias décadas, pero no logró ofrecer respuestas concretas sobre la falta de medicamentos e insumos, ni sobre el déficit de profesionales en hospitales y puestos de salud de todo el país.

Sí mencionó la construcción de nuevos hospitales, aunque ese argumento no despejó dudas sobre la incapacidad del Estado para garantizar el funcionamiento pleno de los centros ya existentes, donde diariamente se reportan desabastecimiento, largas filas y demoras críticas en servicios esenciales.

Peña y su visión sobre la corrupción

El presidente también respondió a las duras homilías que en días previos habían cuestionado la corrupción en los distintos niveles de la administración pública. Peña afirmó que se trata de una carrera que nunca acaba y que ningún gobierno podrá declarar la erradicación total del problema porque somos seres humanos.

Intentó sostener que su administración está enfrentando el problema y mencionó medidas recientes como la Ley de Integridad y la implementación de un registro unificado nacional. Sin embargo, evitó referirse a los cuestionamientos que involucran a su entorno, las contrataciones públicas bajo sospecha y la falta de avances visibles en investigaciones de corrupción que involucran a actores cercanos al oficialismo.

Silencios que pesan en medio de la exposición pública

Pese a la insistencia de los medios, Peña no se refirió a la controversia sobre los sobres del poder ni a los reclamos por su vínculo con empresas proveedoras del Estado que actualmente participan en licitaciones millonarias. Tampoco abordó la falta de transparencia en áreas críticas como compras públicas, adjudicaciones de medicamentos y ejecución presupuestaria en Salud, puntos señalados recurrentemente por organizaciones civiles y por los propios obispos durante las festividades marianas.

Este silencio contrastó con el tono moral y social de las homilías, que en Caacupé suelen funcionar como un termómetro del malestar ciudadano. La ausencia de respuestas claras dejó abierta la percepción de un Gobierno que admite problemas estructurales, pero no asume plenamente los costos políticos de abordarlos con profundidad.

Una jornada que anticipa el clima político de fin de año

La presencia de Peña en Caacupé, adelantada por motivos de agenda internacional, terminó marcada por cuestionamientos sobre gestión, transparencia y prioridades gubernamentales. Mientras miles de feligreses participaron de la celebración en honor a la Virgen, el debate público se concentró en las falencias del sistema de salud y en la lucha contra la corrupción, dos ejes que el Gobierno no logra despejar y que podrían incidir fuertemente en el clima político de cierre de año.

Con las festividades marianas como escenario, se reinstala así un mensaje que la Iglesia y diversos sectores sociales vienen repitiendo: sin respuestas concretas, ni mejoras visibles en la atención sanitaria, ni avances contundentes en la lucha contra la corrupción, el Gobierno se expone a un desgaste cada vez más profundo y a una ciudadanía que exige hechos y no declaraciones.