Durante tres días, el pontífice recorrió diversos puntos del territorio nacional, llevando un mensaje de fe, esperanza y compromiso social. Sin embargo, fue su encuentro con la juventud en la Costanera de Asunción el que marcó un antes y un después en la conciencia colectiva de los jóvenes paraguayos.
El llamado a "hacer lío"
En un discurso lleno de energía y cercanía, el Papa instó a los jóvenes a no conformarse con la realidad que los rodea y a ser agentes de cambio:
"¡Hagan lío! Pero también ayuden a arreglar y a organizar el lío que hacen. Las dos cosas: hagan lío y organícenlo bien."
Este llamado no fue una invitación al desorden, sino a la acción consciente y organizada para transformar la sociedad. El papa enfatizó la importancia de un "lío" que nazca del encuentro con Jesús, que promueva la solidaridad, la esperanza y un corazón libre.
Despertar de la conciencia juvenil
El mensaje del Papa resonó profundamente entre los jóvenes paraguayos, quienes se sintieron interpelados a asumir un rol activo en la construcción de un país más justo y solidario. Francisco destacó la necesidad de jóvenes comprometidos:
"No queremos jóvenes debiluchos, que se cansen rápido, que vivan aburridos. Queremos jóvenes con esperanza y con fortaleza, porque conocen a Jesús y tienen un corazón libre."
Estas palabras se convirtieron en un lema para una generación que comenzó a cuestionar las injusticias, la corrupción y la indiferencia política. Muchos jóvenes comenzaron a participar más activamente en causas sociales, comunitarias y ciudadanas.
Impacto social y político
La visita del Papa Francisco no solo fortaleció la fe de los creyentes, sino que también impulsó un movimiento de participación juvenil en la vida cívica del país. El llamado a "hacer lío" se tradujo en una mayor conciencia y responsabilidad social. Las marchas, las plataformas de denuncia, los colectivos estudiantiles y sociales encontraron nueva energía en ese mensaje papal.
Un legado que perdura
A casi una década de aquella histórica visita, el mensaje del Papa Francisco sigue vivo en el corazón de muchos paraguayos. Su exhortación a los jóvenes a ser protagonistas del cambio continúa inspirando acciones y reflexiones en todo el país. El "lío" que propuso no fue un simple alboroto, sino una revolución de amor, justicia y esperanza que sigue transformando Paraguay.
En memoria de aquel encuentro, recordamos las palabras del Papa como un llamado permanente a no conformarnos, a luchar por un mundo mejor y a ser, cada día, constructores de una sociedad más humana y solidaria.



