Diputados dan la espalda al Chaco
La Cámara de Diputados dio la espalda al Chaco paraguayo. En una sesión extraordinaria convocada con urgencia, en reemplazo de la sesión ordinaria del martes 15, los legisladores nacionales tenían en sus manos una responsabilidad ineludible: tratar y aprobar un proyecto de ley que declara el estado de emergencia para los departamentos de Presidente Hayes, Boquerón y Alto Paraguay, ya azotados por lluvias torrenciales, inundaciones devastadoras y el aislamiento total de cientos de comunidades.
Sin embargo, tras discutir apenas dos de los diez puntos en agenda, cuando llegó el turno del tratamiento del proyecto más urgente, 45 diputados se retiraron del recinto, dejando sin cuórum la sesión. El proyecto ya contaba con media sanción del Senado y planteaba una respuesta integral al drama que afecta a más de 200.000 personas en la región chaqueña, incluyendo asistencia técnica, médica, social y la asignación de G. 5.000 millones para cada gobernación.
El presidente de la Cámara, Raúl Latorre, cerró la sesión con una frase que resonó como una bofetada en el rostro de los damnificados: "No hay cuórum, por lo cual queda finalizada la sesión. Feliz Semana Santa para todos".
Mientras los diputados se van de vacaciones, el Chaco se hunde
La indignación es mayor aún si se tiene en cuenta que los propios legisladores adelantaron esta sesión justamente para poder descansar durante la Semana Santa. Ni siquiera con la comodidad de tomarse libre la próxima semana fueron capaces de quedarse y cumplir con su deber más básico: legislar para salvar vidas.
Esta actitud contrasta brutalmente con la desesperación que reina en comunidades como Campo Loro, La Esquina, Jogasui, San Martín, Comunidad 5, Amistad, 2 de Enero, Jesudi, y muchas otras, que permanecen totalmente incomunicadas. Las lluvias han destrozado caminos, arrasado viviendas, y dejado a cientos de familias sin víveres, sin acceso a agua potable y sin medicamentos.
La situación ya cobró al menos una persona desaparecida en Alto Paraguay, mientras continúan las tareas de búsqueda en medio de condiciones adversas. Líderes comunitarios emitieron un comunicado conjunto donde denuncian abandono total del Estado: "Estamos atrapados. No tenemos comida ni medicinas, los caminos están bloqueados y nadie viene a ayudarnos".
Asistencia a cuentagotas: helicópteros, kits y promesas vacías
El Gobierno asegura que se están realizando operativos de emergencia en varias zonas afectadas. Helicópteros de la Policía Nacional y del Ministerio del Interior sobrevolaron Toro Pampa, Bahía Negra y comunidades como Karanda'yty, Florida, Chaidi y Arokohandi, donde dejaron algunos víveres. Sin embargo, la ayuda llega en cantidades ínfimas y con días de retraso.
La Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) también anunció un plan de distribución de alimentos y asistencia técnica, pero en terreno, los testimonios son unánimes: la presencia estatal es casi inexistente. Hay comunidades que llevan más de 20 días sin recibir ni una bolsa de comida, mientras el agua sigue subiendo y las enfermedades respiratorias comienzan a multiplicarse.
Una ley frenada por mezquindad política y cálculos electorales
El proyecto de ley que fue boicoteado por los diputados no solo buscaba declarar la emergencia, sino habilitar mecanismos extraordinarios para la adquisición de insumos, el despliegue de brigadas médicas, la reactivación de caminos rurales, y la intervención sanitaria y social inmediata en los tres departamentos afectados.
Durante la sesión, la diputada Rocío Abed (ANR) pidió postergar el debate bajo el argumento de esperar un informe del Ministerio de Economía. La moción fue acompañada por Miguel Del Puerto (ANR-Caaguazú), pero fue duramente cuestionada por colegas como Rodrigo Gamarra, quienes insistieron en que no se podía seguir dilatando la aprobación. Finalmente, ni siquiera se llegó a votar: los diputados ya se habían ido.
La corrupción como telón de fondo
Uno de los temores más grandes expresados incluso por senadores es el destino incierto que pueden tener los G. 5.000 millones previstos para cada gobernación. "Estamos tratando una ley para darle millones a las gobernaciones, pero sin ninguna garantía de uso efectivo", advirtió el senador Rafael Filizzola. "Así como pasó con las mascarillas en la pandemia, acá también puede haber corrupción y sobreprecios mientras la gente muere en el barro", alertó.
No es la primera vez que se asignan recursos extraordinarios que terminan diluyéndose en burocracia, contratos irregulares y facturaciones fantasmas. Mientras tanto, los verdaderos afectados, que deberían ser la prioridad, siguen esperando que alguien los escuche.
Una región históricamente olvidada, nuevamente sacrificada
El Chaco paraguayo ha sido, durante décadas, una de las regiones más postergadas del país. Las comunidades indígenas, campesinas y ribereñas que lo habitan viven en el abandono estructural más profundo. No hay rutas de todo tiempo, los centros de salud están desabastecidos, y la pobreza es generalizada. Esta catástrofe solo desnuda, una vez más, el desprecio sistemático del Estado hacia sus ciudadanos más vulnerables.
Hoy, en medio del agua y la desesperanza, no solo enfrentan una emergencia climática, sino también una emergencia política y moral: la de un Congreso incapaz de responder a tiempo, más interesado en descansar que en cumplir con el juramento de servir al pueblo.
¿Cuántas vidas más tienen que perderse para que reaccionen?
La tragedia del Chaco no es solo consecuencia de la naturaleza. Es producto de decisiones políticas, de prioridades mal colocadas, de una cultura institucional que valora más el cálculo electoral que la dignidad humana. Lo ocurrido en la Cámara de Diputados esta semana es una señal peligrosa de hacia dónde vamos como país.
Los damnificados siguen bajo el agua. Los caminos siguen rotos. La ayuda no llega. Y el Congreso, en vez de dar soluciones, cierra la sesión y desea "Feliz Semana Santa".


