Deuda de empresas públicas con la ANDE ya iguala a la del sector privado y supera los USD 120 millones
La deuda acumulada de organismos públicos ya ronda los USD 120 millones, una cifra similar a la que adeuda todo el sector privado del país, según confirmó el presidente de la entidad, Félix Sosa.
El dato vuelve a encender las alarmas luego del reciente corte de energía a la Essap por una deuda millonaria que superaba los USD 31 millones, una medida que terminó afectando directamente a la ciudadanía y generó una fuerte polémica pública. Si bien el servicio fue restituido tras un pago parcial de G. 1.200 millones, el episodio dejó al descubierto la fragilidad del sistema de pagos entre empresas del Estado.
Sosa explicó que la ANDE funciona como cualquier empresa que necesita cobrar por el servicio que presta para poder cumplir con compromisos financieros clave, como la compra de potencia en dólares, el pago de préstamos para obras de infraestructura y la ejecución del Plan Maestro del sistema eléctrico. A pesar de que la ley presupuestaria prohíbe incrementar deudas y obliga a negociar las ya existentes, varias instituciones continuaron acumulando montos impagos a lo largo del año.
Entre los casos más pesados figura la deuda de la Industria Nacional del Cemento, que llegó a los USD 29 millones y que actualmente está siendo regularizada mediante un acuerdo de pagos fraccionados. También se mantienen conversaciones con el IPS, que arrastra un pasivo importante, mientras que con el Ministerio de Educación se evalúan compensaciones mediante la entrega de inmuebles que puedan ser útiles para futuras subestaciones o depósitos de la ANDE.
El titular de la empresa estatal aseguró que por instrucción directa del presidente Santiago Peña se intensificaron las gestiones para cobrar los servicios prestados a todas las entidades públicas sin excepción. La línea bajada desde el Ejecutivo apunta a instalar una cultura de pago real y a que cada responsable de institución se haga cargo de su administración financiera.
Sosa recordó además que la ANDE es una de las mayores aportantes al fisco, por lo que el incumplimiento de pagos por parte de otras empresas públicas termina generando un círculo vicioso que debilita al sistema en su conjunto. En el presupuesto vigente ya se incluyó la obligación expresa de que todas las empresas del Estado regularicen sus deudas.
El conflicto con la Essap incluso derivó en una reunión en Mburuvicha Róga entre los titulares de ambas instituciones y el propio presidente, tras el impacto que tuvo el corte del servicio en miles de usuarios. Peña pidió disculpas a la ciudadanía, remarcó que la prioridad debe ser siempre el bienestar de las personas y exigió que se redoblen los esfuerzos para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.
En paralelo, la ANDE también enfrenta una elevada morosidad por parte de usuarios particulares. La deuda de los clientes residenciales y comerciales también se ubica en torno a los USD 120 millones, sobre un universo que supera el millón setecientos mil suministros en todo el país. Tras la pandemia, el índice de incumplimiento se disparó debido a la suspensión temporal de los cortes, aunque con promociones y facilidades de pago se logró una leve recuperación en la recaudación.
Desde la empresa estatal admiten que el escenario financiero sigue siendo complejo, especialmente de cara al verano, cuando el consumo se dispara y el sistema eléctrico opera al límite. La combinación de deudas públicas, morosidad privada y alta demanda vuelve a colocar a la ANDE en el centro de un desafío estructural que ya no admite más postergaciones.