Desaprobación a Peña se concentra en salud, seguridad y economía
El sondeo, realizado por Ati Snead entre el 2 y el 12 de julio de 2025 con una muestra representativa a nivel nacional, expone un diagnóstico claro: el bolsillo y la calidad de vida son los principales focos de preocupación.
El 23,2% de los encuestados identifica el precio elevado de la canasta familiar como su mayor problema, seguido por el deficiente acceso a la salud (17,7%) y la inseguridad (13,7%). A esto se suman la falta de empleo (13,4%), el costo del combustible (12,1%) y la corrupción (7,7%).
Otros temas como la educación (4,4%), el narcotráfico (4,2%), el transporte público (2,1%) y la justicia (1,5%) ocupan lugares secundarios, pero igualmente revelan una agenda amplia de insatisfacciones que requieren respuestas integrales.
Qué espera la ciudadanía del Gobierno
La lista de demandas al Ejecutivo es igualmente contundente. Entre las respuestas espontáneas, el 16,2% pide bajar los precios de la canasta familiar, el 13,7% mejorar la economía, el 12,8% fortalecer el sistema de salud y el 12,0% generar más empleos.
También aparecen con fuerza la exigencia de aumentar salarios y pensiones (7,9%), mejorar la educación (7,5%) y reforzar la seguridad ciudadana (6,8%). Para un sector, la prioridad es bajar el precio de los combustibles (5,1%) y atraer inversiones (4,3%). Incluso se mencionan cambios en el gabinete (2,6%) y un combate más firme a la corrupción (2,6%).
Este conjunto de reclamos pinta un panorama de urgencia social que, a juicio de muchos, el gobierno aún no ha sabido encarar con la contundencia necesaria.
Aprobación en alza, pero con mayoría en contra
En julio de 2025, la gestión de Peña registra un 48,9% de aprobación frente a un 51,1% de rechazo. Aunque la aprobación repuntó respecto a meses anteriores, la mayoría sigue desaprobando su labor.
La distribución de apoyo y rechazo revela fuertes brechas. Entre los jóvenes de 18 a 25 años, la desaprobación alcanza un abrumador 83%, mientras que entre los mayores de 60 años, la aprobación llega al 62,2%.
Por nivel educativo, quienes solo completaron la primaria muestran el menor respaldo (32,3% aprueba, 67,7% desaprueba). La desaprobación también se dispara entre quienes tienen ingresos inferiores a un salario mínimo (71,4% en contra).
En términos políticos, el respaldo se concentra en el Partido Colorado (79% aprueba), mientras que el rechazo es casi total entre liberales (95%) y otros partidos (87,1%).
Lo que la gente percibe como prioridades del gobierno
Consultados sobre en qué área Peña puso más énfasis en su segundo año, las respuestas muestran dispersión y, en algunos casos, una percepción de desconexión con las prioridades ciudadanas.
El programa Hambre Cero en las escuelas es señalado por el 15,3%, las políticas de vivienda por el 9,6%, la inseguridad por el 9,6% y las inversiones extranjeras por el 7,8%. Otros mencionan el precio de los combustibles (4,6%), la infraestructura vial (4,3%) y la corrupción (3,0%). En cambio, áreas como salud, educación y generación de empleo aparecen con porcentajes bajos, a pesar de ser demandas centrales.
Decisiones y políticas en la mira
Las acciones presidenciales generan evaluaciones mixtas. La mayoría rechaza los constantes viajes internacionales de Peña (70,8% en desacuerdo) y su gestión en salud (68,3% en desacuerdo). También hay un alto nivel de insatisfacción con los precios de los combustibles y la inseguridad.
En contraste, políticas como el programa de viviendas (57,4% de acuerdo), el plan Hambre Cero (53,5%) y el aumento sostenido de la recaudación tributaria (62%) tienen un mayor respaldo. Sin embargo, estos logros no parecen suficientes para revertir la percepción negativa predominante.
La gestión de los ministros, bajo lupa
El gabinete de Peña muestra evaluaciones polarizadas. Los ministros con mayor aprobación son Juan Carlos Baruja (Urbanismo, 80,7%) y Carlos Fernández Valdovinos (Economía, 60,6%). Le siguen César "Tigre" Ramírez (Deportes, 63,7%) y Miguel Tadeo Rojas (Desarrollo Social, 61,9%).
En contraste, ministerios clave como Educación (Luis Ramírez, 28,3% aprueba), Trabajo (Mónica Recalde, 27,3%) e Interior (Enrique Riera, 26,9%) enfrentan altos niveles de desaprobación, lo que refleja una percepción crítica sobre la gestión en áreas estratégicas.
Confianza en las instituciones: un déficit crónico
El sondeo también revela un bajo nivel de confianza institucional. El Poder Judicial y los partidos políticos son los peor valorados, con apenas 5,4% y 5,8% de "mucha confianza" respectivamente.
Ni siquiera la Iglesia, históricamente más valorada, escapa al escepticismo: un 42,1% declara tener "algo de confianza" y un 44,4% afirma no confiar. La prensa, los empresarios y el Poder Legislativo también arrastran altos niveles de desconfianza.
Un desafío político y social en la segunda mitad del mandato
A días de iniciar su tercer año de gobierno, Peña enfrenta un panorama complejo: un electorado que lo evalúa con creciente exigencia, una agenda de problemas urgentes y una desaprobación que, aunque se ha reducido, sigue siendo mayoría.
El margen de maniobra política dependerá de su capacidad para responder a los reclamos que más afectan la vida diaria: controlar el costo de vida, garantizar salud y educación de calidad, generar empleo y combatir la inseguridad.
De no hacerlo, la segunda mitad de su mandato podría transcurrir bajo un clima de desconfianza y frustración ciudadana que condicione no solo su legado, sino también las aspiraciones de su proyecto político más allá de 2028.


